Inicio Tapa Las escuchas Cristina-Parrilli. ¿Una jodita a lo Tinelli o culebrón mediático?

Las escuchas Cristina-Parrilli. ¿Una jodita a lo Tinelli o culebrón mediático?

Compartir

Ya no causan gracia y hasta parece armado de común acuerdo para que Cristina tenga presencia permanente en los medios. ¿A quién favorece?

Los políticos que figuran en el “top ten” -igual que algunos periodistas que manejan información sensible- saben que están expuestos al espionaje oficial o privado. ¿Privado? Sí, porque se sabe que en la Argentina hay varios equipos, antes se la llamaban “valijas Sony”- en manos de agencias privadas que ofrecen el servicio, ilegal, de escuchas telefónicas.

La gente allegada al General Milani, el ex jefe del Ejército de Cristina Fernández detenido por genocida, se robó del SIE (Servicio de Inteligencia del Ejército) equipamiento para escuchas telefónicas que la ex Presidenta le había adquirido a esa fuerza aún cuando no estaba autorizado a realizar espionaje interno.

 

¿Dónde están esos equipos? Nadie lo sabe, pero sí se conoce que en manos privadas. No son baratos ni fáciles de adquirir “por derecha”, aunque hay un mercado negro donde se los consigue por sumas nunca menores al medio millón de dólares.

Cuando se hicieron públicas las primeras grabaciones entre Cristina y Parrilli el famoso “Soy yo, Cristina, pelotudo…”  con que la ex mandataria le respondía a la pregunta “¿quien es?” del ex jefe de la SIDE causó estupor y fue patético por el trato y el lenguaje con el que Cristina hablaba con su colaborador más cercano.

Después llegaron una andanada de nuevos audios entre los que se destacaba la boca sucia de “la doctora” con expresiones tales como “que se suturen el orto”.

Pero cualquiera que sabe que lo están grabando toma ciertas previsiones. Las más comunes son cambiar los números de los celulares o tener alguno de los que se llamaba en la guerra fría el teléfono rojo”, un punto a punto entre dos aparatos (en ese caso fue entre la Casa Blanca y el Kremlin) que hoy lo suelen tener los más altos directivos de multinacionales o grandes compañías privadas para hablar entre dos personas confidencialmente resguardándose del espionaje industrial. Hasta en el mundo del narcotráfico los jefes de los carteles tienen celulares cuyos números lo saben nunca más de dos personas, y así evitan las escuchas de las agencias federales anti drogas.

Es difícil pensar que Cristina y Parrilli no hayan tomado previsiones para resguardar sus llamadas privadas. ¿O es una estrategia de la viuda de Kirchner para seguir teniendo vigencia en los medios, quizás sabiendo que aún apareciendo como una boca sucia serial la premisa es seguir estando en los medios a cualquier precio? Difícil que aumente o disminuya su caudal de apoyo solo por decir malas palabras en charlas privadas.

Ya no le mueve el amperímetro a nadie que aparezcan esos audios, jodita a lo Tinelli o estrategia de la viuda, ya hasta cansa y deja de ser un notición escucharla desparramar puteadas por doquier. Lo peor de ella no es la lengua, sino el robo al Estado como piratas que hicieron en sus trece años de mandato.

Por Jorge D. Boimvaser

@boimvaser

Print Friendly, PDF & Email
Compartir