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Otro empresario arrepentido: “No tuvimos oportunidad de negarnos a esta exigencia”

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Foto: Noticias Argentinas

El titular del Grupo Roggio admitió haberle pagado coimas a Ricardo Jaime, aunque afirmó que el ya era concesionario del gobierno y tuvo que ceder a exigencias y presiones.

Aldo Roggio es titular de la empresa constructora que lleva su nombre. La unidad de negocio de Transporte del grupo es concesionaria de Metrovías desde el 1° de enero de 1994. Además del subte, también maneja dos ramales del Premetro, y el servicio de la línea de tren Urquiza.

El juez Claudio Bonadio homologó ayer el acuerdo que al empresario llegó el pasado viernes con el fiscal Carlos Stornelli. A Partir de ahora será considerado como imputado colaborador en la causa de los cuadernos de las coimas.

Según relató, fue Jaime, ex secretario de Transporte del kirchnerismo, quien comenzó a exigirle a su empresa la devolución del 5 % de los subsidios recibidos, en efectivo, periódicamente y en persona.

El esquema de subsidios fue utilizado para mantener a Metrovías de “rehén”, bajo la amenaza de rescisión del contrato en caso de cumplir con los pagos exigidos. “No tuvimos oportunidad de negarnos a esta exigencia”, reconoció el empresario, quien también confirmó que le pagaba el dinero a Jaime.

Lo declarado ante Bonadio fue difundido mediante un comunicado del grupo. El mismo dice que Roggio “aportó datos concretos sobre el sistema que tuvo que afrontar en Metrovías, perteneciente al grupo que conduce”.

“Detalló que debió acceder a la exigencia de efectuar pagos al Secretario de Transporte, por su expreso pedido, a partir de una reunión mantenida en su despacho al inicio de la gestión”, agrega.

En el comunicado también se aclara que la concesión de Metrovías “se desarrolló normalmente hasta la crisis de 2002 que produjo el quiebre de la ecuación económico-financiera del contrato, afectada severamente por la devaluación de la moneda nacional y la hiperinflación desatada en ese entonces”.

“Se dispuso un régimen general de renegociación de los contratos (UNIREN) afectados por los episodios mencionados, que nunca se llegó a concretar. A partir de ese momento Metrovías tuvo convivir con la modalidad de compensación a través del régimen de subsidios, que se mantuvo durante toda la gestión kirchnerista”.

“Esta herramienta fue utilizada para mantener el esquema de subsidios que daban lugar a los pagos que se exigían, con incluso la amenaza de rescisión del contrato de no cumplir”, afirmó la empresa.

Ante el juez, Roggio “señaló que el procedimiento de subsidios estaba previsto en el contrato (cláusula 7.4.1.) como modalidad de ajuste sea a través de: tarifa, disminución del canon o vía subsidio, a opción del Gobierno. La tarifa congelada quedó tan desfasada en el tiempo”, continúa el comunicado.

“La exigencia se afrontó siempre con el margen de rentabilidad de la empresa, luego de pagar todos los gastos relacionados con la operación segura de los servicios. Los subsidios nunca implicaron una mejora contractual ni de ingresos”, sostuvo el Grupo Roggio.

“No tuvimos oportunidad de negarnos a esta exigencia”, manifestó Roggio en su declaración, “habiendo soportado la presión hasta el límite de nuestras posibilidades, máxime teniendo cuenta que se trata de un servicio esencial y la gran incidencia del rubro personal, (70% del total) en los costos de operación del servicio”.

“Este debería ser un punto final a esa cultura hostil y adversa en las que empresas como la que conduzco, en la que trabajamos 15000 familias, hemos tenido que desarrollar nuestras actividades”, concluye el texto.

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