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Obesidad y sobrepeso infantil: la responsabilidad es de los adultos

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Los casos crecen exponencialmente en todo el país. Un mal que afecta a los chicos pero que requiere la atención y preocupación de los mayores. Consejos para una mejor alimentación.

Por Gabriel Arias
salud@cronica.com.ar

Una de las problemáticas que vienen aquejando en todo el mundo a grandes y chicos, y que de forma alarmante sigue en aumento, es la obesidad y el sobrepeso infantil, ya que son epidemias que sólo en nuestro país registran un 30% de los niños en edad escolar afectados y el 6% padecen de obesidad. Y sus consecuencias son terribles ya que pueden derivar en enfermedades crónicas no transmisibles, como diabetes, hipertensión o enfermedades cardiovasculares.

Por tal motivo, la doctora Victoria Falcón (pediatra y M.N. 140452) recomendó:  “Es importante incentivar el desarrollo de una vida saludable basada en una buena alimentación acompañada por actividad física. En cuanto a la alimentación, los hábitos de los niños están lejos de ser los recomendados, ya que sólo el 17,6% de los chicos y chicas de 13 a 15 años consume 5 porciones diarias de frutas y verduras, y la mitad de la población de esa edad, consume 2 o más bebidas azucaradas por día. La infancia es el mejor momento para transmitirles a los niños hábitos que contribuirán a que sean adultos saludables”.

Consejos de alimentación

Respecto a lo alimenticio hay puntos que pueden ayudar a los niños, como ser:

Priorizar la comida casera: los alimentos procesados se presentan como productos atractivos para niños a partir de empaquetados atrayentes y estrategias de marketing. El sabor se logra con grandes adiciones de sal, azúcar y grasa en los alimentos, estimulantes del paladar humano. Muchas veces el azúcar no figura entre los ingredientes, pero si se busca aparecen otros como jarabe de maíz, dextrosa y glucosa. El producto base al ser procesado pierde gran parte de sus nutrientes y esto se compensa con colorantes, resaltadores de sabor, conservantes, vitaminas y nutrientes sintéticos. Así, se lo puede publicitar como rico en calcio y vitaminas y se logra la durabilidad del producto en detrimento de su calidad. A la hora de comprar alimentos, se deben leer las etiquetas de ingredientes y llevar los que contengan menor cantidad de aditivos. La comida casera es superior, en especial porque al prepararla se tiene registro de ingredientes y materia prima que se usan, moderando el uso de sal, azúcar y grasa de los alimentos que se consumen.

Aumentar el consumo de agua: los jugos y gaseosas son bebidas de alto contenido de azúcar, incluso aquellas dietéticas con edulcorantes que, al consumirse en mayor cantidad que la sugerida, pueden ocasionar efectos adversos a largo plazo. Si se toman para aplacar la sed, el niño al finalizar el día habrá consumido mayor cantidad de azúcar o edulcorante de lo recomendado. Beber ocasionalmente un jugo (exprimido) puede considerarse saludable por su aporte de vitaminas. Sin embargo, la mejor forma de aprovechar los beneficios de las frutas es comerlas enteras, aunque debe priorizar al agua, que es el líquido que mejor hidrata a todos.

Armar platos balanceados: ingerir solo un tipo de alimento, un tipo de verdura o fruta o un tipo de carne limita la ingesta de nutrientes. Cada alimento aporta un tipo y una cantidad diferente de vitaminas, antioxidantes y aminoácidos. Cuanto más variada en la dieta mayor diversidad y densidad de nutrientes estamos incorporando. En cuanto a las porciones, la clave está en ajustar las cantidades y respetar la saciedad del niño, para evitar que coma sin apetito y que incorpore el concepto de moderación.

Moderación: no hay alimentos prohibidos ya que en moderación todo puede ser consumido. Una golosina, jugo o chocolate ocasional en el niño, no van a modificar sus hábitos saludables a largo plazo. Pueden disfrutar de algunos de estos gustos ocasionales en su casa, hará que los niños no se desesperen por las gaseosas, jugos, snacks, golosinas en cumpleaños o fiestas.

Mayor actividad física

Sin embargo, estos hábitos alimenticios deben ser acompañados por una actividad física, ya que el Consejo Nacional de Actividad Física y salud del Ministerio de Salud confirmó que el 83% de los adolescentes argentinos es insuficientemente activo. Por ello, se recomienda actividades físicas según la edad del niño.

Menores de 6 años: el tiempo de juego libre es el equivalente a la actividad física, lo ideal es que lo realicen al aire libre en plazas y parques.

Niños de 6 a 12 años: es el momento de iniciación deportiva en un marco relajado, ya que las actividades deben ser divertidas y placenteras, no necesariamente un programa de ejercicio formal. Adecuar los estímulos con un método de juego permitirá mantener la actividad por más tiempo y ejecutar más ejercicios sin percibir cansancio. Es una etapa en la cual se debe trabajar para adquirir y mejorar habilidades motoras y de coordinación, por lo que se recomienda probar diferentes deportes (sin ánimo competitivo) para adquirir distintas habilidades.

Niños mayores de 10 a 12 años: se puede iniciar el deporte competitivo, dentro de un marco apropiado para la edad y condiciones físicas del niño. Las actividades grupales son muy placenteras en esta etapa, facilitando la adherencia.

CONSEJOS QUE SE DEBERÍAN CUMPLIR

Si bien se habló de ciertos consejos a la hora de comer, qué comer de manera ocasional, cuánta cantidad y la priorización de la comida casera por sobre la “externa”, hay otro punto clave a la hora de mejorar la calidad de vida de un chico y tiene que ver con saber cuáles son los alimentos recomendados para ellos.

A) Media superficie del plato debe estar cubierta por verduras, de preferencia crudas, pero se pueden consumir cocidas, salteadas, con salsa blanca o en revuelto.

B) Un cuarto de plato se asigna a la proteína acompañante, que puede ser carne de vaca, pollo, cerdo o pescado o un huevo, otra opción son las proteínas de origen vegetal como la quinoa, las legumbres y derivados de la soja.

C) El cuarto sobrante del plato es para un hidrato complejo, como arroz integral, legumbres, batatas, papas, o pastas.

D) Por último se agrega una fuente de grasa como aceite vegetal, palta, frutos secos o aceitunas.

E) En el desayuno y merienda se puede comer una tostada, galletita casera o cereal no azucarado, acompañado de yogur, queso o huevo y una fruta.

CLAVES PARA ENTENDER MEJOR

1) En nuestro país, el 30% de los niños en edad escolar presentan sobrepeso y el 6% obesidad.

2) Sus consecuencias son graves, ya que pueden derivar en enfermedades crónicas no transmisibles, como diabetes, hipertensión o enfermedades cardiovasculares.

3) Sólo el 17,6% de los chicos de 13 a 15 años consumen 5 porciones diarias de frutas y verduras.

4) Se recomienda priorizar la comida casera, aumentar el consumo de agua, armar platos balanceados y moderar los alimentos.

5) La actividad física debe acompañar a la buena alimentación, aunque los niños deben ser revisados por médicos antes de empezar algún deporte.

6) El 83% de los adolescentes argentinos son insuficientemente activos.

7) Verduras, frutas, legumbres, carne de pollo, vaca, cerdo o pescado, hidratos y alguna fuente de grasa es la alimentación recomendada.

8) Los adultos tienen la responsabilidad de acompañar a un niño en inculcarle buenos hábitos.

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