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Cerró uno de los principales comercios de la emblemática esquina Corrientes y Florida

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Ocupaba un local de dos plantas. La firma dice que es por reestructuración. En la peatonal cada vez hay más negocios inactivos.

Desde que arrancó el año, la escena se repite: vecinos y turistas se acercan a las ventanas del local vacío para ver lo que quedó. Miran los carteles luminosos apagados, las sillas apiladas sobre las mesas y los asientos alargados de los boxes con etiquetas pegadas que dicen “Obelisco”, indicador de su probable sucursal de destino. El 31 de diciembre fue el último día en que funcionó Burger King, tras 24 años en esa esquina icónica de Florida y Corrientes. El edificio, un palacio de fines del siglo XIX, había salido en venta en noviembre, pero ahora la operación quedó en stand by y el destino del inmueble es incierto.

Entre los comerciantes de esa esquina, la versión es unánime: se fueron por el costo del alquiler. “No sabemos qué van a poner acá, pero sí que cierran porque ya no podían pagar más”, cuenta un kiosquero de la peatonal. Un valor alto hasta para un local que tenía clientes a toda hora: según un aviso publicado en noviembre por la inmobiliaria Gregoriadis, que ofrecía el inmueble en venta, el alquiler que pagaba Burger King ascendía a US$ 45.000 mensuales.

Consultados por este diario, voceros de la empresa niegan que el costo del alquiler haya sido determinante para el cierre. Hablan en cambio de una reestructuración. Dicen que, tras “revisiones constantes del tipo, formato y tamaño de los puntos de venta”, decidieron “reemplazar ese local y apostar a nuevas plazas para lograr una mayor distribución y presencia de marca en distintas ciudades”. Dos de esas plazas serán Escobar y La Plata, que inaugurarán sucursal en los próximos días. “Todos los empleados conservaron sus puestos de trabajo y fueron asignados a nuevos locales”, aclaran.

El edificio ahora cerrado tiene dos plantas y 1.885 metros cuadrados de superficie cubierta. Además del local donde estaba Burger King, alberga otro mucho más pequeño, con acceso por Florida 386, donde desde abril del año pasado funciona Compumundo.

En el elevado precio del alquiler del Burger King incidían no sólo el tamaño del edificio sino sus características y ubicación. Así es como un lote en el mismo barrio y con el mismo metraje pero sobre la cuadra de Lavalle al 700 es ofrecido en alquiler a menos de la mitad -US$ 20.000- por una de las principales inmobiliarias porteñas. Y otro en Esmeralda al 100, a US$ 18.000.

El valor patrimonial también es clave: se trata del palacio Elortondo-Alvear, un edificio con elementos neogóticos inaugurado alrededor de 1880 para que allí vivieran el terrateniente Carlos María de Alvear y su mujer Mercedes de Elortondo. “Es un lugar muy significativo, por su ubicación en una esquina icónica de la Ciudad y porque data de una época cuya arquitectura no se conservó mucho. Además, pese a todas las alteraciones que sufrió, todavía mantiene buena parte del interior y de la parte superior de la fachada”, destaca el arqueólogo urbano Daniel Schávelzon.

A lo largo de sus casi 140 años de vida fue sufriendo transformaciones tanto de uso como de estructura: allí hubo cafés, una tabaquería y, a fines de los años 30 y por cuatro décadas, la Casa Mayorga, especializada en artículos de cuero. Su destino más reciente fue como sucursal de Burger King, inaugurada a fines de 1994 tras una profunda remodelación.

Así fue como, hasta hace una semana, comer hamburguesas bajo vitrales y entre finas molduras y pilares macizos fue una experiencia habitual para porteños y turistas por igual.

http://www.diarioveloz.com/

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