Los 55 mil millones que Nación le retiene a la Provincia y jaquean a las finanzas bonaerenses

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Entre la demora en la actualización del Fondo del Conurbano, la pérdida de coparticipación por la reducción del IVA y las Letes y Lecaps no puede cobrar por el reperfilamiento de la deuda, las cuentas de la Provincia están en jaque y complican el cierre del ejercicio

María Eugenia Vidal repitió durante sus cuatro años de gobierno que cuando recibió la Provincia las arcas estaban vacías, no había plata para pagar el aguinaldo de los empleados públicos y la cuenta con los acreedores era millonaria. Entonces, siempre puso como meta terminar su gobierno con una situación financiera muy diferente a aquella. Sin embargo, los avatares de la economía nacional ponen en jaque ese objetivo y hay un altísimo riesgo que, en caso de perder la elección, deba entregar el mando con la caja casi vacía y una ristra de acreedores que heredaría el próximo gobernador.

“El problema no es económico, es financiero. La plata deberíamos tenerla, pero depende de Nación”, reconoció ante La Tecla un funcionario provincial quien, de todos modos, se mostró optimista en que el exministro de Economía bonaerense y actual titular de Hacienda en Nación, Hernán Lacunza, destrabe esos fondos. O, al menos parte de ellos. De lo contrario, el cierre de ejercicio soñado quedará en la utopía.

A groso modo son, como mínimo 55.000 millones de pesos los afectados en este embrollo de pérdidas por un lado y percepciones no recibidas por el otro. 3.000 millones aproximadamente deja de percibir el fisco provincial por la pérdida de coparticipación derivada de la quita del IVA a algunos alimentos de la canasta básica.

Como ya se ha dicho en varias oportunidades en este sitio, desde el año pasado el gobierno bonaerense reclama una actualización del Fondo del Conurbano por la escalada inflacionaria. En el inicio, el reclamo encabezado por el propio Lacunza, fue de 19.000 millones de pesos. Hoy, en Provincia calculan que son unos 25.000 millones. En Nación, en cambio, afirman que serían alrededor de 22.000, pero que no está en agenda esa discusión. Ergo, es una quimera pretender que lleguen antes de fin de año, sobre todo si el gobierno nacional no logra que el FMI le destrabe el último desembolso de dólares frescos.

El tercer punto es que, cuando las cosas iban un poquito mejor y sobró algo al final del mes, la Provincia capitalizó dinero en letras del tesoro nacional. Letes en dólares y Lecaps en pesos fueron las alternativas para que no se descapitalizara el dinero líquido por efecto de la inflación. El problema es que el reperfilamiento de la deuda pública nacional, impulsado por el actual ministro de Hacienda, virtualmente defolteó esos títulos para las personas jurídicas, es decir empresas y fiscos provinciales.

Entre ambas letras, el Gobierno bonaerense tiene invertidos unos 500 millones de dólares. Es decir, alrededor de 30.000 millones de pesos, con los cuales no puede contar de manera inmediata (como era hasta antes de anunciarse el reperfilamiento), y depende de la voluntad de Nación. Buenos Aires no es la única provincia que enfrenta este problema, pero es la que más capital tiene en esas letras.

El desglosado es el siguiente: 220 millones de dólares invertidos en Letes y 18.500 millones de pesos en Lecaps.

Una alternativa que se baraja por estas horas, pero no ha sido confirmada de manera oficial, es que la Nación le compre las Letes y Lecaps a las provincias. La salida mediante un fideicomiso es una alternativa que puede paliar en parte la situación, pero tiene una demora que difícilmente las arcas de los gobiernos provinciales puedan sobrellevar, máxime en un contexto de creciente presión social.

Hoy, María Eugenia Vidal anunció el adelantamiento de la cláusula gatillo para los docentes, pero sigue sin confirmarse un bono para todos los estatales, que para colmo algunos aliados suyo otorgan, dejándola más expuesta. En las condiciones financieras actuales, Vidal no puede afrontar todos los compromisos que debiera si quiere cerrar el año sin deudas importantes para transferirle a la próxima gestión.

Como si esto fuera poco, tampoco están dadas las condiciones como para utilizar parte del endeudamiento aprobado en el Presupuesto y que nunca tomó. Le quedan unos 30.000 millones de dólares por pedir, pero no hay mercado para ir a tomarlos. Y si los hubiera, tampoco parecen dar los tiempos políticos.

La encerrona es grande y la llave la tienen Hernán Lacunza y Mauricio Macri. De ellos y de las posibilidades del gobierno nacional depende que Vidal cumpla con un objetivo clave de su gobierno, y que cada vez preocupa más en La Plata.

Fuente: www.latecla.info

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