Empieza a regir el impuesto a la renta financiera y crecen las críticas

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Al igual que lo que sucede con los Bienes Personales, cobrarán impuestos sobre ganancias nominales, aunque haya pérdidas reales.
Luego de semanas de reiteradas advertencias de parte de inversores y especialistas, el Gobierno finalmente dará a conocer mañana la reglamentación del impuesto a la renta financiera, impuesto que desencadenó la venta de activos que inició la corrida cambiaria de este año en abril cuando se lo aplicó a los inversores extranjeros. Fuentes oficiales confirmaron a LPO que lo harán público mediante el Boletín Oficial.

Las críticas no son nuevas: en primer lugar, que van a cobrar ganancias donde en realidad hubo pérdidas; en segundo término, que estas ganancias no reconocen ajuste por inflación; en tercero y tal vez lo más importante, es que le están poniendo un impuesto al ahorro en un país en el que el ahorro es de solo el 14% del PBI cuando el Gobierno estima que es necesario duplicar ese número para crecer de forma sostenida. En China la tasa de ahorro es del 40% por ejemplo. Y con el riesgo país en 837 puntos básicos, Argentina es considerado por el mercado como “un deudor incobrable” y es el país emergente más complicado para acceder a ahorro externo.

Cuando Nicolás Dujovne anunció que se pondría en pausa parte de la Reforma Fiscal para poder cumplir con la meta de déficit fiscal cero en 2019, detalló que no darían marcha atrás con el impuesto a la renta financiera del 5% sobre las ganancias financieras con activos en pesos y del 15% si los activos estaban en dólares.

La diferencia entre ambos, explicó Dujovne oportunamente, respondía a que se buscaba premiar con una alícuota menor a los inversores que apostaran al peso como una forma de compensación por la inflación. “Los 10 puntos porcentuales de diferencia, frente a un casi 50% de inflación interanual, quedaron fuera de escala -resumió a LPO un importante analista bursátil- y no pueden modificar las alícuotas por decreto”.

Así, un bonista que compró un bono como el Bonar 2020 que al 31 de diciembre cotizaba 112,4 dólares y hoy lo vende -cuando cotiza 95,2 dólares-, tuvo pérdidas de capital del 15,3% en un año. Y, sin embargo, como las ganancias se contabilizan en pesos y el dólar subió un 105% en el año, la ganancia por la “enajenación del activo” es del 76,8% en pesos. Si el capital fuera tal que las ganancias medidas en pesos superasen el mínimo no imponible de $66.900, sobre ellas se tendrán que pagar una alícuota del 15%. No solo sobre esta ganancia nominal en pesos, sino sobre los 8 dólares de ganancia por el pago de sus dos cupones semestrales.

Según reveló Bloomberg, la única ventaja de la reglamentación que se hará pública mañana será que a los 8 dólares de ganancia por el cupón, se le podrán deducir las pérdidas por la venta del activo. De lo contrario, en el mercado consideran que el Gobierno le dará un golpe letal al objetivo de generar un mercado de financiamiento local con profundidad.

En efecto, este impuesto ya regía para los grandes inversores como bancos y fondos de inversión, pero ahora recaerá también sobre los pequeños ahorristas. Es que en efecto, este impuesto también se aplica a la rentabilidad de los plazos fijos.

De acuerdo a la tasa promedio a 30 días, un ahorrista que renovó su plazo fijo mes a mes, en el año obtuvo una rentabilidad del 28,78%, es decir que perdió prácticamente 20 puntos porcentuales frente a la inflación -que a noviembre acumulaba un 48,5% interanual-. Sin embargo, pagará 5% sobre las ganancias, es decir, su rentabilidad se reducirá al 22,35% para toda renta nominal que supere al mínimo no imponible. Incluso si quien apostó al peso, perdió frente a la inflación y frente al dólar.

Ni qué decir del que apostó a la deuda en pesos. Por ejemplo, un bono en pesos, como el PR 15, perdió 31,8% en pesos además de la pérdida sobre la inflación.

Estas pérdidas en instrumentos en pesos solo serán deducibles de las ganancias con instrumentos de la misma categoría, estimó un tributarista consultado, en función de la forma de imputación de rentas para los grandes contribuyentes. Así, las pérdidas registradas en bonos en pesos no serán deducibles de las “ganancias” obtenidas con bonos en dólares -porque se computan como otra categoría- ni en plazos fijos.

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