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Pasar por el bisturí: Pero antes una evaluación emocional

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En el mundo actual donde los estereotipos de belleza están tan ajustados al número de la copa de un corpiño o de unos jeans, la cirugía estética puede llegar a ser un arma de doble filo. Aunque todo lo que ayude a elevar el autoestima y consolidar el amor propio es positivo, primero hay que realizar una evaluación emocional para saber si estamos capacitados para enfrentar un cambio físico cuando el interior no está tan bien. Para aclarar las dudas sobre el tema, la psicóloga Claudia Pires habló al respecto.

Por Urgente 24

En el mundo actual donde los estereotipos de belleza están tan ajustados al número de la copa de un corpiño o de unos jeans, la cirugía estética puede llegar a ser un arma de doble filo. Aunque todo lo que ayude a elevar el autoestima y consolidar el amor propio es positivo, primero hay que realizar una evaluación emocional para saber si estamos capacitados para enfrentar un cambio físico cuando el interior no está tan bien.

Para entender un poco más el tema, la psicóloga argentina Claudia Pires explicó una serie de pasos que se deben seguir para tomar la decisión de pasar por el bisturí, lo que comprende a su juicio un “es un acto íntimo, privado y subjetivo que compromete la totalidad de la persona”.

Antes de decidir pasar por quirófano, “el psicólogo debe evaluar al paciente para ver si le conviene llevar a cabo una cirugía estética o no”; y esto se debe a que muchas personas ven la plástica como una forma de escapar de problemas emocionales, como es atravesar un divorcio, o tiende estándares errados adjudicados por un patrón consumista de la sociedad.

La psicológía de una cirugía plástica

“Hay indagar cuál es el imaginario y el ideal que tiene sobre la cirugía. Es decir, debemos descubrir si es un ideal que responde a una sociedad de consumo y belleza seriada; o si hay un respeto por la propia individualidad y descubrirlo singular de cada persona”, precisó la especialista.

La psicóloga recomienda 100% practicar una modificación estética cuando existe alguna imperfección o defecto que quebrante la seguridad de una persona e incluso le cause sufrimiento.

“Muchas veces hay un sufrimiento o padecimiento por algún defecto físico, y la modificación del mismo puede cambiar la vida de la persona porque se reflejara en un mayor nivel de seguridad, autoestima y enfrentar los vínculos sociales de otra manera”, sumó.

No obstante, elevó la importancia de hacer una revisión en un plano real, de dichos “defectos”.

“Hay que evaluar si ese ‘defecto’ es real, porque de no ser así estaríamos hablando de un trastorno dismórfico corporal, donde la preocupación presenta una excesiva preocupación por una imagen que tiene que ser perfecta, y no habrá nada que lo conforme”.

Agregó que cuando existe este tipo de trastornos, no habrá ni médico calificado ni cirugía que satisfaga, porque existe un ideal de perfección que es insaciable.

Crisis post-divorcio
Para Pires es muy común que las personas, en especial las mujeres, que están atravesando una separación contemplen realizarse una cirugía estética, no obstante, no la recomienda sí está muy reciente la ruptura y además el plano emocional no está del todo bien.

Explicó que muchas ven la estética como una forma de cambiar de vida, mientras que la realidad es otra. “No entras aun quirófano siendo una persona y sales siendo otra, no es así… La cirugía no es mágica, no es que paso por el quirófano y cambio toda mi vida”, puntualizó.

En este sentido, recomendó ver esta posibilidad como un todo o acompañamiento de un proceso para retomar actividades que desde hace tiempo no se realizaban, como entrar en el “mercado social”, producto del estilo de vida anterior o estado civil.

“Lo que si puede ser es que cuando una mujer está atravesando un cambio significativo en su vida, como un divorcio, quiere correlato una modificación corporal, además de su cambio civil. Pero tenemos que prestar a tención es en la totalidad. El ser humano se autoregula orgismicamente, y no podemos considerar ni el estado civil, ni lo físico, ni lo emocional, por separado, tiene que ser visto como un todo”, finalizó.

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