Alberto Fernández-FMI: la frase que desató otro derrumbe de los mercados

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Los operadores financieros leyeron que el candidato K quiere poner a la defensiva al Fondo de cara al desembolso de US$ 5.400 millones, clave para consolidar cierta estabilidad financiera.

El dólar subió 1,8%, el Banco Central vendió US$ 302 millones y las acciones en la Bolsa bajaron más de 3% mientras que otro derrumbe de los precios de los bonos argentinos caracterizó al primer día “malo” en materia de mercados desde la asunción de Hernán Lacunza​ al frente de Hacienda.

Lacunza fue muy claro en el reportaje que publicó el domingo Clarín al decir: “No sirve tener reservas y un dólar que suba como un barrilete”.

El arranque de la semana hábil fue tranquilo pero el “dólar barrilete” remontó al calor del comunicado que emitió el Frente de Todos después de la reunión del candidato Alberto Fernández con la misión del FMI.

Los operadores financieros leyeron varias veces uno de los conceptos centrales de ese mensaje: “El candidato a Presidente de la Nación por el Frente de Todos reiteró su preocupación por el hecho de que los créditos otorgados por el FMI al Gobierno Nacional hayan sido utilizados, en gran parte, para financiar la salida de capitales”. A lo que agregó “el último desembolso ha sido íntegramente destinado a financiar la fuga”.

Más allá de la posibilidad de retruque del Fondo, que difícil la ejerza, los operadores del mercado leyeron que la intención de Fernández es poner a la defensiva al organismo en las puertas de otro desembolso por US$ 5.400 millones que resulta importante para consolidar cierta estabilidad financiera en un momento sensible.

El Gobierno apuesta con argumentos valederos a que el FMI hará el desembolso en el entendimiento de que siempre cumplió con los requisitos planteados por el organismo en materia fiscal, monetaria y cambiaria. Pero los mercados dudan

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Una nueva caída fuerte de los bonos (AO20 bajó 12%) continúa marcando el alto grado de desconfianza respecto a que la Argentina pueda salir de la crisis sin una reprogramación de la deuda.

Tal es la situación que un experimentado operador sostenía este martes que “si la quita para la deuda argentina fuese del orden del 20% como la que aplicó Ucrania, los bonos locales deberían subir 20%”. Un bono que cuesta US$ 47 está marcando una promesa de rinde superior a 40%. Los números hablan por sí mismos.

Alberto Fernández culpa al Gobierno y al FMI por la incertidumbre y el Gobierno a las declaraciones de un Fernández que se presente frente a los mercados como “paloma o halcón” según las circunstancias.

Su entorno dice que hay que entender que se trata de un candidato que, si bien triunfó con amplitud en las PASO, todavía no ganó la elección.

Para el Gobierno el juego “frío-caliente” de Fernández es sinónimo de inestabilidad, también tiene un costo importante para el candidato del Frente por Todos.

El Banco Central tuvo que desembolsar US$ 302 millones de las reservas para moderar la suba del dólar ratificando el adelanto de Lacunza de que la estabilidad cambiaria es su primer objetivo a cumplir.

El ministro de Hacienda fue claro respecto de sus metas: “Para ganar una elección hay que tener una economía estable. La situación de la tasa de interés, el precio de las naftas, el empleo y las provincias se agravan si el dólar no se calma”.

En esa lógica, si el dólar sigue inquieto, el Banco Central destinará más reservas en el intento de tranquilizarlo y Alberto Fernández se quejará de que el Gobierno gasta reservas para financiar la compra de dólares que, en parte, más de un millón de argentinos realizan mensualmente en el intento de cubrir sus ahorros de la incertidumbre.

El Banco de la Nación , por su parte, está haciendo punta en el mercado ofreciendo tasas de 60% anual para depósitos a plazo fijo. Una tasa muy elevada, compatible con el elevadísimo 75% que paga el Banco Central para colocar Letra de Liquidez (Leliq).

La desmesura de las cifras deja en claro la transitoriedad de un esquema que cruje al ritmo de la incertidumbre política a pesar, curiosamente, de que la expectativa de buena parte de los operadores es que el Gobierno no lograría atenuar el 27 de octubre el resultado de las PASO para aspirar a una segunda vuelta electoral.

A 60 días de las elecciones y a horas de que el ministro Lacunza hubiese alcanzado un acuerdo con Cecilia Todesca Bocco y Guillermo Nielsen, referentes económicos de Alberto Fernández, para evitar altisonancias en las declaraciones en el intento de serenar las aguas, la tregua fue puesta a prueba.

La caída del mercado argentino del martes no tuvo ni siquiera el atenuante de ser producto de un derrumbe externo de los mercados.

Las definiciones de la política electoral vuelven a ocupar el centro de la escena y la atención de los mercados se concentra en las señales que pueda emitir el FMI sobre el desembolso de los esperados US$5.400 millones y las que surjan sobre el monto de reservas que destinará el Banco Central para atenuar los movimientos bruscos del dólar en caso de que sea necesario.

Fuente: Clarín

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