Más de 33 mil espectadores disfrutaron del Festival Barenboim

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Concluyó en el día de ayer. Fueron diez conciertos a sala llena en el Auditorio Nacional del CCK, además de un recital gratuito en el microestadio de Tecnópolis y varios encuentros de reflexión con oradores internacionales

Luego de dos semanas y media, con once conciertos y recitales y cinco encuentros de reflexión que convocaron a más de 33.000 espectadores, el Festival Barenboim llegó a su fin. Con la participación de Daniel Barenboim, la West-Eastern Divan Orchestra y destacados solistas invitados (la pianista Martha Argerich, los violinistas Anne-Sophie Mutter y Michael Barenboim y el tenor Rolando Villazón), el Festival se desarrolló en diferentes espacios del CCK y contó también con un concierto gratuito y multitudinario en Tecnópolis. Hubo además dos ensayos abiertos, también con entrada gratuita.

El 23 de julio se procedió al descubrimiento de la placa que le da el nombre de Auditorio Nacional a la sala principal del CCK. «Reflexionando con el maestro Barenboim surgió la idea de nominar a la sala como Auditorio Nacional, con el sentido de ser sede de los más grandes eventos musicales nacionales y universales», señaló Hernán Lombardi, titular del Sistema Federal de Medios y Contenidos Públicos, y destacó: «Nos compromete aún más con la misión de irradiar desde la Argentina al mundo la magia de la música».

Por su parte, Gustavo Mozzi, director del CCK, resaltó su satisfacción «por haber podido cumplir el sueño del maestro Barenboim de unir en el mismo Festival la música y el pensamiento, en el marco del espacio privilegiado del CCK», y resaltó además el hecho de haber contado para este acontecimiento «con la presencia de músicos y pensadores de primer nivel mundial, en continuidad con el perfil de excelencia artística que lleva adelante el CCK en su programación».

Gentileza CCK

Gentileza CCK

Las actividades del Festival Barenboim 2019, registradas por el CCK Audiovisual, estarán próximamente disponibles en esta señal de la plataforma Contar (del Sistema Federal de Medios y Contenidos Públicos) y a través de la Televisión Pública.

Los conciertos 

El Festival Barenboim 2019 comprendió diez conciertos y recitales en el Auditorio Nacional del CCK, entre el 23 de julio y el 8 de agosto. En su faceta de pianista y extraordinario intérprete de Beethoven, Daniel Barenboim dio inicio a la serie con tres recitales dedicados a las sonatas de este compositor, los días 23, 26 y 28 de julio. Beethoven volvió a ser protagonista en el primer concierto de Barenboim junto a la orquesta creada por él junto a Edward Said, la West-Eastern Divan Orchestra, que interpretó la Obertura Egmont, el concierto para violín (con Michael Barenboim como solista) y la sinfonía número 7.

El viernes 2 de agosto el tenor mexicano Rolando Villazón tuvo su esperado encuentro con el público argentino en un recital de canciones latinoamericanas y españolas junto a Daniel Barenboim al piano.

El domingo 4 y el lunes 5 de agosto, la gran pianista argentina Martha Argerich marcó otro hito del Festival con sus interpretaciones del concierto para piano y orquesta n° 1 de Tchaikovsky, bajo la batuta de Daniel Barenboim y junto a la WEDO, en un programa que completaron la sinfonía n° 8 (Inconclusa) de Schubert y el Concierto para orquesta de Lutoslawski.

El concierto de cámara del martes 6 de agosto reunió a Martha Argerich y a Daniel Barenboim en pianos junto a siete destacados solistas de la West-Eastern Divan Orchestra: los violinistas Michael Barenboim Mohamed-Ali Anis Hiber, la violista Miriam Manasherov, las cellistas Astrig Siranossian Adi Tal, el clarinetista Jussef Eisa y el cornista Ben Goldscheider. El programa estuvo integrado por la Obertura sobre temas hebreos de Prokófiev y tres obras de Robert Schumann: la sonata para violín y piano n° 1, el quinteto para piano y cuerdas y el Andante con variaciones (en su versión para dos pianos, dos cellos y corno).

Gentileza CCK

Gentileza CCK

La culminación musical del ciclo contó con el esperado regreso al país -y el debut en el Auditorio Nacional- de la violinista alemana Anne-Sophie Mutter, en dos conciertos (junto a Barenboim y la WEDO) los días miércoles 7 y jueves 8 de agosto. La intérprete brilló con sus versiones del concierto para violín y orquesta de Jean Sibelius y con un homenaje a André Previn (compositor, pianista, director y ex marido de Mutter, fallecido en febrero de este año) con uno de los movimientos del concierto que éste dedicada a la intérprete. Como gran final, la Orquesta volvió a impactar en ambos conciertos con la séptima sinfonía de Beethoven.

Las actividades gratuitas

Además de los conciertos y recitales, el Festival Barenboim dio al público la posibilidad de disfrutar de cinco charlas y coloquios, dos ensayos abiertos y un gran concierto en Tecnópolis, todos con entrada gratuita.

El público pudo acceder a ensayos abiertos y gratuitos, con localidades agotadas, para los conciertos sinfónicos de los días 31 de julio (Michael Barenboim, Daniel Barenboim y la West-Eastern Divan Orchestra) y 4 de agosto (Martha Argerich, Daniel Barenboim y la WEDO).

El jueves 1 de agosto por la tarde, 8.500 espectadores colmaron el microestadio de Tecnópolis para disfrutar de un concierto con entrada gratuita. El programa, íntegramente dedicado a Beethoven, contó con la participación de la West-Eastern Divan Orchestra, el violinista Michael Barenboim y la dirección de Daniel Barenboim.

En un hecho inédito, el aspecto musical del Festival estuvo complementado con encuentros de reflexión que reunieron a músicos e intelectuales, en cuatro espacios del CCK: el Auditorio Nacional, la Sala Argentina, el Salón de Honor y La Cúpula.

(Gustavo Gavotti)

(Gustavo Gavotti)

La serie se inició el jueves 25 de julio con una entrevista abierta del crítico y ensayista Pablo Gianera a Daniel Barenboim y Roni Mann (especialista en filosofía y pensamiento político y directora de Humanidades de la Academia Barenboim-Said de Berlín), acerca de diferentes aspectos de la música y la filosofía de la interpretación. «En la música, todo es irrepetible. Cuando es la repetición mecánica de lo que salió bien o mal, eso ya no tiene el contenido musical. La repetición mecánica da un sentido superficial de seguridad, y eso es lo que la vuelve peligrosa. Por eso digo que hace falta mucho coraje para ser músico, con M mayúscula», fue una de las definiciones de Barenboim al respecto.

El martes 30 de julio, Barenboim dialogó con Roni Mann y el palestino Sa’ed Atshan(especialista en antropología de la política, estudios de paz y conflicto y de género y sexualidad) acerca del pasado, presente y futuro del conflicto entre judíos y palestinos. Al respecto, Barenboim destacó: «No es un conflicto entre dos naciones que no están de acuerdo sobre sus fronteras, o sobre el petróleo, el agua y otras cosas. Aquí no tenemos dos naciones. Tenemos dos pueblos que están profundamente convencidos de tener el derecho de vivir sobre el mismo pequeño pedazo de tierra, preferentemente, sin el otro. Por eso, este conflicto no se puede resolver militar ni políticamente. Sólo se puede resolver si hay una forma de que ambos pueblos acepten y respeten la existencia del otro».

Antes de su recital, Rolando Villazón tuvo un primer contacto con su público (entre el que se contaban también varios cantantes líricos destacados de nuestro medio) en una charla abierta con Gabriela Ricardes, secretaria de Contenidos del Sistema Federal de Medios y Contenidos Públicos, el miércoles 31 de julio. Distendido y abierto, el tenor mexicano habló de su relación con la literatura, de su admiración por escritores argentinos («vivo en París porque siempre quise vivir en un cuento de Julio Cortázar«, confesó), sus inicios en las artes escénicas, su carrera como novelista y su tarea como cantante y director de escena de ópera.

«El cantante es el único que no sabe cómo suena su voz fuera de su cuerpo, pero es el único que sabe cómo suena dentro de sí, y a través de esa sensación que crea al artista, al instrumento, al instrumentista y al profesor de ese instrumentista, y es a través de él y de su imaginación que las ideas del director de escena van a tomar forma  e incluso pueden llegar más allá de lo que se desarrollaban en su cabeza», definió. Además, el sábado 3 de agosto Villazón protagonizó un diálogo público junto a Daniel Barenboim en la Sala Argentina, acerca del intérprete y su función como recreador de la obra.

Ensayo con público del maestro Barenboim en la edición 2018 del Festival. (Gentileza CCK)

Ensayo con público del maestro Barenboim en la edición 2018 del Festival. (Gentileza CCK)

Como gran cierre, el jueves 8 de agosto por la mañana, en La Cúpula del CCK, Anne-Sophie Mutter compartió con Daniel Barenboim una distendida conversación abierta con participación del público, en torno a temas como el papel del instrumentista como comunicador del discurso musical, el despertar de la conciencia en el niño prodigio y la música contemporánea en sus diferentes estéticas, entre otras temáticas.

«A los cinco años tomé mi primera clase de violín, que era lo que quería para mi cumpleaños, y recuerdo el momento en el que lo puse en mi hombro: tuve la sensación de estar completa por primera vez, como si algo me hubiera faltado hasta ese momento», recordó Mutter sobre sus inicios.

Por su parte, y respecto de la madurez del músico en su evolución personal, Barenboim expresó: «Nunca debe olvidarse que, en la música, haber hecho algo bien o muy bien es pasajero, y que cada día hay que empezar de cero. El milagro de la música es que cada vez que tocamos una obra vemos algo que no habíamos visto antes de esa forma, aunque sea algo muy pequeño. El regalo más grande que se nos da como músicos es saber cada día más sobre las obras que tocamos, pero al mismo tiempo tener que empezar de cero».

Como conclusión del encuentro, Barenboim remarcó el interés del público por las conversaciones abiertas, y destacó en ese sentido: «Me voy de este Festival con un sentimiento de extremo agradecimiento».

Infobae.com

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