El presidente catalán evita condenar la violencia y se suma a las marchas

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El presidente catalán, Quim Torra, eludió este miércoles condenar los episodios de violencia que tuvieron lugar la noche del martes en Cataluña, como le demandó el Ejecutivo central español, y subrayó que su gobierno «está con la gente», al unirse a una de las marchas» por la libertad» que se dirige hacia Barcelona.

«Hemos venido para expresar nuestro apoyo a las marchas de rechazo de las sentencias y derecho autodeterminación», afirmó Torra, en una breve declaración a la prensa sin admitir preguntas.

El líder secesionista añadió que es «fantástico ver al pueblo movilizado» y pidió que nadie dude de que él y su gobierno están «al lado de la gente».

Tras mantener una reunión con el «núcleo duro» de su gabinete para valorar los disturbios de anoche, que dejaron un saldo de 125 heridos -entre ellos agentes de policía- y 25 manifestantes detenidos, Torra se desplazó este mediodía a la localidad de Calles de Malavella para unirse a una marcha independentista que había partido desde la ciudad de Girona, con la intención de llegar a pie hacia Barcelona, a casi 100 kilómetros de distancia.

«Garantizamos su derecho a la manifestación y en las protestas”, subrayó Torra, quien no se refirió en ningún momento a los episodios de violencia, y deseó «éxito» a los protagonistas de esta movilización pacífica.

Cinco columnas de manifestantes partieron este miércoles desde el interior de Cataluña en las «Marchas por la Libertad» organizadas por la Asamblea Nacional Catalana (ANC), que confluirán en Barcelona el viernes en una gran manifestación en coincidencia con una huelga general independentista.

Las marchas, protagonizadas por mucha gente mayor, transcurren con absoluta calma, aunque a su paso están provocando cortes de rutas.

A pesar de ello, en Barcelona se respira un ambiente de tensión ante una nueva convocatoria de protesta de los llamados Comité de Defensa de la República (CDR), a los que las autoridades atribuyen la violencia que se generalizó ayer en toda Cataluña.

En contraste con lo escueto de Torra -quien responde al ex presidente Carles Puigdemont-, el vicepresidente Pere Aragonès, del partido Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), llamó este miércoles «la calma» y a la «serenidad», después de haber pedido a los propios manifestantes que aíslen a los violentos.

Por su parte, los presos condenados a entre 9 y 13 años de prisión se desmarcaron de los disturbios al afirmar en un comunicado que la violencia no los «representa».

El gobierno español no solo pidió a Torra que condenara la violencia, sino que lo responsabilizó de los disturbios por «no tener ningún interés en controlar la situación» en las calles de Barcelona e incitar las protestas, según palabras del ministro de Fomento, José Luis Ábalos.

Ábalos recordó en Twitter que hace dos años había dicho que los CDR eran «el germen de la kale borroka (la violencia callejera etarra) en Cataluña» y le llovieron críticas. Pero el último comunicado de estos grupos -que llaman a la desobediencia institucional y la ruptura con el Estado español- «confirma la previsión».

www.minutouno.com

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