Mauricio Macri y Alberto Fernández acapararon el Debate Presidencial

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Ajustándose a la ley, y en medio de propuestas y crudísimos cruces entre el presidente Mauricio Macri y el candidato del Frente de Todos, Alberto Fernández, los seis postulantes nacionales debatieron este domingo por la noche por primera vez en Santa Fe, a dos semanas de las elecciones que definirán al próximo mandatario. Este fue el primer debate que manda la modificada Ley Ley 27.337 Debate presidencial obligatorio.

Macri, Fernández, Roberto Lavagna, el mendocino Nicolás Del Caño, José Luis Espert y Juan José Gómez Centurión superaron el primero de los dos encuentros organizados por la Cámara Nacional Electoral antes de los comicios. El segundo debate será el próximo domingo 20 en el Salón de Actos de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires (UBA), y el orden de los expositores será: Macri, Del Caño, Lavagna, Espert, Fernández y Gómez Centurión. En tanto el tercer debate presidencial, previsto en caso de que haya balotaje, se realizará el 17 de noviembre en la UBA, en la ciudad de Buenos Aires.

Los duros choques ya acusaciones cruzadas entre los principales candidatos, Macri y Fernández fueron las que acapararon la atención y asumieron bien su rol de protagonistas. El llamado «tercero en discordia», el economista Roberto Lavagna, se mostró demasiado cerca del tecnicismo y no mostró fuerza o cintura política como para brillar en este primer debate.

Venezuela y las relaciones exteriores

Los intercambios entre el Presidente y el candidato del Frente de Todos se llevaron el protagonismo en el escenario de la Universidad del Litoral.

En el primer bloque, al hablar de «Relaciones Internacionales», Macri abrió el fuego contra Fernández por la situación de Venezuela y cuestionó su «neutralidad».

«En esto no puede haber dobles discursos. O se está con la dictadura o se está con la democracia. La neutralidad es avalar la dictadura», subrayó el Presidente, quien por sorteo arrancó la ronda, que tuvo a los periodistas María Laura Santillán y Rodolfo Barilli como moderadores.

Al responder, el candidato del peronismo advirtió que el Gobierno «está preparando la ruptura de relaciones» con ese país para abrir paso a una «intervención».

«Yo quiero que los venezolanos resuelvan el problema, el Presidente está preparando la ruptura de relaciones para poder intervenir. Espero, Presidente que ningún soldado argentino esté en suelo venezolano», enfatizó Fernández.

Tema urticante: la economía

Luego, fue el momento de discutir sobre economía, uno de los pasajes más picantes de la noche, en el que Macri, fue el blanco principal de las críticas. Fernández señaló que Macri «va a dejar cinco millones de nuevos pobres», y sostuvo que «fracasó rotundamente en la economía».

«No sé en qué país vive Macri. De los 39 mil millones de dólares que nos dio el FMI se fugaron 30 mil millones. Esos dólares no están en puentes ni en viviendas, se los llevaron sus amigos, Presidente. Es hora de que deje de mentir» Alberto Fernández, candidato del Frente de Todos

El contraataque del líder del PRO llegó instantes después cuando dijo, con ironía, que le «alegra y sorprende» que Fernández manifieste que él «destruyó la economía «cuando hasta hace muy poco decía que la presidenta (Cristina) Kirchner la destruyó».

El jefe de Estado, que en todo momento recordó sus propuestas para un eventual segundo mandato, sostuvo que el país está «listo para entrar en una nueva etapa de crecimiento y alivio para la clase media».

El candidato de Consenso Federal, Roberto Lavagna, quien puede romper la dicotomía de las elecciones, también eligió como principal destinatario de sus críticas a Macri, y dijo que «los últimos años mostraron que el ajuste sólo genera más ajuste, perpetuando la recesión».

Para el ex ministro de Economía, «el principal derecho humano violado durante el último tiempo ha sido el hambre de los ciudadanos argentinos», y subrayó que eso «es algo urgente que debemos solucionarlo».

A su turno, el candidato del Frente de Izquierda-Unidad, Nicolás del Caño, dijo que como contrapartida de los «nuevos 4 millones de nuevos pobres» hubo «ganadores» con el modelo de Cambiemos, y mencionó a «los grandes bancos» y las empresas de luz, gas y petroleras.

Tanto el candidato del Frente Despertar, José Luis Espert, como el representante del Frente Nos, Juan José Gómez Centurión, prometieron políticas de austeridad y rebaja de impuestos.

Luego de una hora de discusión, los candidatos se retiraron a sus camarines, y tras un corto descanso regresaron para la segunda parte, a la que se incorporaron los moderadores Gisella Vallone y Guillermo Andino.

Derechos Humanos, Educación y Salud

El tercer bloque fue para «Derechos Humanos, Diversidad y Género», y el cuarto sobre «Educación y Salud», donde volvieron a subir de tono las chicanas.

Al hablar de Educación, Macri apuntó contra el candidato a gobernador de Buenos Aires del Frente de Todos, Axel Kicillof, por sus dichos sobre la venta de drogas e ironizó con que va a «poner una narco capacitación en las escuelas».

«Me imagino que Kicillof va a poner una narco capacitación en las escuelas», aseguró el mandatario nacional, al volver a referirse a lo expresado por el ex ministro de Economía sobre que personas que quedaban sin trabajo salían a vender drogas.

«Cuando llegamos el PAMI era una cueva de corrupción y hoy funciona de forma transparente». Mauricio Macri, candidato de Frente Juntos por el Cambio

Un cierre picante

Finalizados los cuatro temas del debate, los candidatos tuvieron otro minuto cada uno para cerrar sus ideas.

«Volvió el dedito acusador, volvió el atril, volvió la canchereada. El kirchnerismo no cambió», recalcó Macri, en el último cruce al candidato del PJ, que le contestó: «Dos mil puntos de riesgo país y así estamos, otra vez dejaron a la gente sin trabajo e impulsaron a la clase media a la pobreza».

Roberto Lavagna, señaló que «los argentinos estamos mal y podríamos estar mucho mejor, hay un futuro mejor, un futuro distinto, que lo sepan tantos jóvenes que buscar irse del país», y pidió que dejen de «burlarse de la gente con discursos vacíos».

En el minuto libre que tuvo durante su participación en el primer debate presidencial por ley, el ex ministro de Economía llamó a las clases política, sindical, empresaria e intelectuales a «asumir los fracasos» y a buscar los caminos para encontrar grandes consensos. «Consenso Federal estará para eso», cerró Lavagna.

Cerrando su participación, el candidato presidencial del Frente Despertar, José Luis Espert, aseguró que el gobierno de Cambiemos «no puede evitar que vuelva el kirchnerismo» al poder, pero dijo al mismo tiempo estar convencido de que «nosotros sí lo podemos hacer», al cerrar su participación en el primer debate presidencial creado por ley, realizado en Santa Fe.

Las perlitas dentro y fuera del debate presidencial

Más allá del contenido de los discursos de cada uno de los candidatos presidenciales, el debate estuvo teñido de detalles que le dieron color al evento electoral que se desarrolló en Santa Fe, en el sprint final de la campaña.

Momentos antes del inicio del debate, se conoció que el diputado nacional Daniel Scioli, el perdedor del balotaje 2015 contra Mauricio Macri, acompañaba en primera fila como parte de la comitiva del candidato del Frente de Todos, Alberto Fernández.

La decisión de sentar al ex candidato presidencial del Frente para la Victoria en un lugar de privilegio del estudio de televisión tiene un trasfondo simbólico, que consiste en reivindicar a Scioli como ganador moral de aquella contienda retórica, poniendo el foco en las promesas incumplidas por parte de Mauricio Macri.

Junto a Scioli se sentaron los integrantes del staff estable que acompañará a Fernández si es electo presidente: Santiago Cafiero, Felipe Solá, Eduardo ‘Wado’ De Pedro; y los economistas Cecilia Todesca y Matías Kulfas, Miguel Cuberos, Juan Manuel Olmos, y su vocero Juan Pablo Biondi.

Una perlita que dejó el debate fue el pin con forma de sandalia que exhibió en la solapa de su saco (y que retrató en un tuit) el diputado Marco Lavagna, hijo de Roberto Lavagna.

La ocurrencia hacía alusión a la foto viral del verano del encuentro entre Lavagna y Miguel Pichetto en Cariló, en la que el ex ministro de Economía usaba unas sandalias con medias.

El que peor la pasó en materia de coordinación de tiempos fue el candidato del Frente Nos, Juan José Gómez Centurión, quien en reiteradas ocasiones debió ser interrumpido por los periodistas sin poder cerrar su idea. «El reloj no aparece, no lo veo», explicó el candidato presidencial.

Los dos moderadores del debate también dieron algunos pasos en falso al principio del programa: al momento de presentar a Lavagna, el periodista Rodolfo barili dio la nota al pronunciar mal el apellido: «Buenas noches, Roberto Balaña… Lavagna, sus 45 segundos».

Por su parte, al explicar la dinámica del debate, María Laura Santillán también cometió un furcio al errar la cantidad de tiempo que cada candidato tenía para cerrar sus conceptos. «30 minutos para cada uno», indicó, y fue corregida por Barili, que entre risas le dijo que eran 30 segundos.

Un momento inesperado se vivió cuando el candidato del Frente de Izquierda-Unidad, Nicolás del Caño, usó su tiempo en el bloque sobre Relaciones Exterior para brindar un minuto de silencio en homenaje en homenaje a las víctimas de la represión en Ecuador, donde se vienen produciendo episodios de violencia callejera a raíz de las políticas de ajuste del Gobierno de Lenin Moreno.

El candidato de izquierda llevó un pañuelo verde como apoyo a la legalización del aborto en la Argentina.

«Basta (Hugo) Moyano de currar con la justicia social», fue una de las intervenciones más estridentes que lanzó el candidato del frente Despertar, José Luis Espert.

Durante el bloque de intercambios sobre Educación y salud se escucharon abucheos por parte del público. Los moderadores tuvieron que poner orden.

Fuente: www.diariouno.com.ar

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