Más allá de las intenciones de Vidal, se complica la transición en la provincia

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En la transición bonaerense se cuelan ciertas cuestiones partidarias de cara al futuro de Cambiemos que parecen hacer del pase entre autoridades una ilusión poco planificada.

Aunque las fotos de rigor entre la gobernadora saliente y el gobernador entrante ya fueron tomadas, lo que sucede en cada organismo provincial no tiene nada que ver con un traspaso ordenado y mucho menos planificado.

Si bien la actitud de María Eugenia Vidal, como la de sus colaboradores más cercanos, fue proactiva hacia una transición tranquila, dentro de la gestión surgen inconvenientes que complican la posibilidad de un traspaso sencillo. En algunos casos tiene que ver con funcionarios que comenzaron a emigrar anticipadamente para garantizar su futura seguridad laboral. En otros, porque es escandaloso el nivel de improvisación de la gestión.

Horacio Rodríguez Larreta es uno de los posibles “gerentes” del futuro armado del cambio y la competencia con Vidal hace que algunos funcionarios bonaerenses vean difícil arreglar su desembarco en las dependencias estatales de CABA mientras resisten el embate peronista.

En este sentido, se supo que Larreta alojará en la ciudad a diversas figuras políticas de nación identificadas con Mauricio Macri. Ante esto, desde CABA, varios operadores judiciales cercanos a Vidal están ya trabajando en la irrupción de su sector en ámbitos de la justicia. Inclusive algunos ya han migrado y vienen muy poco a sus oficinas de La Plata.

Además, según han confiado fuentes del gobierno provincial a REALPOLITIK, “a la gobernadora le han mentido desde distintos organismos con respecto a la ejecución real de la gestión” y los informes de transición de cada área de gobierno continuaría la misma línea. Así, el traspaso soñado quedará precisamente en una intención.

Por otro lado, hay desidia en ciertos organismos con respecto a qué hacer con aquellos agentes contratados, teniendo en cuenta que la gestión terminará el 10 de diciembre y los acuerdos entre el gobierno y los trabajadores concluyen a finales de ese mes. Si bien Vidal anunció que no sería necesaria la renuncia, luego se desdijo y muchos agentes están recibiendo en este momento la noticia que deberán presentar su renuncia a partir del 1 de diciembre.

Esta maniobra pone sobre relieve los contratos que históricamente realizó la provincia, que no son otra cosa que la “uberización” del trabajador estatal, como lo ha sabido definir el electo presidente Alberto Fernández. Si bien los agentes realizan su tarea como planta activa, son monotributistas y no cobran aguinaldo, tienen una precaria obra social e inclusive no gozan de vacaciones.

Cabe aclarar que en muchos casos esos contratos podrían representan a los famosos ñoquis, con lo que se argumentaría que el corte de la relación laboral sea tan repentino. De esta forma, el chequeo que desde este aspecto pueda hacer la gestión entrante no tiene sentido para notar cuáles trabajadores cumplían con su tarea y cuáles eran fantasmas en busca de recaudar para la corona.

Fuente: www.REALPOLITIK.com.ar

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