“Mis enemigos son los problemas de los bonaerenses”

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Para la gobernadora bonaerense, “estas elecciones definen los próximos 10 o 20 años”. En una extensa entrevista con este medio la mandataria enfatizó su deseo de ser reelecta: “Este es mi lugar y quiero seguir peleándola acá”.

Por José Angel Di Mauro

“Los bonaerenses somos viables”, remarca la gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal ante la afirmación tan reiterada por otros dirigentes en ese sentido. Detrás del paraguas de que “la provincia es muy difícil”, “la provincia es un país”, “la provincia es inviable”, se escondían los que no eran capaces de hacer cosas por los bonaerenses”, afirmó muy convencida a poco más de dos semanas de las elecciones que considera trascendentales.

Es que a su juicio, estos comicios no definirán el destino de los próximos 4 años, sino tal vez los de las próximas dos décadas, tal cual confió durante la entrevista con parlamentario.com, en la que destacó la homogeneidad del equipo de Juntos por el Cambio: “No van a encontrar contradicciones entre nosotros”, remarcó.

– Me va a decir que no se arrepiente de haber desdoblado las elecciones, pero la realidad es que de haberlo hecho, bien podría estar hoy haciendo campaña para el gobierno nacional en condición de gobernadora electa…

– Bueno, eso decían las encuestas, pero los que eligen son los bonaerenses, así que no sé, es difícil saber qué hubiera pasado, pero no, la verdad que no me arrepiento, porque creo que en primer lugar había un costo de desdoblar, que debían pagar los bonaerenses, que era de 3.000 millones de pesos. Y realmente ese dinero podía usarse en destinos mucho más urgentes. Todavía hay mucho por hacer y no podíamos destinar ese dinero a eso. En segundo lugar, nosotros somos un equipo, nos hemos presentado siempre como tal, y me parece bueno que podamos dar un debate a nivel nacional sobre el país que queremos, sobre la provincia que queremos, en cada intendencia; creo que ir juntos nos permite poder mostrar también nuestra coherencia y consistencia. Nosotros no tenemos mil caras; tenemos una sola cara y podés vernos a cada uno en nuestros matices, pero en valores compartimos lo mismo. Y creo que esto se está mostrando en esta campaña.

– ¿Qué la lleva a decir que las elecciones de octubre son las más importantes desde 1983?

– Sí, lo creo profundamente, porque no creo que defina los próximos 4 años, sino los próximos 10 o 20. Las dos opciones que se presentan son tan distintas entre sí, profundamente distintas en valores y en lo que le proponen a la provincia y el país, que van a definir los próximos 10 o 20 años.

– ¿Qué sintió cuando Aníbal Fernández la comparó con Ricardo Barreda?

– No voy a hacer más comentarios, me parece que no suma en una campaña responder las agresiones. Ya he dicho públicamente que habla más de él que de mí.

– Kicillof dijo que quiere debatir. ¿Se va a dar ese debate después de las PASO?

– Previo a las PASO se da el debate entre candidatos del mismo partido, así que no es momento ahora. Post PASO, yo siempre he dicho que adonde nos convoquen iremos con nuestros equipos de campaña y veremos qué propuestas se presentan.

– ¿Qué piensa de Kicillof?

– Yo no tengo nada personal en contra de ningún candidato. Mis enemigos son los problemas de los bonaerenses: el narcotráfico, las obras que todavía faltan, los empleos que tenemos que generar… Yo creo que acá no se trata de nombres, ni de candidatos o caras nuevas; mi adversario fue siempre un sistema que gobernó la provincia durante 28 años. El Frente de Todos y muchos de los que hoy están en esas listas -Aníbal Fernández es uno- representan ese sistema que gobernó la provincia de Buenos Aires 28 años. Y es ese sistema que con un voto valiente los bonaerenses rechazaron en 2015, le dijeron “basta”. Que además de abandonarlos, les hizo creer que eso era normal y lo único que podían esperar. Y yo no quiero la resignación para los bonaerenses; yo quiero otra cosa para mi provincia, yo soy de acá, me gusta estar acá, este es mi lugar y quiero seguir peleándola acá.

– Con mucho esfuerzo lograron finalmente recuperar el Fondo del Conurbano, pero al final, entre la devaluación y el traspaso de servicios, terminó diluyéndose esa actualización…

– En realidad, no tanto la devaluación, sí la inflación, por eso ahora estamos pidiendo la actualización del Fondo del Conurbano. Aun así son 65 mil millones más para la provincia que nos permitieron hacer obras, pero sobre todo que son para siempre. No es discrecionalmente que Mauricio, como hace un buen equipo conmigo, me los da por una vez. Ya ahora forman parte de los recursos que para siempre va a recibir la provincia. Cuando yo llegué a la gobernación, lo que la provincia recibía del total de recursos que se generan en el país, era el 18%. Hoy recibimos el 22. Y eso queda para siempre, para cualquier gobernador, no importa quién gane la elección. Por eso era tan importante pelearlo, ir a la Justicia, lograr el acuerdo con el resto de las provincias… Lo hicimos después de 15 años de silencio de quienes gobernaron la provincia, que formaron parte de este sistema de 28 años, que no le daban a la provincia los recursos que le correspondían.

– Usted ha reconocido que el endeudamiento actual de la provincia es superior al que habían heredado en un 5%. ¿Cuál es la diferencia entre un caso y el otro?

– En primer lugar, que ese endeudamiento va todo a obra. El endeudamiento de la gestión anterior fue fundamentalmente a pagar sueldos. Por eso cuando llegamos no estaba la plata ni para los sueldos, ni para los aguinaldos. En nuestro caso, si no hiciéramos obras, la provincia tendría superávit. No necesitaría endeudarse. Entonces, todo lo que tomamos en deuda está en las 13 mil calles de asfalto de la gente que vivía en calles de tierra y sabe lo que es vivir así y que no entre la ambulancia, que no entre el remís, y que en los días de barro y de lluvia sus hijos no puedan ir a la escuela. Está en los metrobuses, que hace que de noche puedas tener una parada para esperar mucho mejor, y una avenida asfaltada; está en las guardias de los hospitales; está en los centros de salud nuevos que estamos haciendo, que ya son 150 en el Conurbano… Esa deuda está ahí, ya no está más en lugares que no la vemos los bonaerenses.

– Muchos dicen que la Provincia es inviable…

– Yo no creo eso. Ayer justamente decía que yo creo que esa fue la excusa de los que gobernaron 28 años para hacernos creer que nos teníamos que resignar a vivir sin cloaca, sin agua potable y sin progreso. Yo creo que los bonaerenses somos viables, cada uno de los 17 millones de bonaerenses que nos levantamos todos los días somos capaces de ponernos de pie, porque esto no lo hace un presidente, ni una gobernadora, ni un intendente: esto lo hacemos entre todos. Ayer me tocó estar en una escuela técnica de Mar del Plata que está construyendo un mini satélite, que va a ser el primero en Latinoamérica, pero para no irme tan lejos, esta mañana que estamos acá en Morón, en el Centro de Monitoreo, hay una escuela técnica en Palomar que está construyendo un avión biplaza. Y la verdad que esas son las cosas que me dan orgullo y me demuestran de lo que somos capaces. Y fuimos capaces en tres años y medio, en trabajo conjunto con los intendentes, de construir 48 centros de monitoreo como este donde estamos acá. Y que cuando llegamos en 2015 había 14 mil cámaras en las calles, y hoy hay 30 mil… El doble de cámaras de las que te cuidan. Y a partir de estos meses, que te subas a un colectivo y tengas una cámara que te está cuidando a vos y al chofer… Bueno, ¿esas cosas por qué no se hacían antes? Detrás del paraguas de que “la provincia es muy difícil”, “la provincia es un país”, “la provincia es inviable”… detrás de eso se escondían los que no eran capaces de hacer cosas por los bonaerenses.

– A la hora de evaluar las cosas de las que podría arrepentirse citó recientemente el conflicto docente. ¿Eso implica que un nuevo mandato manejaría distinto esa paritaria?

– Ya hubo un avance este año, porque esta vez no extendimos el conflicto y nos pusimos de acuerdo. Yo quiero pensar que todos aprendimos, los dirigentes gremiales, nosotros, y que en ese aprendizaje no vamos a poner ni a los chicos, ni a los docentes, ni a la comunidad educativa en general, otra vez en el medio como rehenes de ese conflicto. Porque esto afecta a los docentes porque no saben cuánto van a cobrar, a los chicos porque pierden días de clase, a las familias porque no saben dónde dejarlos… Así que yo voy a poner lo mejor de mí para que esto no vuelva a suceder, si la gente me vuelve a elegir.

– ¿Ese reconocimiento abarca al resto de la administración pública?

– No, porque en la provincia hay 36 gremios, y nosotros hemos podido acordar con todos; solo tuvimos conflictos con el Frente Unico Docente; incluso con gremios muy combativos, como ATE, en Astilleros Río Santiago; o como el CICOP en hospitales, hemos firmado paritaria. Soy una convencida de que cuando uno se sienta a la mesa a dialogar todas las veces que haga falta, al final encontrás un punto de encuentro. Por supuesto que a mí me gustaría que todos ganen mejor: los policías, los docentes, los médicos, los enfermeros, todos los que trabajan por los bonaerenses. Pero aun cuando hemos aumentado los recursos de la provincia, y ya no recibimos el 18, sino el 22%, la verdad es que producimos el 37% de lo que se genere en la Argentina. Así que todavía estamos muy lejos entre lo que nosotros le damos al país y lo que el país nos devuelve a nosotros. Y por eso hay que seguir peleando.

– En tren de autocríticas, ¿cuál es la que se le puede hacer al gobierno nacional?

– Eso creo que lo tiene que hacer el Presidente, no yo…

– Pero son un equipo…

– Sí, somos un equipo, somos un equipo, pero…

– ¿Qué es lo que puede haberle fallado al gobierno?

– Tal vez no haber sido lo suficientemente explícitos sobre el punto de partida. Ayer hablábamos con el Presidente, cuando estuvimos juntos en Mar del Plata, y yo le decía algo que me dijo Martín Lousteau y que a mí me gusta mucho para describir: cuando Néstor Kirchner asumió la presidencia, es como si le hubieran dado un terreno vacío y plata en la mano y le hubieran dicho: “construí una casa”. Cuando Mauricio asumió la presidencia, es como si en lugar de darle eso, le hubieran dado un terreno ocupado, con una casa construida mal, con los cimientos, que estaba por derrumbarse, y sin plata. Esa es la diferencia en lo que pasó en la economía de uno y lo que le pasó al otro. Néstor Kirchner agarró un país saliendo de la crisis, y por lo tanto empezando en crecer; Mauricio encontró un país entrando en la crisis, por lo mal que se habían hecho las cosas antes. Y salir de las crisis cuesta, lo sabemos mejor que nadie.

– La oposición la acusa de ser “cómplice de Macri”…

– Qué fea palabra… Porque “cómplice” alude a un delito, y que yo sepa nosotros no hemos hecho más que gobernar, no hemos tenido denuncias graves de corrupción, así que no me siento cómplice de nadie. Sí me siento, y en eso sí somos claramente distintos al Frente de Todos, parte de un equipo. No van a encontrar contradicciones entre nosotros; nos van a ver siempre juntos en los actos: al Presidente, a mí, a (Cristian) Ritondo, a María Luján (Rey), a Horacio (Rodríguez Larreta). Nos ven siempre juntos, pero no solo en campaña: nos ven siempre juntos desde hace años, y nos ven sumando gente nueva todo el tiempo. Pero esa gente nueva que se suma, Martín Lousteau, Pichetto, María Luján Rey, no desentona ni se contradice. ¿Sabés por qué? Porque tenemos los mismos valores. Entonces, eso es un equipo. Yo no sé si del otro lado hay un equipo, pero lo que seguro no somos es cómplices.

– ¿Por qué dijo en su momento que si gana Kicillof va a gobernar La Cámpora?

– Bueno, fue mi opinión política sobre cómo está conformado el Frente de Todos. Uno mira las listas, en el caso de senadores provinciales, la mayor parte son representantes de La Cámpora; también una parte muy importante de la lista de diputados provinciales; diputados nacionales lo mismo… Máximo (Kirchner) hoy es la principal figura que tiene el Frente de Todos en la provincia de Buenos Aires, entonces eso alude a La Cámpora y a una forma de gobierno. No entiendo qué es lo que ofende, porque si a mí me dicen que en la provincia de Buenos Aires va a gobernar el radicalismo, la Coalición Cívica, o el partido Fe, yo digo “claro”, si es un partido de mi equipo, ¿cómo no van a gobernar?”. Y me siento orgullosa de ser equipo con ellos. Es mi opinión sobre lo que va a pasar; por supuesto que yo no comparto ni las formas de La Cámpora, ni lo que piensan, pero es un movimiento político que forma parte del Frente de Todos, no de Juntos por el Cambio.

– ¿Y qué significaría el proyecto Máximo 2023?

– Me parece que es una legítima ambición de alguien que hace política. El definirá dónde, pero me parece que él ha definido que su lugar políticamente es la provincia de Buenos Aires, con lo cual, si es la máxima figura del Frente de Todos hoy en la provincia, se presenta como candidato, ha construido el movimiento que mayor peso tiene dentro del Frente de Todos, que es La Cámpora, es natural pensar que hay un proyecto “Máximo 2023”.

– En la Legislatura bonaerense ustedes contaron con el massismo para sacar las leyes, ¿en un segundo mandato cómo van a hacer?

– Lo charlaremos con la oposición, como siempre lo hemos charlado. Y no ha sido solo el massismo; mirá: vuelvo a un tema que me preguntaste antes que es el de la deuda. La deuda de la provincia no la decide un gobernador; se requieren dos tercios de los votos. No te alcanza ni siquiera si tenés mayoría, te tienen que acompañar otras fuerzas. Y nosotros no tuvimos ni siquiera mayoría simple, así que toda la deuda de los cuatro años fue acompañada por el massismo y también por referentes del Frente de Todos, porque sino no hubiésemos tenido deuda. Y eso se logró mediante el diálogo, porque mucha de esa deuda fue a obras municipales, y los intendentes del Frente de Todos lo saben. Y bienvenido sea, porque es la primera vez en muchos años en la Provincia que se hicieron obras en los 135 municipios. Hemos trabajado con todos, y así vamos a seguir haciéndolo, y así espero que sea la convivencia en la Legislatura.

– Y a propósito de Massa, ¿le sorprendió la decisión suya de aliarse al kirchnerismo?

– Sí, pero creo que es algo que más que explicarme a mí, él tiene que explicarle a los bonaerenses.

– La seguridad es uno de los caballitos de campaña de ustedes. Ahora, la Procuración General de la Provincia ha dicho que aumentaron los delitos durante esta gestión. ¿Cómo se entiende eso?

– El último informe compara 2018 con 2017, no habla de toda la gestión. Cuando uno mira los tres años y medio, hasta junio de este año, la tasa de homicidios bajó; los secuestros extorsivos bajaron; la piratería del asfalto bajó; el robo de ganado bajó; el robo de autos bajó… ¿Qué es lo que no pudimos bajar, e incluso tuvo un leve aumento en algunos casos? Robo, hurto, esto de los chicos que van a la escuela y les roban el celular, las zapatillas, el arrebato a la cartera o la mochila… Eso todavía pasa en la provincia, todavía estamos peleando, por eso fortalecemos tanto las cámaras adentro de los colectivos, centros de monitoreos, por eso los retenes policiales… No es ahora porque es campaña, sino ya desde hace más de un año, nosotros estamos trabajando en conjunto con las fuerzas federales, con 12 mil policías a lo largo de todo el Conurbano, y sobre todo en las zonas más calientes, poniendo retenes policiales que paran autos, motos, colectivos… Y eso nos permite prevenir, pero sin duda yo reconozco sobre todo en el caso de los motochorros que es una pelea que todavía no ganamos. La seguridad es un plan que lleva mucho tiempo. La Policía de la Provincia es la fuerza de seguridad más grande de la Argentina, mucho más que cualquier otra fuerza federal; sumamos 7 mil policías nuevos en esta gestión, vamos a sumar 10 mil más, si la gente nos vuelve a elegir, en los próximos cuatro años, pero no es solo más policías, sino mejores. Y después, capítulo aparte, la Justicia, el Sistema Penitenciario, las políticas sociales de prevención. Todo eso también lo hemos hecho en paralelo.

Además de todo esto la gente tiene dónde denunciar ahora. Entonces hubo además un blanqueo de las cifras del delito. Porque con la APP, la gente cuando denuncia eso va directo a fiscalía. Y además cambiamos todo el sistema de denuncia en la comisaría. Cuando vos ibas a una comisaría hasta 2015, te tomaba el oficial la denuncia y hacía tres impresiones: un papel para vos, otro para él y otro para la Justicia. Lo que pasaba en esos casos es que muchas veces cuando el comisario quería mejorar sus estadísticas frente al jefe, o -mucho peor- cuando liberaba zonas, esas denuncias no llegaban a la Justicia nunca. Y hay un segundo paso cuando denunciás, siempre, que te llaman para ratificar; entonces nunca te llamaban, quedaba muerta la denuncia ahí. Nosotros hemos hecho auditorías en comisarías, muchas veces encontrando denuncias cajoneadas. ¿Entonces qué hicimos? Conectamos todas las comisarías a Internet, que no tenían; hicimos la compra más grande de computadoras desde 2006 para la policía, 10 mil computadoras con sus impresoras para las comisarías, y después conectamos un sistema común con la Procuración. Entonces hoy cuando vas a la comisaría hay un único formulario que está en la computadora y cuando el policía da enter para imprimir, eso va directo al fiscal. No hay más cajoneo de denuncias. A medida que ibas instalando el nuevo sistema veías “denuncias del mes pasado” y “denuncias de este mes”… Hemos tenido aumentos de 150% en algunas comisarías. Entonces, hay una parte del informe que es blanqueo de esto, y cuando pusimos el sistema todos me dijeron: “Va a venir el año electoral, te a dar mal el informe 2018”. Y yo dije: blanqueemos.

– ¿Qué representa haber sumado a Pichetto a la campaña?

– Una vocación de apertura, de entender que Cambiemos no es un espacio cerrado, sino que está dispuesto a incorporar personas de distintas procedencias, en la medida que compartan valores. Si uno mira mi gabinete, la mitad son peronistas, muchos vienen del área de Sergio Massa, incluso alguno viene del gobierno de Scioli; radicales, por supuesto; personas del PRO; personas que nunca habían hecho política y ni siquiera eran militantes nuestros, como Marcelo Villegas, que venía del sector privado… Yo creo en esto de tener un espacio todo el tiempo abierto. Porque creo en la diversidad, en la medida que confluyan los mismos valores. Lo que vos no podés negociar es la honestidad, el coraje de enfrentarte a las mafias, la cultura del trabajo… Ahora, una vez que te ponés de acuerdo sobre esos valores, hay miradas distintas, y está bueno tenerlas a todas adentro.

– Pichetto hace dos años, en IDEA, dijo que el conurbano profundo se parecía a Sinaloa…

– Bueno, es que después de estos 28 años en los que el poder político no pudo, no quiso, o no supo enfrentar el narcotráfico, el narcotráfico fue creciendo enormemente en la provincia, y eso se ve en el consumo, en la cantidad de cocinas que uno ve cuando entran a los barrios. Había barrios adonde la policía no entraba; si hay algo que tenemos claro es que hoy estamos dando la pelea, y no es una frase, tiene hechos concretos atrás: 138 bunkers derribados, lugares donde se vendía droga, en los que hoy no se vende más. Viene una topadora, les pasa por encima y después se construye una oficina del Estado. Es muy conmovedor cuando vos vas con la topadora, ver a las Madres del Paco aplaudiendo, porque ese es el lugar donde les vendían droga a sus hijos. Lo mismo cuando hablamos de detenidos narcos, hoy hay muchos más narcos detenidos en estos tres años y medio que en toda la gestión anterior. Esos son hechos concretos. ¿Qué todavía no terminamos? Sí, claro, yo soy madre y nadie está exento de esto; tengo pánico porque sé que la droga está cerca de mis hijos como de todos los hijos de la provincia. Cuando van a bailar, porque esto no es solamente paco, es pastillas, es marihuana, es todo lo que está dando vuelta alrededor, y por eso me lo pongo al hombro. Y no voy a parar.

– ¿Por qué no se logró extender a toda la provincia el SAME? ¿Por qué algunos intendentes no lo quieren?

– Son los menos. Pensemos que hoy nos faltan 14 municipios, de 135. Yo en vez de mirar el medio vaso vacío, miro el medio vaso lleno. Tuvo una aceptación enorme, ya llega a 13 millones de bonaerenses, es una tranquilidad que antes no tenían y yo voy a seguir insistiendo. El problema es que La Matanza al no aceptarlo, teniendo un peso tan grande, porque tiene dos millones de bonaerenses, con ellos ya estaríamos ahí de cubrir a todos los bonaerenses.

– ¿Por qué no lo aceptan?

– No hemos podido avanzar, no hemos logrado que saquen la ordenanza aprobándolo. Ellos dicen que tienen un sistema propio, pero solamente abarca una pequeña parte de La Matanza, y nosotros les ofrecemos las ambulancias, el sueldo de los choferes, los enfermeros, los médicos, los cubrimos por tres años, les entregamos todas las ambulancias equipadas, capacitamos a todo el personal, a los operadores… Es difícil de entender, yo creo que la urgencia no tiene partido político. No podemos condenar a los matanceros, porque votaron una gobernadora de signo político distinto, a no tener una ambulancia cuando la necesiten. Ojalá reflexionen.

– ¿Qué cosas resignó en estos casi cuatro años?

– Seguramente mucho de lo personal: tiempo con mis hijos, que es lo que más me pesa; muchas horas de sueño, cuesta dormir cuando uno tiene tantas responsabilidades sobre la espalda; y seguramente tiempo con mis padres, mis amigos; tiempo para hacer algún deporte… Nunca fui muy deportista, pero debería. Pero no me arrepiento, creo que todo ese tiempo que le dediqué a la provincia vale la pena, por eso quiero ser gobernadora de vuelta, porque este es mi lugar. Este es mi lugar.

– Va por un segundo mandato, ¿pero en este primero cuál fue su legado?

– Bueno, me cuesta elegir, me cuesta elegir. Pero… el SAME sin duda es un legado; la mortalidad infantil más baja de la historia es un legado, todas las guardias de los hospitales de la provincia que se terminan a fin de año van a ser un legado… También es un legado que haya un millón de adultos que hayan vuelto a estudiar, primaria y secundaria. Porque eso les da otra oportunidad en la vida, y porque yo les digo siempre, a mis hijos y a cada bonaerense que vuelve a estudiar: lo que aprendés, no te lo saca nadie, es tuyo para siempre. Y te hace mejor para siempre. Ese también es un lindo legado.

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