Rosenkrantz cierra el año aislado en la corte que preside

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El presidente de la Corte Suprema de Justicia fue el único en votar en disidencia el fallo sobre las jubilaciones, adverso al Gobierno Nacional. Lo mismo había sido con el fallo previo.

Ayer la Corte Suprema falló en contra de la Anses. El Gobieno Nacional estaba particularmente interesado en esa votación, cuyo resultado, según Nicolás Dujovne, podría alcanzar un osto fiscal será de $ 700 millones

En principio, estaba en duda el voto de la vicepresidenta del cuerpo, Elena Highton de Nolasco, pero finalmente terminó sumándose a Lorenzetti, Maqueda y Rosatti. Se especula que lo hizo para mandar un mensaje al Gobierno: a la magistrada no la habría gustado la presión que intentó imponer con su presencia el ministro de Justicia, Germán Garavano.

Sin embargo, además de el costo económico, el fallo de ayer también preocupa al Gobierno porque dejó en una posición delicada al presidente Carlos Rosenkrantz.

Extraoficialmente, en Tribunales llaman al nuevo presidente el “delegado” de la Casa Rosada en la Corte. Su almuerzo en la casa de gobierno, a poco de que tengan lugar los últimos -e importantes- fallos del año no contribuyó a despejar esta idea.

Sin embargo, Rosenkrantz no logró imponer su postura en las últimas dos votaciones, cargadas de una fuerte relevancia polícia: sobre el 2×1 y el índice con el que se calculan las jubilaciones. Sólo hubo un fallo unánime de los magistrados a la hora de decidir que los nuevos jueces paguen ganancias, un punto de larga data solicitado por el gobierno, pero remotamente tan relevante en términos de presupuesto como las jubilaciones.

El caso, es que tanto Rosenkrantz como el gobierno se confiaron cuando lograron desplazar a Ricardo Lorenzetti de la presidencia, gracias al apoyo de Elena Highton de Nolasco y de Horacio Rosatti -sólo Juan Carlos Maqueda votó en contra-. Finalmente la Corte mostró un grado de independencia mucho mayor del que habían previsto.

Además, junto último fallo Rosenkrantz también sufrió un importante recorte de sus atribuciones. La Corte decidió para efectuar decisiones económicas, presupuestarias y administrativas, el presidente deberá contar con el voto de al menos uno de los dos jueces que serán elegidos por sorteo para cada año.

De esta forma, a poco más de dos meses en el cargo, Rosenkrantz cierra el año relativamente aislado y con sus facultades limitadas. Un escenario seguramente muy diferente al que esperaba el Gobierno.

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