Inicio latinoamerica Atacan a balazos un campamento de partidarios de Lula en Curitiba

Atacan a balazos un campamento de partidarios de Lula en Curitiba

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Hay dos heridos. Se hallaron casquillos 9mm que son el tipo de balas que usan las fuerzas de seguridad.

La violencia política se instaló en Brasil, justo al inicio de una campaña electoral incierta y que provoca fuertes sacudones económicos en el país. Este sábado por la madrugada, en forma repentina, fue atacado a los tiros el campamento Lula Libre, montado por movimientos sociales y sindicalistas el 8 de abril. Hay un herido leve y una víctima grave. En su primer informe, la secretaría de Seguridad del estado de Paraná aludió a “una persona que pasaba” por el lugar y la emprendió a los balazos. Solo que se encontraron más de 20 impactos, lo que desmiente la acción individual. Peor aún, los casquillos de las balas revelaron que se trata de municiones de calibre 9mm, usadas solo por las fuerzas de seguridad.

Este es el segundo atentado contra militantes del PT y partidario del ex presidente. El primero ocurrió en la localidad de Laranjeiras, también en el estado de Paraná.

En la capital paranaense tiene sus oficinas el Juez del “Lava Jato” Sergio Moro. Desde allí comanda el grupo de fiscales que se dedicaron a averiguar vida y obra de Lula, como su tarea exclusiva. Moro decidió, en una acción que ha despertado polémicas dentro y fuera del país, ordenar la prisión del ex jefe de Estado después que fuera condenado en segunda instancia por otro tribunal, el de Porto Alegre. Curiosamente no ocurrió lo mismo con un político de la socialdemocracia, Eduardo Azeredo, con sentencia a 20 años de prisión pero que tiene la posibilidad de apelar en libertad.

Supporters of Brazilian former President Luiz Inacio Lula da Silva who set up a camp in the surroundings of the Federal Police headquarters where the ex-president is serving a 12-year prison sentence for corruption, gather in Curitiba, Brazil, on April 9, 2018.The dust is just settling after the dramatic jailing of Brazil's former president Luiz Inacio Lula da Silva, but it could quickly be stirred up again -- the nation's Supreme Court could vote this Wednesday on a legal change potentially letting Lula back out. / AFP PHOTO / Heuler Andrey brasil Curitiba brasil proceso judicial contra el ex presidente por corrupcion simpatizantes seguidores del ex presidente en la sede de policia

El campamento a pocas cuadras dle sitio de arresto de Lula da Silva en Curitiba. AFP

Hay otros elementos llamativos en los hechos de ayer. Por empezar, el campamento está ubicado a 7 cuadras de la Superintendencia de la Policía Federal, donde Lula está alojado. Sin embargo, nadie parece haber escuchado los disparos; aun cuando el propio líder político encarcelado contó, en una carta, que todos los días escuchaba las consignas gritadas por los militantes que están de vigilia. Y dijo que era como una suerte de música en sus oídos que le daba fuerzas para el resto del día.

Otro dato no menor es que la semana pasada la policía federal dirigió una nota a la justicia para pedir que trasladen al ex mandatario hacia un penal. Argumentaba que, por causa de su prisión, ellos no podían utilizar la sala donde se encuentra, que originalmente se destinaba al esparcimiento de los jefes policiales. Llegaron a decir que era demasiado costoso mantener al “prisionero”: “Representa un gasto de 150.000 reales por cada 15 días” enfatizaron; una cifra equivalente a 40.000 dólares. Desde luego, ese gasto no es comida ni en higiene del ex jefe de Estado.

Este episodio de inusitada violencia podría ser la excusa para trasladar a Lula a un penal. La dirección del Partido de los Trabajadores y los propios abogados de la defensa se oponen a semejante alternativa. Y no sólo por cuestión de comodidad sino también por razones políticas: un traslado a una prisión común significaría admitir que la detención no será transitoria, como esperan en la agrupación. En una reunión entre el titular del PT en Paraná, el doctor Rosinha, el comisario del departamento de Homicidios y el comisario general de la policía civil aseguraron al PT que, de ahora en adelante, habrá una vigilancia permanente para evitar nuevos atentados.

Concordaron, además, en apresurar la investigación del caso y un refuerzo policial especial para el 1º de mayo. Ese día los sindicatos y movimientos sociales planifican una manifestación precisamente frente al campamento. En contactos con la prensa, Rosinha –abogado y parlamentario—dijo que los investigadores utilizarán las filmaciones de cámaras de seguridad existentes en el entorno. Según este dirigente petista, “hay vehículos que pasan todos los días de forma muy agresiva y con consignas insultantes hacia Lula”. Y cuando la prensa le preguntó si había pensado en clausurar la vigilia, respondió: “La única posibilidad de acabar el campamento es la libertad de Lula. Con Lula Libre se termina la vigilia”.

La actual titular del PT, la senadora Gleisi Hoffmann declaró que si bien no hubo víctimas fatales, el episodio es “de hecho una tentativa de homicidio motivada por el odio y la provocación de quienes no toleran protestas pacíficas”. La dirigente añadió: “El ataque es un nuevo episodio contra la democracia y ocurre un mes despues del tiroteo contra un ómnibus de la caravana Lula por el Brasil”. La dirección del PT recordó también el asesinato de Marielle Franco, concejal del Partido Socialismo y Libertad, ocurrido en Río de Janeiro en marzo último. “Ese atentado continúa impune” dijeron en la organización.

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