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Viajó a una isla prohibida para evangelizar a indígenas y terminó muerto a flechazos por los nativos

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Es la tribu más aislada y hostil del mundo. El hombre se apellidaba Chau y era un ciudadano estadounidense.

John Allen Chau tenía claro que ese era un lugar prohibido, que ahí vive la tribu más aislada del mundo, que esos indígenas no quieren saber nada con nadie, que se trata de gente de pocas palabras reconocibles y de flechas tirar.

Pero fue igual. Les dijo a sus amigos que quería evangelizar. Y murió atravesado por las flechas de los sentineleses.

Se conoce poco sobre los miembros de la comunidad, precisamente porque evitan el contacto a como dé lugar. Y porque decidió protegerlos el gobierno de la India, país al que sólo pertenecen en las formas.

Según calcularon expertos de National Geographic, estos aborígenes descienden de africanos y desde hace unos 60.000 años habitan la isla Sentinel del Norte, que tiene apenas 60 kilómetros cuadrados e integra el archipiélago Andamán, ubicado en el Golfo de Bengala, en el Océano Índico.

Ni siquiera se sabe cuántos son los sentineleses.

La Comisión Nacional para las Tribus (NCST) sostiene que en el conjunto de islas de Andamán viven 28.077 indígenas. En 2001 el censo indio contó en Sentinel del Norte 21 hombres y 18 mujeres, pero teniendo en cuenta los antecedentes se hizo desde una distancia lógicamente prudencial.

Una década más tarde, en 2011, las autoridades vieron apenas 12 hombres y 3 mujeres. Al menos quedó claro que habían sobrevivido al terremoto y tsunami de 2004 que provocó más de 250.000 muertes en el área del Índico.

Luego de la tragedia, un helicóptero de la Guardia Costera india sobrevoló la isla para ver cómo estaban, si es que estaban. Lo sacaron a flechazos.

“Ahí nos dimos cuenta de que estaban a salvo”, ironizó el piloto, según recuerda Geeta Pandey de la BBC en Nueva Delhi.

De ese episodio salió una foto icónica: el sentinelés semidesnudo, en la playa, con su arco apuntando hacia arriba.

Es una de las escasas imágenes disponibles. En 2017 el gobierno indio fijó penas de hasta 3 años de cárcel para quien saque fotos o filme a los aborígenes del archipiélago.

También son pocos los datos verificados sobre los sentineleses: son recolectores y cazadores anclados en el pasado remoto, gozan de buena salud (pero los expertos creen que peligrarían en contacto con otros humanos y sus enfermedades) se comunican con un idioma propio y, en fin, suelen matar a quienes se les acercan.

En 1974 National Geographic se arrimó con antropólogos y custodia policial para hacer el documental “Hombre buscando al hombre” (Man in Search of Man). Los sacaron a flechazos.

La ONG Survival International recoge el caso de Sunder Raj y Pandit Tiwari, 2 pescadores ilegales que en 2006, aparentemente borrachos, terminaron en esas costas. Y terminaron muertos.

La Guardia Costera trató de recuperar los cuerpos. Lo sacaron a flechazos otra vez. De acuerdo con la BBC, los oficiales alcanzaron a ver que los sentineleses no se habían comido a los invasores: es decir, no eran caníbales como sugerían ciertos relatos indios.

Pese a todo, John Allen Chau fue igual.

“Se trataba de un ciudadano estadounidense. El 16 de noviembre lo vieron por última vez con vida los pescadores que lo llevaron hasta la isla”, detalló Jatin Narwal, vocero de la Policía de Andamán que detuvo a 7 personas vinculadas al traslado de Chau al sitio prohibido.

La BBC Hindi aportó que el hombre, de 27 años, ya había intentado visitar Sentinel del Norte.

La investigación oficial menciona que los aborígenes liquidaron a “un turista norteamericano”. Los medios locales filtraron que era un misionero, que pretendía cristianizar a los sentineleses y que lo atacaron apenas tocó su tierra.

Un reporte de la agencia AFP asegura que Chau, atravesado por los flechazos, siguió caminando hasta que se derrumbó sobre la arena.

http://www.diarioveloz.com

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