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Cómo el clan Moyano presiona a la Justicia, al Gobierno y al país

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Presionan y organizan una movilización supuestamente popular a favor de Pablo Moyano para defenderlo en una causa por corrupción. Lo delirante: pretenden convertirlo en Juan Perón.
Antes de empezar a analizar el la capacidad de presión y apriete del clan Moyano, hay que aclarar un dato obvio, que a la mayoría le pasa desapercibido: a Pablo no le están pidiendo la detención por su lucha sindical o la defensa de los trabajadores, sino como presunto miembro de una asociación ilícita que defraudó al club Atlántico Independiente.

Por lo tanto no se explica el apoyo solidario de la CGT, ni de Hugo Yasky, de los gremios docentes, ni de Sergio Palazzo, secretario general de los bancarios.

En segundo lugar, cuando uno escucha al abogado defensor del hijo de Hugo, Daniel Llermanos, comprende de manera cabal el miedo que le tienen al clan, o el poder de presión e influencia que mantienen los Moyano entre jueces y fiscales. Ayer, en la señal de Cristina Fernández, Cristóbal López y Fabián De Sousa, Llermanos reveló que un juez de la provincia de Buenos Aires fue hasta la casa de Elisa Carrió, en Exaltación de la Cruz, para mostrarle el expediente a la diputada nacional y preguntarle, palabra más palabra menos: “¿Usted cree que con esta prueba alcanza para meter preso a Pablo Moyano?”.

Si el dato es cierto, es doblemente grave. Primero, porque ningún magistrado debería hacer semejante cosa. Segundo: porque implicaría que alguien lo estaría presionando para hacer algo que no quiere hacer. Y tercero porque le dio detalles de cuestiones tan sensibles nada menos que al abogado de una parte, por lo que debería ser, por lo menos recusado.

Ahora vayamos a los hechos. El pedido de detención que hizo Sebastián Escalera no parece ningún delirio. Hasta donde pudimos averiguar, está ampliamente documentado y justificado. Se basa en los dichos provenientes de cinco declaraciones indagatorias distintas de Roberto “Bebote” Alvarez, presunto jefe de la barra brava de Independiente, de Héctor “Yoyo” Maldonado, secretario general de Independiente y de la Federación de Camioneros y de otros hinchas violentos barras como Roberto “El Polaco” Petrov y Daniel Lagaronne. Menos Maldonado, todos los demás están presos.

Pero también se basa en nuevas escuchas en las que Pablo Moyano, vicepresidente de Independiente, aparece mencionado como el verdadero jefe de la presunta asociación ilícita. Moyano hijo, quien todavía permanece en Singapur, también daría las órdenes para manejar el vidrioso fideicomiso Arístides, y de otras cuentas en el exterior, cuyos movimientos no han sido debidamente detallados y declarados ante la AFIP.

El juez de garantías de Avellaneda, Luis Silvio Carzoglio, debería decidir hoy a última hora si lo mete preso o no. Exdirector del cementerio de Avellaneda, peronista confeso, designado juez por el exintendente de Avellaneda Baldomero “Chacho” Alvarez de Oliveira, con pedidos de indagatoria por su desempeño en tres hechos controvertidos, hincha de Independiente, todo parece indicar que Carzoglio no va a detener a Pablo Moyano. O, en todo caso, que quizá lo mantenga demorado 24 o 48, con el objetivo de demostrar que el riesgo de fuga no existe.

Lo que parece más delirante que una movilización supuestamente popular y espontánea a favor de Pablo Moyano para defenderlo en una causa por corrupción es querer convertirlo en Juan Perón.

A los Moyano, más que perseguirlos, se los investiga por haberse transformado en multimillonarios a costa de los choferes de camiones, la obra social del sindicato y de los socios del club Independiente.

Infobae.com

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