La desfiguraron hace cuatro meses mientras caminaba por Caballito y aún no sabe quién fue el atacante

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En diciembre del año pasado, Natalia De Magistra fue atacada por un hombre en pleno Caballito cuando ella iba a buscar su auto. Perdió la conciencia. Tuvo diversas fracturas, se recuperó, pero dice que el miedo persiste.

El ataque fue en la esquina de Aranguren y Río de Janeiro. El hombre que la golpeó ni la insultó ni intentó robarle. la mujer estuvo 15 o 20 minutos con pérdida del conocimiento. Fue el tiempo que transcurrió hasta la encontraron. Después, ya en el hospital, vinieron unas ocho horas de amnesia de corto plazo.

“Tuve cefalohematoma a nivel frontal y parietal, una fractura nasal que implicó que me operaran, fracturas dentarias y de costillas, y traumatismos en todo el cuerpo”, contó Natalia, que es cirujana plástica, al diario Clarín.

Antes, el atacante había agredido a una chica de 22 años. Estaba esperando el colectivo, en la parada, contestando una llamada telefónica, cuando esa misma sombra le pegó una piña en la cara. Después del impacto y la sorpresa, la joven alcanzó a gritarle a Natalia para advertirle. Pero la médica no la escuchó. Y recibió una paliza feroz.

Tres semanas después de aquel 15 de diciembre por la noche en el que se había reunido con compañeros de trabajo para despedir el año, aún no tiene idea del agresor ni las razones del la golpiza.

Apenas sintió que había mejorado de su fractura nasal, quiso realizar más cirugías. “En general, pienso que estoy bien, que puedo salir de noche y hacer una vida normal. Pero lo cierto es que cuando estoy sola en la calle de noche con una persona de sexo masculino cruzo de vereda, empiezo a mirar para todos lados y me da miedo. ¿Y si me tira? ¿Y si me vuelven a pegar? ¿Y si es el que me agredió? Dura pocos segundos, pero es como una tormenta de pensamientos”, cuenta. “Después esa sensación baja, porque sé que no tiene por qué volver a pasar algo como lo que pasó, ¿pero en el momento del miedo cómo hago para entender que la probabilidad es baja?”, reflexiona.

“Es raro lo que siento ahora, después de este tiempo. Muchos a mi alrededor me dicen que logré atravesar todo este hecho con entereza, que lo atravesé bien, y eso me da alegría. Pero todavía no sé quién me atacó, están investigando. En su momento tuvo mucha repercusión, pero por ahora no hay muchas respuestas”, dijo la mujer de 36 años. “La fiscalía me dijo que había que investigar lo obtenido a través de cámaras de la Ciudad y de edificios para determinar la antropometría del agresor, pero aún no se sabe nada”, suma. En su momento, la primera víctima llegó a describirlo como un hombre de 1,65 metro de estatura, barba candado, camisa negra y pantalón blanco, que estaba descalzo.

Y el miedo persiste. Natalia asegura que todavía tiene la sensación de ver la sombra del hombre cuando la atacó. “En general, pienso que estoy bien, que puedo salir de noche y hacer una vida normal. Pero lo cierto es que cuando estoy sola en la calle de noche con una persona de sexo masculino cruzo de vereda, empiezo a mirar para todos lados y me da miedo. ¿Y si me tira? ¿Y si me vuelven a pegar? ¿Y si es el que me agredió? Dura pocos segundos, pero es como una tormenta de pensamientos”, cuenta. “Después esa sensación baja, porque sé que no tiene por qué volver a pasar algo como lo que pasó, ¿pero en el momento del miedo cómo hago para entender que la probabilidad es baja?”, aseveró.

“Lo más difícil de todo lo que me pasó es que no sé quién fue. No le conozco la cara. Entonces puedo cruzármelo y que él me reconozca, y eso me da miedo”, aseguró.

Una testigo del hecho dijo que el hombre le pegó a Natalia con los puños y las rodillas, que no necesitó de ningún objeto contundente para agredirme así, y que no le robó nada.

“¿Sirve de algo todo esto que pasó? No lo sé. Muchas mujeres y muchos varones me contactaron por redes sociales, de manera privada, para contarme que les había pasado lo mismo y que no denunciaron lo ocurrido por miedo. La repercusión que tuvo este caso hizo que muchos se acercaran a contar sus historias, y a la vez es una manera de tomar conciencia de que la sociedad es violenta“, reflexionó.

“No sé si es algo que pueda evitarse, porque siempre existieron personas con problemas que pueden atacar a otras en plena calle. Lo que sí creo que hay que hacer es no hacer la vista gorda: se debe investigar a fondo, ayudar a esas personas y evitar que haya más víctimas”, agregó.

Minutouno.com

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