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Cinco razones por las que River llega mejor parado que Independiente al clásico de la Copa

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Si bien se trata de una serie muy pareja, que tuvo un empate sin goles en el partido de ida en Avellaneda, el equipo de Marcelo Gallardo cuenta con un leve favoritismo para el desquite por varios motivos.

Si hubiera que promocionarlo en la cartelera de un cine, el clásico que River e Independiente animarán este martes en el Monumental debería tener un lugar destacado, como el programa más atractivo de la semana y –por qué no- también en lo que va del año en el fútbol argentino. Un River-Independiente por un lugar en las semifinales de la Copa Libertadores hoy solo podría ser superado por otro Superclásico copero, como los que el equipo de Marcelo Gallardo le ganó a Boca en la Sudamericana 2014 o en la Libertadores 2015. En ese marco, el duelo del martes tiene un favorito (River) y un equipo que irá de punto (Independiente) pero consciente de que también cuenta con argumentos como para convertirse en uno de los cuatro que pelearán por la gloria.

River llega mejor perfilado al desquite por estas cinco razones:

1• El nivel de juego. River aguarda el clásico de la mejor de las maneras: con el ánimo en alza al dar pelea en la Libertadores, la Copa Argentina y la Superliga, y con un rendimiento creciente. Ganó los últimos tres partidos de la Superliga, incluido el Superlásico en la Bombonera, y el equipo parece encontrarse en un punto de maduración ideal para afrontar lo que asoma como una final anticipada de la Libertadores. En el choque de ida en Avellaneda, y contra Boca también como visitante, salió a imponer condiciones y a jugar con una autoridad poco frecuente en partidos determinantes en el fútbol argentino. Independiente, en cambio, quedó eliminado de la Copa Argentina ante Brown de Adrogué y apenas ganó un partido en la Superliga, en la que está a doce puntos de Racing, el líder, aunque con un encuentro menos: su potencial es mejor que su presente.

(Foto Baires)

(Foto Baires)

2• La localía. Más allá de que Independiente se hizo fuerte en varias definiciones fuera de Avellaneda en el último tiempo (por caso, la final de la Sudamericana 2017 ante Flamengo y de la Suruga Bank 2018 frente a Cerezo Osaka), para River es un plus definir en el Monumental. Cada vez que el equipo juega en su cancha con las tribunas llenas, en el estadio parece correr una energía que lo impulsa hacia la victoria. Desde que Marcelo Gallardo es el técnico, a mediados de 2014, River jugó 31 partidos coperos en el Monumental, de los cuales ganó 21, empató siete y perdió tres. Solamente lo vencieron Cruzeiro (0-1, por la ida de los cuartos de final de la Libertadores 2015; luego ganó 3 a 0 en Brasil), Huracán (0-1, por las semifinales de la Sudamericana 2015; empataron 2 a 2 la revancha) e Independiente Medellín (1-2, por la fase de grupos de la actual Libertadores). Y definió como local once series mano a mano, con saldo también positivo: ganó diez y solo cayó ante Independiente del Valle, al que le ganó por un 1 a 0 insuficiente tras haber perdido 2 a 0 en Ecuador, por los octavos de final de la Libertadores 2016. Eso sí: en cuanto a merecimientos, River debió haber goleado al conjunto ecuatoriano en el Monumental.

3• Es difícil de quebrar. Hoy, en el fútbol argentino todos se preguntan cuál es la fórmula para ganarle a un River que suma 30 partidos invicto, con 19 victorias y 11 empates. La última vez que perdió fue el 24 de febrero, por 1 a 0 ante Vélez en Liniers, por la anterior Superliga. Desde entonces comenzó a hacerse fuerte y suma siempre, de a tres o de a un punto. Los rivales no le encuentran la vuelta y, cuando se la encuentran, la fortuna le hace guiños, como en el choque de ida en el Libertadores de América, cuando Independiente pegó un tiro en el travesaño (Maximiliano Meza) y otro en el palo (el uruguayo Gastón Silva).

(AFP)

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4• La solidez defensiva. Desde la presencia de un arquero gigante como Franco Armani, pasando por una última línea que es una garantía de seguridad, River es un equipo que por lo general mantiene el cero en su arco. En los últimos 24 partidos oficiales le anotaron apenas cinco goles, lo que da cuenta de que su defensa es la más confiable del fútbol vernáculo. El crecimiento de Gonzalo Montiel, bravo para marcar y cada vez mejor para pasar al ataque; la experiencia de Jonatan Maidana, ese guerrero; un Javier Pinola cuyo aplomo crece a medida que transcurren los partidos; y Milton Casco, que en los últimos encuentros se pareció mucho al que se destacó en el Newell’s campeón del torneo Final 2013 con Gerardo Martino como técnico; configuran un cuarteto defensivo granítico. Por eso hace ya más de siete meses que no pierde. A Independiente, en cambio, no se lo nota tan sólido atrás.

(AP)

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5•Recobró el poderío ofensivo. Los cuatro empates consecutivos en el arranque de la Superliga (0 a 0 ante Huracán, Belgrano y Argentinos, y 1 a 1 frente a San Lorenzo), más la igualdad sin goles en el choque de ida de la Libertadores ante Racing, en Avellaneda, habían instalado preocupación por la falta de gol del equipo. Sin embargo, se trató solo de una racha negativa. River recuperó el poder de fuego de su ataque y anotó 14 goles en sus últimos seis partidos oficiales. En esa misma cantidad de partidos, Independiente convirtió la mitad: siete. Gallardo hasta se da el lujo de dejar en el banco de suplentes a un Ignacio Scocco que cuenta con un promedio de gol envidiable, con 27 festejos propios en 52 partidos oficiales (0,52 por juego). A propósito: ¿volverá Nacho a estar entre los relevos o recuperará un puesto entre los once en lugar de Rafael Borré? Es una incógnita que, al igual que la situación de un Gonzalo Martínez que se recupera de un desgarro, Gallardo definirá a último momento.

Infobae.com

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