Berlusconi reaviva el debate: ¿Se termina la TV o se terminan los noticieros?

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El polémico empresario italiano de medios Silvio Berlusconi revolucionó por estas horas el mercado de los medios de comunicación en España tras una decisión drástica: ordenó dar de baja de manera definitiva todos los informativos del canal de TV abierta Cuatro a partir del próximo viernes 15 de febrero de 2019. De esta forma, se inició una nueva guerra por el rating pero entre canales temáticos.

Por Urgente 24

Berlusconi reaviva el debate: ¿Se termina la TV o se terminan los noticieros?Silvio Berlusconi.
El debate sobre el futuro de la televisión sigue abierto y la decisión de Berlusconi generó un cimbronazo en Europa cuyas réplicas se verán más adelante. Alguna vez Eliseo Verón adelantó: “la televisión, ese fenómeno ‘masivo’ que conocimos, está condenada a desaparecer”.

A partir de la puesta en marcha de la sociedad informacional en la economía capitalista, la biblioteca sobre las teorías y prácticas de la comunicación se partió en dos entre aquellos que le ponen punto final a la televisión y aquellos que la rescatan por su lenguaje vivo/directo que los noticieros exprimen a diario.

En medio de la encendida discusión en foros virtuales y congresos presenciales, el empresario Silvio Berlusconi planteó otra alternativa: profundizar el enfrentamiento entre canales temáticos y no ya entre TV abierta vs. de cable.

Según el medio local El Mundo, la decisión de Mediaset (propietaria de Cuatro y Telecinco) de suprimir por completo a partir del 15 de febrero todos los informativos de Cuatro no solo obedeció a los datos de audiencia, por muy significativos que fueran; formaba parte de un intento por revitalizar una cadena en horas bajas de share. La apuesta plantea también cuestiones palpitantes sobre la televisión en abierto y la necesidad de la información en ese marco competitivo. ¿Tienen que tener un telediario los grandes canales generalistas en abierto?

Para Carmen Cafarell, que fue directora general de RTVE (2004-2007), los informativos “son un servicio público reconocido por la Constitución, que es estar informado. Y eso vale para las cadenas de titularidad privada, como Cuatro, y para las públicas”. “El hecho de que una cadena generalista no tenga en su programación información deja la impresión de que cada vez más tratan a los ciudadanos como clientes y no como ciudadanos”.

En 2017, Mediaset trató de frenar la caída de los informativos de Cuatro reorganizando el plantel de presentadores entre las dos cadenas. Pero su apuesta por la información se fue diluyendo al cancelar en junio de 2018 el matinal Las mañanas de Cuatro, que fue sustituido por el programa de citas Mujeres y hombres y viceversa (que venía de Telecinco). Las cadenas privadas no tienen obligación de ofrecer informativos, pero tener contenidos que los incluyan puntúa en un concurso para obtener una concesión. Con Cuatro, esto estaría cubierto con el futuro programa vespertino que presentará Carme Chaparro y que estará producido por Unicorn (productora de El programa de Ana Rosa y Ya es mediodía, ambas en Telecinco). Cafarell no cree que programas como Al rojo vivo o el que Cuatro prepara sean lo mismo que un telediario: “Tienen un tipo de información que roza con el entretenimiento, por los tertulianos, que no siempre opinan con argumentos, muchas veces opinan con argumentarios. El formato de un magacín informativo es de diferente naturaleza con la información y tiene el problema, cada vez más evidente en los medios de comunicación, que es borrar el límite entre la información y la opinión”.

En Argentina se puede ver a diario cómo se ha montado un show alrededor de un hecho concreto y las repercusiones, tal como llantos, gritos, peleas y humoradas de sus conductores, entre otras manifestaciones, pero Telefe, por caso, también está trabajando en cambiar la manera de llegar a la audiencia: eliminó el minuto a minuto que le proveía hasta el momento Kantar Ibope con el objetivo de generar más contenido de calidad.

Mientras las pruebas y errores van tomando forma, la TV parece resistirse y se afirma cada vez más, aunque no en términos masivos como hasta hace pocos años.

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