Inicio Tapa Haití – Venezuela – La Matanza:  El reino del terror que siembra Verónica...

Haití – Venezuela – La Matanza:  El reino del terror que siembra Verónica Magario empieza a dar sus frutos

Compartir

La excusa berreta de la intendenta de que la Provincia no la provee de seguridad se dá de bruces con la realidad. Ella es quien alienta el crimen a instancias de sus asesores umbandistas.

.El feroz asesinato del colectivero fue la gota que rebalsó el vaso. Hasta el propio Fernando Espinoza tuvo un acercamiento fugaz con un miembro de Cambiemos para explicarle que él es ajeno a la política demencial de Magario de sembrar el terror en el territorio matanceño.

Y eso que ambos estuvieron por tomarse unas vacaciones en el Caribe, al que desistieron después que SEPRIN publicara esa historia y los dejara mal parados.

Sucede que Espinoza también tiene miedo del estado mental de la intendenta. Ya es un secreto a voces que Magario se queda con los aportes del Municipio que está destinado al fondo de los cuarteles de bomberos de La Matanza, y casi casi el partido más grande del suburbano no estaría en condiciones de afrontar algún incendio de magnitud porque los bomberos no tienen herramientas para sofocarlo. El dinero que aportan los contribuyentes va a parar a la Intendenta que entre otras cosas colabora con las decenas de iglesias truchas -no son evangélicas, como se hacen llamar- y los templos de sectas vudúes que Magario importó de Venezuela, igual que en su momento Hugo Chávez importó de la siempre pobre y abandonada Haití.

¿Qué intenta con esta maniobra? Que el caos, la desigualdad y el terror de las bandas de sicarios y descerebrados por el paco trabajen para ella a cambio de darles impunidad a los miles de expendedores de drogas de la región. Hasta la buena policía del lugar está sujeta a esas macabras intenciones.

Que La Matanza sea la Venezuela pequeña de la Argentina le genera un apoyo electoral por medio del terror, y nadie se atreve a discutirle el poder en elecciones por miedo a las consecuencias.

Un ejemplo. Los asesinos del colectivero estaban próximos a la villa “los paraguayos”, uno de los centros de distribución de drogas más grande del territorio bonaerense, junto a la villa del mismo nombre que está situada en José C. Paz. Son nichos imposibles de ser allanados, ni la justicia se atreve a meter mano en esos infiernos.

El “Topo” Rodríguez, su mano derecha y operador de esos planes macabros, entra y sale de “los paraguayos” como si fuera a dar instrucciones y hablar con sus jefes.

Todo un reino de terror con el que aspira Magario a seguir reinando hasta que pueda competir por la Gobernación de la Provincia de Buenos Aires. El caudal de votos difícilmente el alcanze porque en las elecciones a gobernador difícil que alguien pueda más que la gobernadora Vidal.

Cristian Ritorndo tiene pruebas de sobra y las ha mostrada de que a La Matanza le brindaron el mismo aporte -proporcional al del resto de los municipios para combatir el delito. Pero la excusa berreta de Magario sigue siendo la de siempre, que la provincia no la ayuda.

El barrio Puerta de Hierro es el bastión de otro centro de venta de drogas custodiado por los soldaditos sicarios donde el “Topo” Rodríguez es venerado como si fuera el jefe del refugio. Drogas y delincuentes como el que asesinaron al chofer entran y salen como si el lugar fuera un santuario invulnerable para la justicia.

El triángulo de las Bermudas del terror, Haití-Venezuela-La Matanza- no es una simple metáfora.

Es la triste realidad que Magario hizo posible en la provincia de Buenos Aires.

Por Jorge D. Boimvaser

@boimvaser

Print Friendly, PDF & Email
Compartir