Inicio Deporte La historia detrás del video: el amor de Carla y Mía por...

La historia detrás del video: el amor de Carla y Mía por Arsenal

158
Compartir

Algunos dicen que sobre fútbol y la vida es eso que se desarrolla entre un mar de frases hechas. Algunas dibujan con letras una realidad imposible de describir, y otras se cumplen en algunos lados y en otros no. “Ojos que no ven, corazón que no siente”, es, sin dudas, una de esas frases hechas que en esta historia no tiene ningún lugar. Esta historia es la de Carla y Mía, quien el domingo vivieron juntas el ascenso de su Arsenal de Sarandí a Primera.

¿Pero que tiene de especial la historia de esta madre con su hija? Que un video de ambas se hizo viral luego que Calu, como tiene de nombre en el Whatsapp, lo publicara en Twitter. La profesora de gimnasia de 34 años es fanática de Arsenal y subió un video en el que grita el gol del ascenso de los de Sarandí junto a su hija, de 14 años, que padece una displasia septo-óptica congénita. El también llamado síndrome de Morsier es una enfermedad que le afecta la visión, la motricidad y lo cognitivo.

MiaAdentro3

El amor por los colores.

Una historia poco común. La historia de Carla y Arsenal no es desde la cuna, sino que empezó a los 16 años y casi que por una exigencia paterna. “Yo vivo en Quilmes, pero mi papá vivía a cinco cuadras de la cancha y me insistía con que vaya al Viaducto. Yo no quería saber nada porque era fanática de Boca, iba a La Bombonera siempre, pero me hinchó tanto que fui y me enamoré. Otra cancha, otros colores, otro ambiente”. Seguía siendo hinchas de los dos, pero con el Arse en la B Nacional tuvo que cumplir la promesa de cambiar de camiseta si ascendía a Primera la tuvo que cumplir luego de aquel campañón del equipo de Jorge Luis Burruchaga en la temporada 2001-2002.

Esta fanática que tiene tatuado Arsenal arriba de su ombligo quedó embarazada a los 20 años y se lo contó a Carlos “El Tucu” Giménez (su papá) solo cuando se le empezó a notar la panza. “Ya estaba de tres meses y esperé hasta el mismo día que se inauguró la nueva cancha. Lo hice para que sea un poco menos fuerte. Pero casi me mata igual, jajaja”. Por eso el vínculo entre Mía y Arsenal viene desde la panza. “Al principio se asustaba porque no tomaba los antiansiolíticos que toma ahora, pero cuando vamos en el auto y escucha ruido a piquete siempre dice “la cancha de Arsenal, Ma”.

MiaAdentro4

Festejan la Supercopa 2012, que Arsenal le ganó a Boca.

Desde esa primera vez, a los dos años contra Racing en Sarandí, a esta definición apasionante ante Sarmiento pasaron un montón de años y de situaciones. Pero a pesar del final feliz para los del Viaducto la semana previa al desenlace fue una auténtica montaña rusa de ilusiones para Carla y para Mía. “Después del partido con Defensores (que Arsenal ganó 1-0), no paró de preguntarme si la iba a llevar a la cancha en la final. Y en el partido me sentía re culpable sino ganábamos. Me metía yo a la cancha si no metían un gol, porque no le podía romper el corazón a Mía. Igual yo estaba convencida de que le íbamos a ganar al temible Sarmiento”.

 

Y una vez en el Florencio Sola, a los 17 minutos del primer tiempo, un defensor de los de Junín bajó a Garate y el propio número 9 lo transformó en lo que sería el único gol de la final. Carla agarró el celular y, en este instante de lucidez se dijo que tenía que grabar “el gol del ascenso.

El jugador favorito de ambas de este plantel es Emiliano Méndez, el volante central. Aunque para Carla “el 50 por ciento del ascenso fue por Maxi Gagliardo, que se atajó todo”. El segundo tiempo de la final fue todo para Sarmiento, que tuvo las chances de derrumbar el sueño de madre e hija. “No podía verlo ya. Solo hacía cuernitos. Mía solo quería festejar después del gol y comerse un paty. Yo solo le decía que ‘falta que suena el pito y listo’ y ella estaba entre mis piernas”. Tan compenetrada estaba en los cuernitos que no vio el íncreíble gol que se erró Sebastián Penco abajo del arco. “Esa la sacó Julito. ¿Vos tenés dudas?”, dice en alusión a Julio Humberto Grondona.

El día a día en la vida de ellas es complicado. “Yo lo tengo re incorporado, pero cuando salgo a la calle y veo la mirada de la gente, sé que la gente no está preparada. La gente piensa que está mirando un alien y eso me incomoda. A veces voy por la calle con la silla de ruedas y muy poca gente te ayuda”, dice con tanta resignación como bronca. Una bronca que se multiplicó cuando este año quiso cumplirle el sueño a su hija de ver Babasónicos: “La llevé por primera vez a un recital, al Baradero Rock y la banda que fuimos a ver, y que cerraba el festival, no pudo tocar porque se largó un diluvio tremendo. Las quince cuadras que había desde el lugar del show hasta donde yo había dejado el auto las hice sin que una persona me preguntara si me podía ayudar en algo”.

MiaAdentro2

¿Qué es la felicidad? Esta foto de Mía en la cancha de Arsenal.

¿Se sufre más el descenso o se festeja más el ascenso? “Una cosa complementa a la otra, porque cuando vos te estas por ir a la B ya estás pensando en ascender el año próximo. El descenso fue feo porque tenés que hacer varios campeonatos malos para irte, y en el ascenso nos empezamos a ilusionar después de mitad de campeonato”, asegura.

El amor madre e hija es difícil de comparar. Pero si entramos en ese juego, Carla asegura que “si Arsenal gana la Libertadores sería comparable. Pero cuando la escucho gritar un gol me transporta al momento en que gritó apenas nació. Es una locura, pero me llevo a eso”. ¿Y si Mía fuera un jugador de Arsenal? “Sería Marito Cuenca, el arquero del equipo campeón de la Sudamericana. Ese día contra River, en el Monumental (semifinales del 2007), se atajó todo y terminó haciendo el gol de la victoria”.

Hay gente que no le gusta que lleve a su hija a la cancha. Pero para esta madre, Arsenal es parte de su familia: “Cuando la ven, algunas la suben, otros la agarran a ella y la llevan para todos lados. Otros le traen comida, a pesar de que yo los reto porque ella está a dieta”. Tan es así que en marzo, cuando Carla llegó a los 34 años, la hinchada le cantó el feliz cumpleaños en la tribuna.

MiaAdentro

Es que para Mía la cancha en la que juega Arsenal es su lugar en el mundo. El lugar donde transforma la poca conexión que tiene con el resto en el día a día, en un mar de felicidad y sentido de pertenencia. Eso es Arsenal para Carla y para Mía. Porque si algo sueña la madre es que Mía grite con ella que el equipo de sus amores “sea campeón de la Copa Libertadores”.

Print Friendly, PDF & Email

Comments