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¿Por qué es importante hablar de sexo con los hijos?

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El sexo es parte de la vida. Para los hijos la primera fuente de información y orientación sobre el sexo deberían ser sus padres, aunque para algunos progenitores será más fácil que para otros.

Hablar de sexo con los hijos no debería ser difícil. El sexo es parte de la vida, es natural. Sin embargo, para muchos padres no es tan fácil hacerlo. Los propios miedos salen a flote, y dificultan que el tema sea tratado con espontaneidad.

No obstante, por mucho que nos cueste, debemos saber que nuestros hijos necesitan de esa información para su formación integral. La educación sexual que reciban de los padres en el mejor soporte para luego disfrutar sanamente de su sexualidad.

¿Por qué hablar de sexo con los hijos es tan difícil?

Ideas erróneas durante la adolescencia

La dificultad para hablar de sexo con los hijos se encuentra, precisamente, en que es una conversación que nos ponen en la posición de confrontarnos a nosotros mismos, con nuestros temores y prejuicios.

Lo primero que necesitamos para hablar de sexo es naturalidad. Un niño de 4 años no necesita conocer todos los detalles del coito, pero cuando ya llega a los 14, la situación cambia radicalmente. La información varía de acuerdo con los intereses y la madurez de nuestros hijos.

La naturalidad para hablar de sexo con los hijos parte de una premisa fundamental: el sexo está en todas partes, no solo en nuestros cuerpos. En la televisión, en las redes sociales, en la música, en la publicidad, en la calle… En todas partes hay actitudes y mensajes eróticos.

Por mucho que los padres quieren eludir el tema, niños y adolescentes están en contacto permanente con manifestaciones de sexualidad. Por tanto, la mejor recomendación es abordar el tema desde la niñez. No hay que esperar a que llegue a la adolescencia.

¿Cómo hablo de sexo con un niño pequeño?

Básicamente, hay que evitar dar más información de la que necesitan. No hace falta adelantarse a temas que ni siquiera está dentro de los intereses de los niños, salvo con una excepción: el abuso sexual.

A medida de que va despertando la curiosidad por la sexualidad, es posible dar más información. Buscar recursos pedagógicos en libros o internet puede ser de gran ayuda para dar respuesta a las inquietudes que vayan surgiendo.

Sin embargo, con el tema del abuso sexual no hay que esperar mucho. Seguramente será el único tema que introducirás sin esperar las preguntas, porque es poco probable que un niño pequeño tenga alguna idea.

Un gran momento para hablar de sexo con los hijos es la hora del baño. Mientras enjabonamos, damos primero el nombre exacto de los genitales. Los nombres inexactos trasmiten la idea de que hay algo malo con esa parte del cuerpo, y no es así: el sexo es parte de la vida.

Pero, lamentablemente, los abusadores son personas con problemas. Así que mientras más temprano puedas enseñarles que nadie debe tocar sus genitales, ni familiares, ni amigos, ni desconocidos, mucho mejor. La prevención del abuso sexual comienza en el hogar.

mejorconsalud.com

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