Empleo: ahora las empresas prefieren hombres

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En Mendoza la desocupación de las mujeres jóvenes llega hasta 12,8% mientras que en los varones esa cifra está en el orden del 7,2%.

Por S.Gonzalez y M.Zalazar – mzalazar@losandes.com.ar

En los últimos años la lucha por la igualdad de genero cobró una enorme fuerza en Mendoza y en el resto del país, pero el mercado laboral se ha resistido al cambio y en vez de mostrar una tendencia a la equidad, ha profundizado la brecha entre hombres y mujeres. Al estado de la economía recesiva y la creciente precarización laboral, ahora se suma un nuevo factor que colabora con la inequidad; es que algunos empresarios evalúan, a la hora de elegir un candidato para un puesto, la supuesta “conflictividad” laboral que podría generarse por la interrelación entre las mujeres y sus compañeros de trabajo.

Es un secreto “a voces” que se habla por lo bajo, pero la discusión está puesta sobre la mesa. De hecho, se transparenta en los ofrecimientos de trabajos, donde cada vez hay más anuncios en donde se explicita que se prefieren hombres.

Los números oficiales también reflejan el crecimiento de la desigualdad. Según los datos de empleo más recientes del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec), la tasa de ocupación en Mendoza es del 68,7% para varones y del 44,3% para mujeres, tomando como referencia a la población de 14 años en adelante (cuarto trimestre de 2018). Si se hace una distinción por rango de edad, se encuentra que la tasa de empleo más baja es la de mujeres de hasta 29 años (34,3%), algo que según expertos consultados por Los Andes demuestra una resistencia por parte de las empresas a contratar personal de sexo femenino en una edad con alta probabilidad de embarazo.

En lo que respecta a la tasa de desempleo, los números generales indican que el 7,4% de las mujeres son víctimas de la desocupación (buscan trabajo pero no pueden encontrarlo), mientras que para los hombres el índice es de 4,7%. Una vez más, son las chicas más jóvenes (hasta 29 años) las que más problemas tienen para conseguir un puesto de trabajo (12,8% de desocupación en ese rango de edad).

La misma tendencia a la desigualdad se repite a nivel país, pero con números aun más preocupantes. De acuerdo al Indec, la tasa de desocupación es del 10,2% para mujeres y del 8,2% para varones. El índice de desempleo de las jóvenes de hasta 29 años casi duplica al de Mendoza (21,4%).

Para la socióloga y especialista en temas de género, Graciela Burgardt, esto trae señales de alertas y refleja la tendencia a no contratar mujeres por el miedo a la conflictividad laboral. “Creo que es un tema muy complicado y hemos percibido que en algunos casos se está dando. Hay que ser prudentes. Siempre que las mujeres han avanzando en la obtención de sus derechos se ha dado, en los primeros momentos, lo que podemos llamar un efecto “boomerang”. Un ejemplo de esto se dio en la lucha por poder votar. Ahora nadie duda que en el largo plazo esto fue beneficioso”, explica.

Bugardt agrega: “hoy se puede estar dando la misma situación, pero esto no puede frenar la pretensión de tener nuestros derechos. Ahora creo que tenemos que ser precavidos y avanzar con paso firme, persistente y prudente. Tenemos que reflexionar mucho sobre cómo avanzar más en los derechos de las mujeres”.

Problema que se agrava

La lectura de los datos actuales permite ver con la claridad la desigualdad que existe hoy, pero si se analiza las evolución de los mismos indicadores en los últimos dos años, se puede comprobar cómo se ha agrandado la brecha entre hombres y mujeres. El deterioro de la economía ha sido un factor fundamental, pero también coincide con la puesta en marcha del colectivo “Ni una menos”, “Metoo”, o el más reciente -que se llevó adelante en diciembre- relacionado con lo que conoció como el caso “Darthés”, que desencadenó una ola de denuncias y en otros casos de escraches, principalmente a través de la redes sociales, relacionados con abusos por parte de hombres.

En Mendoza, la tasa de empleo de mujeres era del 46% en el cuarto trimestre de 2016 y bajó a 44,3% en igual período del 2018. En el caso de las jóvenes de hasta 29 años, la ocupación bajó 4,5 puntos porcentuales, pasando de 38,8% a 34,3% en el transcurso de dos años. Al mismo tiempo, la tasa de empleo de los varones creció del 68,4% al 68,7%.

La coyuntura económica llevó a que la desocupación creciera tanto para hombres como para mujeres, pero una vez más, fueron ellas las que más perdieron. La tasa de desempleo subió de 2,5% a 4,7% en el caso de los aspirantes a empleo de sexo masculino y saltó del 4,2% al 7,4% para las aspirantes de sexo femenino.

Como siempre, el empeoramiento más notorio fue el de las mujeres de hasta 29 años, cuya desocupación creció de 7,2% a 12,8% entre 2016 y 2018.

Medido en cantidad de personas, el último dato disponible para Mendoza es el correspondiente al primer trimestre de 2018. Entre enero y marzo de ese año se contabilizaron 20.291 desocupados en la provincia y entre ellos, 11.743 eran mujeres y 8.549 hombres. En el mismo período del año anterior eran 16.685 los desocupados en la provincia, número conformado por 7.862 mujeres y 8.824 varones. Es decir que en el transcurso de doce meses se redujo en 275 personas la cantidad de hombres desocupados y aumentó en 3.881 personas la cantidad de mujeres en situación de desocupación.

Las reclutadoras de recursos humanos admiten que algunos clientes llegan con la pretensión de solo buscar candidatos hombres, pero las políticas de estas empresas hacen que en la búsqueda y terna final siempre haya una candidata mujer para tomar el puesto. No obstante, admiten que principalmente en las pymes la situación es aún más compleja.

Josué Peralta, Director Zonal Cuyo y Noa de Adecco Argentina sostiene que es una realidad que han detectado. “No indagamos en él por qué, pero como empresa no estamos de acuerdo con este tipo de políticas ni las alentamos bajo ningún tipo de punto de vista”.

Peralta cuenta que el género era irrelevante a comienzos de 2018, pero pasó a ser un factor fundamental a fines de ese mismo año. “Se da tanto en empresas medianas como grandes”, afirma, aunque deja claro que la consultora no acepta este tipo de búsquedas sesgadas.

Marina Levín, gerente de Public Affairs y Sostenibilidad de Randstad Argentina, coincidió en que hay compañías que solo se muestran dispuestas a contratar hombres y advirtió que en muchos casos se trata de firmas chicas o medianas. Además, calificó la situación de “lamentable” y aclaró que ellos tampoco toman este tipo de solicitudes de reclutamiento sesgada.

De hecho, remarcó el trabajo que están realizando para achicar la brecha entre hombres y mujeres con diferentes programas que trabajan intra empresa y puertas hacia afuera.

Salarios desiguales

Hay otros datos también reflejan con claridad la desigualdad entre hombres y mujeres en el mercado laboral, como el ingreso medio individual. Los últimos datos disponibles para Mendoza (año 2017 completo) muestran que los trabajadores de sexo masculino ganaron ese año 26,9% más en promedio que las mujeres (estadísticas de la DEIE).

No tiene sentido analizar esa brecha en números, debido a que los salarios de ese momento están muy lejos de los sueldos promedio de hoy. Sin embargo, los especialistas del mercado laboral advierten que la desigualdad sigue siendo alarmante en 2019. De hecho, estadísticas publicadas por Ministerio de Salud y Desarrollo Social indican que hoy, en el total país, las mujeres cobran en promedio 26,2% menos que los hombres por el mismo trabajo.

La misma división del Gobierno Nacional advierte que “en el ámbito privado el 68,2% de los cargos de la ‘Alta Dirección’ están ocupados por hombres, mientras que las mujeres ocupan solo el 31,8% de los mismos”.
En el ámbito público la situación no es muy diferente: “Las mujeres ocupan 9,4% de las intendencias, 37,5% de las bancas en Senado y 35,6% en la Cámara de Diputados”, señala el Ministerio. Además, de los cinco cargos de la Corte Suprema, solo uno es ocupado por una mujer.

Vulnerabilidad

Especialistas consultados por Los Andes analizaron los números del mercado laboral y explicaron por qué se puede observar una diferencia tan clara entre hombres y mujeres. El problema, afirman, no tiene que ver con cuestiones estructurales o legales, sino con situaciones culturales.

La economista Candelaria Botto, especialista en economía feminista, señaló que para entender la desigualdad que existe en Mendoza y en el resto del país hay que tener en cuenta que las motivaciones para no contratar una mujer no están relacionadas con el hecho de que los costos laborales sean mayores, ya que la licencia por maternidad no la paga el empleador sino Anses. “El problema es que los prejuicios culturales recrudecen esta situación. Las mujeres estamos en una situación más vulnerable que los hombres, tenemos mayor empleo precario y ganamos menos”, comentó.

“La brecha salarial es del 26% según el último dato de la EPH disponible y si hacemos un promedio la brecha sube al 27,5%. Las situaciones de crisis como las que estamos viviendo obviamente impactan más en las mujeres. A eso se suma que hacemos la mayoría del trabajo doméstico no remunerado”, agregó Botto.

“También hay que recordar que no accedemos a los espacios en donde se toman las decisiones. Ese es un rasgo cultural que se debe tener en cuenta”, afirmó la economista.

Mayor educación femenina

A la hora de analizar por qué se contratan menos mujeres que hombres, la excusa de la “falta de oferta” no es una opción. Estadísticas publicadas por el Indec demuestran que a nivel nacional hay más mujeres con formación universitaria que hombres. Puntualmente son 919.030 las mujeres que tienen universitario completo (4,9% de la población femenina) y 760.768 los varones que están en esa misma condición (4,3% de la población masculina).

Es “aplastante” la diferencia a favor de las mujeres cuando se analizan los números de “educación superior no universitaria”. Hay 1.091.367 mujeres que completaron algún terciario, contra 457.106 hombres.

Solo en estudios “post universitarios” hay más varones (82.546) que mujeres (80.033), pero la diferencia es muy chica y no alcanza a explicar las grandes desproporciones del mercado laboral.

El “efecto desaliento”
Las estadísticas del mercado laboral de Mendoza esconden una situación crítica para la población femenina. Se trata del “efecto desaliento”, fenómeno que se da cuando aquellas personas que buscan un trabajo se dan por vencidas y dejan de intentarlo.

Esto se comprueba cuando se analiza la evolución de la “tasa de actividad”, la cual suma a las personas que están trabajando con las que están buscando empleo. Entre el cuarto trimestre de 2016 e igual período de 2018, la tasa de actividad general creció de 58,5% a 59,4%. Sin embargo, en los mismos 24 meses la tasa de actividad de mujeres de hasta 29 años bajó de 41,9% a 39,3%.

Para los especialistas, esa caída de 2,6 puntos en la tasa de actividad de las mujeres de menor edad tiene dos explicaciones. Por un lado, hay menos mujeres jóvenes trabajando (la tasa de empleo se contrajo 4,5 puntos) y por el otro, hay menos buscando empleo en la provincia.

El “efecto desaliento” no sorprende, teniendo en cuenta que en el período de los dos años analizados la desocupación de ese sector de la población creció 5,6 puntos porcentuales.

La difícil misión de encontrar trabajo

La desigualdad de genero en el mercado laboral se evidencia también en las entrevistas de trabajo. Paola (30 años), quien es técnica en farmacia y laboratorio y estudiante de Farmacia, se enfrentó a una situación que le hizo notar que su edad y su género, son una desventaja a la hora de aspirar por un puesto.

“Hace tiempo fui a una entrevista de trabajo en una farmacia de Godoy Cruz. Me preguntaron sobre mi formación y experiencia, pero hacia el final de la entrevista me consultaron por el punto del currículum que dice ‘soltera sin hijos’. Preguntaron si estaba de novia, cuánto tiempo llevaba en pareja, si tenía planes próximos a casarme, si convivía con mi novio y si tenía planes de ser madre en un futuro cercano. Después me preguntaron cómo me veía en el ámbito profesional en cinco años y si a nivel personal me veía con una familia”, relató.

“Aunque no lo dijeron directamente, entendí que estar en una edad en la que puedo ser madre me sacó de competencia”, concluyó Paola.

No ha sido buena tampoco la experiencia de Gabriela, quien tiene 26 años y está estudiando contactología. Su situación familiar no es fácil, su madre está jubilada y tiene un hermano de 15 años en el secundario. Desde que terminó la escuela ha tenido que buscar un trabajo para poder aportar a su casa, ya que la madre es el único sostén. En el último año le ha sido muy difícil conseguir un trabajo estable.

“No hay muchas opciones y lo que ofrecen es en negro y trabajando de lunes a lunes”, lamentó. Hasta hace poco tiempo Mariana estaba trabajando en un kiosko, con una paga en negro de $ 60 la hora y debía trabajar todos los días de la semana, medio día para poder estudiar la otra parte día. Empezó a buscar otro empleo con el objetivo de poder solventar parte de sus estudios y además aportar en su casa, pero la peregrinación no le dio frutos.

“En una panadería me pagan menos de lo que se cobra en otras actividades menos calificadas”, indicó. Ahora busca otras opciones con el sueño de que en algún momento podrá retomar los estudios para terminar la carrera que ella quiere.

Desde el Estado Provincial reconocieron el crecimiento de la desigualdad en el mercado laboral y decidieron promover la equidad a través de algunas medidas específicas. Silvina Anfuso, directora de Género y Diversidad de Mendoza, comentó que están desarrollando, a través de un manual de buenas prácticas para la equidad, capacitaciones para las instituciones.

“Es un trabajo conjunto con la Legislatura de Mendoza. Hay pautas que se empiezan a trabajar para visualizar las desigualdades y poder revertir ciertas prácticas y hábitos. Los estamos trabajando en el interior de la Subsecretaría de Desarrollo Social, con Vialidad Nacional y la Legislatura, como prueba piloto de la experiencia de instrumentar las buenas prácticas”, detalló la funcionaria.

Por otro lado, Anfuso recordó que en el marco de la “Asamblea por la Equidad” se presentó un proyecto de ley que busca equiparar las licencias de paternidad y maternidad. “Habla de los cuidados familiares hacia los niños recién nacidos y sobre las personas gestantes. Se trata de diferenciar los tiempos biológicos con los tiempos de cuidado para ir hacia la igualdad”, apuntó.

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