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El show debe seguir

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No me voy a olvidar nunca el video de Freddie Mercury cuando avanzada ya su enfermedad y con una imagen muy deteriorada y extremadamente delgado cantaba The Show Must Go On. Canción escrita por su compañero de grupo Brian May para Mercury y lanzada como sencillo seis semanas antes de su muerte.
Esa frase me dejó un pensamiento sobre lo que significa el continuar para los artistas. Cosa que no ocurre en otros órdenes de la vida, por más que el contexto se esfuerce por sostenerlo.
Hace muy pocos días, precisamente el 10 de este mes, escribí esta columna titulándola “Película en Continuado” donde hacia un paralelismo entre el viejo cine que proyectaba los filmes sin descanso con el formato que la clase dirigente le da a la supuesta seguridad mediante puestas en escenas altamente mediáticas.
Así me toco contar los hechos sufridos por el Grupo El Sol, cuando como en el far west rompieron la vidriera principal de un piedrazo y entraron para robar, dañar y amedrentar. Y si en aquel momento, ante mi hartazgo, dije vulgarmente que esto ya era “joda” hoy solo puedo ratificarlo y ampliarlo a más de la enésima potencia.
Hoy se vuelve a dar otro hecho lamentable y patético. Un papelón desde todo punto de vista. Ante una acción judicial entablada por ante un Tribunal Laboral de Quilmes, la cual continúa en proceso de sustanciación, o sea sin sentencia firme, se lleva delante una medida judicial de embargo sobre los bienes de GrafiQuil SA, que es la empresa destinada a la impresión del diario todos los días. A lo largo de los años, esta empresa fue perdiendo su capital y hoy solo tiene el personal que realiza la labor, pero nada quedó de sus bienes. El vendaval de la globalización, de las economías destructivas y, por supuesto, de la cada vez más deteriorada industria del papel, hicieron de ella solo un nombre. Esta empresa sigue compartiendo domicilio conjuntamente con el Grupo El Sol y ocupa un pequeño espacio en la planta baja de sus instalaciones.
En pos de cumplir con la orden judicial de embargo se hicieron presentes en horas de la mañana un oficial de justicia, un empleado del estudio jurídico que representa al reclamante y cinco móviles policiales. Ya no como en el far west sino como una gran película de Hollywood. Una puesta en escena que más que ciencia ficción tiene mucho de terror. Con corte de calle, sirena de patrulleros, corridas y gritos como si se encontraran allanando un depósito de armas, el domicilio del asesino del colectivero o quizás el aguantadero de las ratas que se comieron los 500 kilos de marihuana.
No nos confundamos. Solo estaban cumpliendo una manda judicial. No son Federales ni fuerzas especiales de ningún tipo. Y por otro lado, por si no se dieron cuenta, tampoco estaban actuando contra ningún Cartel, solo un diario local que tiene más de 90 años informando a los quilmeños y a toda la región bonaerense.
¡Qué papelón! En vez de contribuir a erradicar el delito solo exacerban un show mediático que pretende mostrar para convencer que están haciendo algo por nosotros. Y a contrario sensu que cuando rompieron la vidriera y robaron, que solo apareció un móvil luego de los insistentes llamados, hoy cae la madera de la pizarra para que alguien, todavía no sabemos quién pero lo estamos buscando, y sentado desde algún gran sillón con un megáfono en mano diga: “Acción!”.
Mi saludo fraternal. Walter.

Por Walter Di Giuseppe
Abogado. Miembro Fundador de IQ (Identidad Quilmeña)

Walter Di Giuseppe

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