Inicio Política Donda se quebró al hablar sobre su apropiador: “Lo perdoné”

Donda se quebró al hablar sobre su apropiador: “Lo perdoné”

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El 8 de octubre de 2004 Victoria Donda supo que había nacido en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), un lugar al que ingresó una sola vez porque nunca más pudo volver a hacerlo: “Prefiero no pasar por ahí, se me cierra el estómago”.

Hija de María Hilda Pérez y José María Donda, ambos militantes de Montoneros y desaparecidos en 1977, la diputada nacional describió la buena relación que mantiene con su apropiador, el ex prefecto Juan Azic, y contó cómo reconstruyó la historia de sus padres biológicos.

“Con mi apropiador tengo muy buena relación, lo quiero mucho y pido garantías penales también para él —dijo en diálogo con Luis Novaresio en A24—. Lo pude perdonar, pienso más en las cosas buenas que hizo por mí”. “La relación fue consolidada a lo largo del tiempo, me crió bien, yo conocí otra parte de él, cuando me enteré de lo oscuro fue muy difícil, porque fue como sentirme huérfana dos veces en un ratito”, explicó.

Donda manifestó también que suele visitar a Azic, quien se encuentra detenido. “Puede ser que alguna gente tampoco entienda, pero uno hace lo que puede con estas historias”, comentó.

Al hablar sobre el otorgamiento de la prisión domiciliaria a represores, la legisladora consideró que “los jueces tienen que evaluar cada caso en particular”, pidió “no confundir justicia con venganza” y sobre todo remarcó: “A todos hay que darles los mismos derechos y garantías”.

“Creo firmemente en que el Estado de derecho es la única forma de poder vivir mejor y de que todos vivamos mejor. Ir contra las garantías de algunos, por más atroz que sea, es ir contra las garantías de las minorías, de todos, de los más pobres…”.

Donda conoció a sus padres como pudo, a través de conversaciones con amigos y con su abuela. De su papá tiene dos fotos, de su mamá algunas más. La diputada recordó a su madre María Hilda, una estudiante de Filosofía que pasaba parte de su tiempo en la Villa Carlos Gardel, donde dictaba clases de costura a otras mujeres. “Era muy alegre, todos la describían como una campanita que se reía; estaba muy enamorada de mi papá y era muy celosa”, dijo.

De su padre José María contó que era tímido y le atribuyó un “carácter temerario”: “Había estudiado en el Liceo Naval Río Santiago; no le habían dado el título de guardiamarina porque había habido una revuelta en el colegio y él había participado”.

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