Tras demanda de conductora despedida, crean listado de mujeres aspirantes a choferes de colectivo

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La sentencia ordena a tres empresas a cubrir un cupo femenino de 30%, por discriminar a Érica Borda, conductora profesional. El resto de las líneas puede utilizar el registro oficial pero no está obligado a cumplir con ese número de empleadas.

Érica Borda fue chofer de colectivo durante once años, desde 1999 hasta 2010, año en que fue despedida y momento cúlmine de su vida laboral, ya que a partir de entonces nunca más pudo conseguir trabajo como conductora profesional. A cuatro años de la demanda judicial que presentó, se dio a conocer en la Secretaría de Trabajo el fallo que ordena la creación de un listado de mujeres aspirantes a choferes de colectivos, en el cual Borda es la primera postulante.

La sentencia de la sala II de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo ordenó a la Comisión Tripartita para la Igualdad de Oportunidades (CTIO) que las tres empresas demandadas por discriminar a Borda -ya que tenían como política no contratar mujeres- consulten el registro para tomar nuevo personal hasta cubrir un cupo femenino del 30% en su planta de choferes. Y, a su vez, todas las empresas de transporte que quieran incorporar conductoras, también podrán hacerlo (estas últimas no están obligadas).

Durante la presentación, el secretario de Trabajo Lucas Fernández Aparicio celebró la medida y dijo que “todos tenemos que comprometernos en desterrar hábitos y costumbres que atenten contra el desarrollo de la mujer”. Del otro lado de la sala, la galería de fotos de ministros de Trabajo exhibía cómo la equidad de género y el cupo femenino aún son una cuenta pendiente: en toda la historia argentina, sólo dos mujeres estuvieron al frente de esa cartera, Patricia Bullrich y Graciela Camaño. Para este año, Fernández Aparicio prometió “incorporar la perspectiva de género en todas las actividades”.

“Igualdad no es sólo no discriminar sino garantizar que esta igualdad se cumpla. La discriminación en el mundo del trabajo es violencia”, aseguró Cecilia Garau, directora de Protección e Igualdad Laboral. En esa línea, ante la consulta de ámbito.com sobre el monitoreo del cumplimiento de esta sentencia por parte de las empresas de transporte, aseguró que habrá un seguimiento que constate el acatamiento a la decisión de la Justicia.

La secretaria letrada a cargo de la Comisión sobre Temáticas de Género de la Defensoría General de la Nación (DGN), Raquel Asensio, detalló al respecto del cumplimiento del histórico convenio colectivo de trabajo que rige actualmente y del que serán parte las futuras conductoras: “La sentencia invita a renegociar el convenio. Se pide al Estado que no haya sesgo de género e incluye actualizarlo”.

En diálogo con este medio, Borda se mostró conforme con el resultado de su lucha judicial. Ella, que luego de su despido se formó como enfermera, sostuvo su hogar trabajando en una clínica. Ahora, tres de sus cuatro hijos ya son adultos e independientes y quiere la revancha: “Ya no tengo esa presión que tuve cuando me quedé sin trabajo”, afirmó respecto a la espera de su nueva oportunidad.

Al mismo tiempo, su batalla no sólo es personal, sino que su objetivo tiene fines colectivos: “Hubo una respuesta favorable que fue ratificada con el fallo firme. Se abre una puerta, una ventana para todas aquellas que quieran ingresar a esta profesión”, aseguró mientras, entre risas, aclaró: “Menos mal que yo soy la primera en la lista”.

Cuando Borda ingresó al desaparecido Grupo Plaza en 1999 eran 30 las mujeres al volante. Poco a poco, ese número se redujo: “Cuando me echaron, éramos 6; y en la actualidad hay 3”. La conductora profesional mencionó que “era una más” dentro del grupo de trabajadores y trabajadoras y aseguró no haber sentido discriminación de género hasta que intentó volver al sector luego de su despido.

A la hora de enumerar las “excusas” que las empresas de transporte le daban mientras ella se presentaba con su curriculum y todas las condiciones necesarias para el empleo, mencionó los inexistentes baños y vestuarios femeninos dentro de las terminales. “No sé cuál sería el problema de hacer un baño, cuando yo trabajaba muchas veces eran químicos”, expresó. Mientras tanto, a nueve años de su despido, aguarda la respuesta de alguna de las líneas de colectivos donde ya se presentó.

https://www.ambito.com

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