Ser mujer e inmigrante: los problemas que enfrenta la migración femenina en Argentina

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Migrar suele ser sinónimo de una mejor calidad de vida, pero no todo es positivo en el país de destino. Rechazo, crítica, prejuicios, desvalorización y desigualdad de género son algunos de los factores que deben afrontar las inmigrantes.

Las mujeres representan casi la mitad de la población migrante del planeta, según el Banco Mundial. Muchas huyen de la violencia familiar y machista, solas o acompañadas de sus hijos, tienen asumido que en algún momento del camino las van a violar y llegan a un país que tampoco las protege.

A nivel global, la Argentina se posiciona en el puesto 29 por la cantidad de inmigrantes en su territorio y en la posición 124 por el porcentaje de inmigrantes. En su mayoría, llegan personas de Paraguay, Bolivia, Chile y Venezuela. Éste último creció país por la crisis humanitaria.

La ciudad de Buenos Aires y el Conurbano bonaerense son las zonas de mayor población migrante de origen regional, pero también son importantes las concentraciones de ciudadanos bolivianos y peruanos en San Pablo y Río de Janeiro, por ejemplo.

En este marco, las mujeres inmigrantes son quienes experimentan las peores situaciones, sobre todo cuando llegan solasTienen que lidiar con el difícil derecho a políticas sociales, económicas y culturales o la falta de una identidad jurídica propia o para sus familiares. La migración femenina puede dificultarse todavía más con problemas en el ámbito familiar. Además de vivir situaciones de discriminación tanto en entidades estatales como privadas, que dificultan el acceso y disfrute de sus derechos.

“Identificamos como causa de violencia laboral, los diversos entrecruzamientos entre la instalación de prácticas y relatos discriminatorios hacia las mujeres migrantes en situación de pobreza. De esto da cuenta las diferentes formas de exclusión y discriminación que son vividas y narradas por mujeres trabajadoras de casa particular, así como por empleadas en trabajos informales”, explicó a minutouno.com Natividad Obeso, presidenta de la Asociación Civil de DD.HH, Mujeres Unidas, Migrantes y Refugiadas en Argentina (AMUMRA).

La asociación advierten que uno de los principales problemas que sufren las mujeres migrantes es la explotación laboral. Muchas de ellas son precarizadas y no cuentan con los derechos básicos laborales.

“Encontramos que las dificultades de ocupación laboral en empleos calificados se constituyen en uno de los principales obstáculos para la integración social y económica de las mujeres migrantes en el país. De esta forma, advertimos la hipervisibilización de las mujeres migrantes empleadas en las cadenas de cuidado, el trabajo ambulatorio y en el trabajo sexual, situación que refuerza procesos de exclusión laboral, estigmatización y división del trabajo”, señala un informe de AMUMRA.

Violencia de género

Lamentablemente, los casos de violencia de género siguen en aumento, esta problemática que se reproduce por todas las partes del mundo, alcanzando diversas dimensiones, sea social, económica, religiosa o política, enfrenta respuestas institucionales insuficientes en el sentido de que no logran abarcar todas esas dimensiones, provocando la invisibilidad de diferentes grupos de mujeres y su diversidad.

En Argentina, por ejemplo, las mujeres que sufren violencia de género encuentran diferentes barreras y muchas veces tienen trabajas para denunciar sus casos.

El sistema judicial es expulsivo con las nacionales y es mucho más con las migrantes porque los términos judiciales son engorrosos. La problemática atraviesa a todas las mujeres”, señaló a este medio Chana Mamani del Observatorio de la Red de Migrantes y Refugiados en Argentina.

En ese sentido desde AMUMRA aseguran que pese al reconocimiento de las instituciones de este problema como recurrente en las comunidades migrantes, sus abordajes de la violencia de género, no toman en cuenta las especificidades en los casos de mujeres extranjeras. Más aún, no se han preocupado en contar con estadísticas unificadas y precisas respecto a su situación. Recién a partir del mes de marzo de 2016, el Informe Estadístico de Casos de la Línea 144 refleja la nacionalidad de las mujeres que llaman a la misma, denotando el poco interés del Estado en visibilizar y atender este problema en el caso específico de las migrantes.

Reformas políticas para otorgar la residencia las extranjeras

El Gobierno reforzó su plan de combate a la inseguridad, uno de los principales ejes que mostrará en la campaña electoral. Quienes quieran radicarse en el país deberán presentar un certificado de carencia de antecedentes penales en los últimos diez años.

La medida responde a los hechos de inseguridad en los que estuvieron involucrados extranjeros y también a los que el Ejecutivo llama un «descontrol migratorio», como lo definió el canciller Jorge Faurie hace más de dos meses tras un reunión de Gabinete.

Estas políticas que está implementando el Gobierno ha hecho que aumente la xenofobia contra los migrantes y las mujeres se ven mucho más afectadas, sobre todo en el Conurbano. Cuando hay crisis política, económica y social se exacerba más la violencia contra los inmigrantes”, aseguró Mamani.

En paralelo, el oficialismo impulsa la agilización de la expulsión de los extranjeros que delinquen o que entraron de forma ilegal al país. El plan que forma parte de un proyecto para endurecer la Ley de Migraciones, que incluye la creación de un Fuero Migratorio y una unidad de búsqueda de delincuentes extranjeros.

Uno de los casos más conocidos con esta medida es el de Vanessa Gómez Cuevas, de 33 años, quien fue expulsada del país el 4 de febrero. Es mamá de tres hijos argentinos: una de 14, un nene de 5 y un bebé de dos años. Como el más chiquito todavía es lactante, la Justicia resolvió que la mujer sea expulsada con él, a pesar de ser un ciudadano argentino.

La Ley de Migraciones, la Constitución Nacional y la Convención sobre los Derechos del Niño contemplan la reunificación familiar por sobre todo en estos casos. A la Justicia no le importó que sus otros dos hijos, menores de edad, hayan quedado sin su madre y el chico más pequeño haya sido expulsado de su propio país.

Factores de riesgo

La mayoría de las mujeres migrantes desconocen el aparato judicial, el sistema migratorio, las instituciones, los derechos y obligaciones ciudadanas en la Argentina.

“Muchas veces la información sobre sus derechos y los servicios de contención y atención, la información sobre cómo realizar denuncias y los mecanismos de abordaje de las violencias, son poco claras”, explicó la dirigente Obeso.

“Alguna información es en la práctica difundida de manera selectiva, porque al encontrarse mayoritariamente en internet, no llega a muchas mujeres que no disponen de ella. En diversos casos, nos encontramos con mujeres migrantes que no hablan el español, con lo cual tienen más dificultades para acceder a procedimientos de contención, atención o realizar denuncias. El caso de Reina Maraz es un ejemplo claro de la dificultad que tienen las mujeres migrantes, indígenas quechua-hablantes, no tienen posibilidad de acceder a traductores oficiales que les permitan ejercer su derecho a la justicia”, agregó.

En muchos casos las dificultades para regularizar la situación migratoria implica una invisibilización de los hechos de violencia de género. La posibilidad de denunciar la violencia viene aparejada al temor de perder o afectar sus posibilidades de acceder a la regularización, de ser expulsada del país o perder a sus hijos.

Otras de las dificultades es el acceso a la Justicia para reclamar sus derechos laborales, o de otro tipo, que se configura en términos generales como un proceso complejo, ya sea por la falta de recursos para lograr costear la representación legal de sus intereses; por los prejuicios que funcionarios judiciales tienen sobre la población migrante; o por la ausencia de información clara y accesible que le permita a las mujeres migrantes identificar las rutas institucionales para avanzar en estas solicitudes.

https://www.minutouno.com/

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