Inicio Deporte Huracán dio un paso más en su camino hacia la Libertadores

Huracán dio un paso más en su camino hacia la Libertadores

Compartir
Huracan va Talleres Foto Juano Tesone

Le ganó 3-2 a Atlético Tucumán en el Ducó. El equipo de Alfaro se instala en la zona de clasificación a la Copa de 2019.

Hay tres modos de abordar la campaña de Huracán. El primero, el de los optimistas amigos de las exageraciones: con los puntos que dejó pasar de local (sobre la hora ante San Lorenzo y los insólitos encuentros ante Patronato y Central) y sin los fallos que complicaron su recorrido (como el Penal del Viento ante Banfield o el gol mal anulado en el último segundo ante Colón), el equipo se podría haber asomado a la pelea del título frente a Boca. El segundo, el de los entusiastas que imaginan un horizonte internacional: con la victoria frente a Atlético Tucumán, el Globo de Newbery se elevó al tercer puesto, se puso en zona Libertadores y se garantizó -cuanto menos- el acceso a la Copa Sudamericana. El tercero, el de los cautelosos que no pierden de vista que el equipo arrancó esta Superliga en zona de descenso: ahora, sin incluir a los dos ascendidos, Huracán comenzaría la temporada 18/19 con nueve equipos por debajo en la tabla de los promedios. En cualquiera de las tres dimensiones, un campañón.

Más allá de gustos y del juego, los números son elocuentes: lleva 10 partidos sin derrotas (la mejor racha de un equipo en la Superliga) y cuatro victorias sucesivas; y es el segundo con más vallas invictas (mérito, sobre todo, de su enorme arquero Marcos Díaz) y el segundo con menos derrotas.

Pero corresponde decirlo más allá del peso implacable de la estadística: Huracán no encanta. Vaya novedad: no busca eso. No le importa. ¿Está bien? ¿Está mal? Cuestión de gustos. Lo que ofreció frente a Atlético Tucumán no fue mucho más que lo suficiente. Bastante menos que lo que venía ofreciendo.

En cualquier caso, el partido tuvo dos condicionantes insoslayables: el primero, el campo de juego, húmedo, rápido, con charcos. La lluvia jugó su partido en la antesala. El segundo, el golazo de Ignacio Pussetto al minuto de juego. Los futbolistas de Atlético Tucumán -justo antes- reclamaron que no había sido infracción sobre Andrés Chavez. Del rebote de ese tiro libre, nació esa jugada decisiva. Fue uno de los varios errores de Patricio Loustau: omitió un penal para Huracán y no expulsó a Lamas.

Mereció más el equipo tucumano. A pesar de dejar a nueve de sus titulares en su provincia (pensando en el partido del miércoles ante Peñarol, por la Libertadores), se animó en el Palacio Ducó y complicó al equipo de Gustavo Alfaro. Le llegó, estuvo cerca. Pero entre Díaz, el azar y una salvada en la línea de Pablo Alvarez, Huracán se fue al descanso ganando.

En el inicio del complemento, Atlético le dio a Huracán de aquella medicina del comienzo. En su primer pelotazo,el equipo local volvió a dudar en defensa, David Barbona definió, Marcos Díaz tapó y en el rebote, de arremetida, Ismael Blanco estableció el 1-1. El gol puso en escena una verdad del partido: el equipo de Alfaro, esta vez, no defendió bien. No estuvo atento como suele estarlo.

Huracán respondió, ante la duda, con un recurso conocido y valioso: la pelota parada. Pegada influyente de Mauro Bogado, taco de Pablo Alvarez. Y 2-1. Y grito. Y celebración como para que no importe haberse mojado.

Huracán respondió, ante la duda, con un recurso conocido y valioso: la pelota parada. Pegada influyente de Mauro Bogado, taco de Pablo Alvarez. Y 2-1. Y grito. Y celebración como para que no importe haberse mojado. Porque a pesar de que luego -como casi siempre- le tocó sufrir, la noche terminó en desahogo. Sobre todo, tras la mejor jugada colectiva del partido, tras ese 3-1 convertido por Nicolás Silva. Incluso a pesar del tardío descuento de Hernán Hechalar. Esa agonía que le puso más suspenso a una noche que terminó del mejor de los modos. A pesar de todo.

https://www.clarin.com
Print Friendly, PDF & Email
Compartir