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Escándalo de las escuchas: la Corte Suprema se despega

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La Corte Suprema de Justicia intentó despegarse de la divulgación de las escuchas telefónicas realizadas a Cristina Kirchner y Oscar Parrilli. Con tal fin, permitieron que la prensa ingrese al edificio donde se realizan.

El edificio en cuestión está ubicado en la Avenida de los Incas al 3800. La dependencia actualmente depende de depende de la Corte Suprema a través de la Dirección de Asistencia Judicial en Delitos Complejos y Crimen Organizado (DAJuDeCO). Antes había pertenecido a la SIDE.

En el lugar funciona la oficina encargada de grabar las escuchas telefónicas, realizadas a teléfonos pinchados por orden judicial, conocida como Dirección de Captación de Comunicaciones.

El edificio es sobrio, sin ventanas. Según se informó a la prensa, unas 250 personas trabajan en la oficina encargada de las escuchas. El organismo en la actualidad está a cargo de unas 5 mil líneas telefónicas intervenidas por orden judicial. En el mismo lugar so grabadas en CD y enviadas al funcionario judicial que las requirió.

El organismo encargado de esta tarea ya había quedado en la mira por la filtración de las conversaciones telefónicas entre Cristina y Parrilli. También se lo mencionó cuando la modelo Natacha Jaitt denunció por pedofilia a una serie de periodistas: el dato le habría llegado a través de espías. A raíz de esto todos los dedos apuntaron a Ricardo Lorenzetti, presidente del máximo tribunal.

Sin duda, Lorenzetti abrió las puertas del -ya no tanto- secreto edificio para despegarse de las acusaciones, y de la embestida en su contra que impulsada diputada Elisa Carrió.

La dirección formal del organismo está a cargo de Juan Tomás Rodríguez Ponte, quien responde directamente los camaristas federales Martín Irurzun y Javier Leal de Ibarra. Este último, al respecto, afirmó que: “Lo conozco a (el presidente de la Corte Suprema) Ricardo Lorenzetti y le aseguro que de ninguna manera, ni él ni nadie, puede manipular las escuchas. No se puede violentar la cadena de seguridad”, consultado Eduardo Feinmann en el programa Feinmann 910 por La Red.

“Esa filtración no salió de acá, la cadena de custodia está garantizada, luego cuando sale perdemos la cadena de custodia, están las partes, la fiscalía, entre otros”, dijo en referencia a las conversaciones entre Kirchner y Parrilli, que se difundieron a través de los medios.

La Agencia Federal de Inteligencia (AFI), a cargo de Gustavo Arribas, es la otra gran sospechosa en el escándalo de las filtraciones. Sin embargo, Carrió apunta directamente a Lorenzetti, probablemente por cuestiones políticas y personales, además de la convicción. Meterse con la AFI sería como meterse con la administración de la que ella misma forma parte.

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