Argañaraz: «En 2019 la presión tributaria será récord»

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En diálogo con ámbito.com, el economista del IARAF, Nadin Argañaraz, analizó las debilidades y fortalezas del país de cara a 2019. ¿Qué puede complicar el plan del Gobierno?

Por Liliana Franco
La desconfianza sobre la Argentina obedece a que en 2019 se necesita una baja del peso del gasto primario en mayor magnitud para lograr el superávit acordado con el Fondo Monetario Internacional. Asimismo, durante el año próximo las empresas y particulares aportarán un porcentaje récord de sus ingresos en concepto de tributos, sostiene el economista del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF) Nadin Argañaraz.

A su juicio una de las fortalezas de la economía argentina es la actual competitividad cambiaria que a su juicio incentiva a la inversión en actividades de exportación. Sin embargo los riesgos son varios: económicos, políticos y de deuda a los que se suman varios riesgos internacionales. A continuación el dialogo mantenido con ámbito.com:

Periodista: ¿Cuáles son los factores que explican la desconfianza sobre la Argentina?

Nadin Argarañaz: Varios fueron los factores que incidieron en el aumento de la desconfianza sobre la performance económica de la Argentina en este año. La incertidumbre es alta para los años del próximo mandato presidencial. Medido “sobre la línea” el Gobierno se comprometió a lograr un superávit primario de 1 punto porcentual del producto para 2020 y de 1,5% a partir de 2021. Estas cifras se deben alcanzar en sintonía con una significativa baja de los ingresos y con la baja no realizada en 2019. Además, en diciembre 2020 vencen las retenciones a la exportación. En definitiva, el esfuerzo fiscal que deberá liderar quien gobierne Argentina entre 2020-2023 es muy significativo ya que los ingresos tienen una baja programada del 2,5% del producto. Indefectiblemente se necesita una baja del peso del gasto primario en mayor magnitud para lograr el superávit acordado con el FMI. Este esfuerzo se profundiza al considerar que el Tesoro tendrá que hacer frente a un gran caudal de vencimientos de la deuda pública. La cuenta de intereses de la deuda exige tener superávit primario, para solventar, al menos una parte, de manera genuina y los vencimientos de capital están muy concentrados en los años más próximos. A esto se le debe sumar la devolución de más de U$S 60.000 millones para el FMI antes de 2026. La incertidumbre sobre como se alcanzará el superávit fiscal dada la programada baja de ingresos y sobre la fuente de los dólares para hacer frente a las obligaciones han llevado a un importante aumento de la desconfianza.

P.: ¿Cuáles son las principales debilidades económicas de la Argentina?

N.A.: La altísima presión tributaria es una de las principales debilidades de la economía argentina. En 2019, empresas y particulares aportarán un porcentaje récord de sus ingresos en concepto de tributos, lo que se traduce, principalmente, en un desincentivo a la inversión productiva. Aunque la presión tributaria sea récord en 2019, existe una incertidumbre implícita en su poder recaudatorio. La caída de la actividad económica, impulsada por la pérdida de poder adquisitivo de salarios y jubilaciones simbolizan arena en el engranaje de la recaudación, ya sea por un menor consumo como por un aumento de la evasión con el objetivo de maximizar el rendimiento de los menores ingresos.

P.: ¿Y cuáles son las principales fortalezas?

N.A.: El tipo de cambio real puede ser considerado un baluarte en el actual contexto económico. Si bien por sí sola no gatilla la inversión, la actual competitividad cambiaria incentiva a la inversión en actividades de exportación que permitan la entrada de dólares generados por vías genuinas. Este proceso lleva tiempo y es clave que la política cambiaria se muestre comprometida en actualizar el valor del tipo de cambio por porcentajes cercanos a la inflación, tal como se viene haciendo con las zonas de no intervención.

P.: ¿Cuáles son los principales riesgos internacionales que pueden complicar a la Argentina?

N.A.: Los riesgos económicos, políticos y de deuda, coexisten con varios riesgos internacionales. La suba de la tasa de interés internacional causó una fuerte inestabilidad en los países emergentes en 2018. Junto con la suba de tasa, la mayoría de las inversiones en renta variable arrojaron rendimientos negativos que significaron un revés al financiamiento. Además, la “Guerra comercial” entre EE. UU. y China – los dos principales socios comerciales de Argentina luego de Brasil- es una fuente de incertidumbre.

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