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Diferencias entre el síndrome de asperger y el autismo

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Los trastornos del espectro autista incluyen diversas manifestaciones clínicas en las que el paciente no es capaz de relacionarse con quienes le rodean.

Muchas personas creen que el síndrome de asperger y el autismo son lo mismo. Sin embargo, aunque ambos formen parte de lo que conocemos como TEA (Trastorno del Espectro Autista) presentan diferencias que es necesario que señalemos.

Para empezar, el autismo se caracteriza por detectarse a muy temprana edad. Los niños que lo sufren no son capaces de relacionarse con naturalidad con otros niños, tienen dificultades para comprender el lenguaje no verbal y suelen presentar movimientos repetitivos e impulsivos.

En cambio, el síndrome de asperger suele tardar algo más en detectarse. Los niños que lo sufren tienen problemas comprender las metáforas y los dobles sentidos, y presentan retraso en su desarrollo motor (por ejemplo, no logran agarrar una pelota o montar en bicicleta).

A grandes rasgos, estas son algunas de las diferencias entre el síndrome de asperger y el autismo, sin embargo, vamos a profundizar un poco más.

El autismo afecta a la capacidad intelectual

Niña con autismo

Como bien hemos mencionado, el autismo se detecta a edades muy tempranas, generalmente antes de los 3 años. Lo que primero se detecta es un ligero retraso en su desarrollo que se hace más notorio cuando va avanzando de nivel en la escuela.

Este tipo de retraso se descubre, también, en el uso del lenguaje. El niño no es capaz de expresarse como tendría que hacerlo con respecto a su edad. Parece que en ese aspecto, no madura y se queda estancado.

Sin embargo, el síndrome de asperger no presenta ningún problema a nivel intelectual. De hecho, los niños que lo sufren tienen un coeficiente intelectual que se encuadra dentro de la media.

Con respecto al lenguaje, los niños con asperger no tienen ningún problema de maduración del lenguaje, pues la adquisición de vocabulario es la adecuada para su edad. Sin embargo, tienen un problema para el lenguaje no literal, para detectar metáforas y todo lo que tenga que ver con las emociones.

 

Los niños con asperger son socialmente más “activos”

Los niños con asperger son socialmente más activos

Si hay algo que es necesario señalar con respecto a los niños que sufren el síndrome de asperger es que suelen tener interés por relacionarse con los demás. A pesar de las limitaciones que hemos visto previamente, ellos no rechazan el contacto con los demás e, incluso, gozan de autonomía.

De hecho, no es extraño a veces escuchar a una madre decir “mi hijo tiene autismo pero es muy cariñoso y siempre está pidiendo abrazos“. Lo más probable es que esté queriendo decir que su hijo sufre el síndrome de asperger.

Esto no ocurre con los niños que tienen autismo. Los niños con autismo evitan el contacto con el resto de las personas y tienden a aislarse de ellas. Es normal que quieran encerrarse en la habitación y jugar solos. En este caso, los niños con autismo pueden no ser tan autónomos como los asperger y requerir de una mayor dependencia.

Los padres no tienen por qué sentirse mal por todo esto y mucho menos castigar a los niños. Se han dado casos en los que se tiene un hijo con autismo y otro con asperger, pero no por ello tenemos que desear que ambos se comporten de igual manera. Tenemos que respetar su deseo de aislarse si así lo sienten.

 

La comprensión e implicación de la familia

La comprensión e implicación de la familia

En el síndrome de asperger y el autismo la implicación de la familia es algo muy importante. Lo normal es que en un primer momento la familia rechace que el niño sufre ese determinado trastorno. Lo que viene a continuación, la aceptación, es algo más complicado.

Tratar con un niño que sufra un trastorno del espectro autista no es fácil. En muchas ocasiones, la situación podrá con nosotros y tenemos que saber gestionar nuestras emociones para no culparles, ya que ellos no tienen la culpa de nada.

Además, sería una actitud muy responsable conocer más sobre este tema, no considerarlo un tabú, aprender más sobre el síndrome de asperger y el autismo, y así garantizar una ayuda y estímulo mucho mayor para el hijo.

Aunque el síndrome de asperger y el autismo no tienen cura por el momento, con una buena terapia, ejercicios y estimulación, se puede lograr que los niños con este tipo de trastornos lleven una vida totalmente normal.

https://mejorconsalud.com

 

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