Inicio Economía El propio “gobierno de los empresarios” descolocó a las empresas

El propio “gobierno de los empresarios” descolocó a las empresas

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zzzznacp2NOTICIAS ARGENTINAS BAIRES, ABRIL 20: Los ministros del Interior, Obras Públicas y Vivienda, Rogelio Frigerio; de Producción, Francisco Cabrera; y de Energía y Minería, Juan José Aranguren, firmaron hoy un acuerdo con la empresa Aluar con el objetivo de fortalecer la competitividad de la producción nacional de aluminio. Foto NAzzzz

La voracidad recaudadora de la Administración Macri hasta se volvió en contra de banderas naturales de la iniciativa privada, como la competitividad. El propio Estado, además de aplicarle una exagerada presión tributaria, le fija una tasa de interés real fuertemente positiva y le sube en forma desmedida el valor de la energía. Así no hay costo argentino que aguante y, en la última medición que hizo la Universidad Argentina de la Empresa, a cargo del grupo Techint, quedó al descubierto que la gestión de Cambiemos se dedicó a hacerlo subir y de este modo llegó al 3% de aumento. Recién en noviembre, por primera vez en el comparativo anual, cedió algo, apenas 0,1%, gracias a que lo tiraron hacia abajo las materias primas, el salario privado, los conflictos laborales y los bienes de capital. El atraso cambiario no es un eufemismo, sino el marco general del pelotazo en contra del macrismo al partido empresario, que repercute, asimismo, en la estancada capacidad instalada en la industria. No ayuda demasiado a atraer inversiones, ni a eficientizarle los costos y tornarla más competitivas.

Durante lo que lleva de gestión de Mauricio Macri, el índice del costo argentino de la producción (ICAP), que elabora la Universidad Argentina de la Empresa (UADE), del grupo Techint, aumentó 3%, ya que en la última medición, en noviembre de 2017, se había ubicado en torno de los 103 puntos tomando como base 100 a enero de 2016.

Para llamar a las cosas por su nombre, el alza de la tasa de interés (que inició el camino descendente recién en 2018) y el aumento del costo de la energía fueron los factores más relevantes que afectaron la competitividad.

Según el relevamiento, luego de haberse bajado el costo argentino casi 2% en el trimestre inicial de la Administración Cambiemos, la tendencia duró estable hasta agosto de 2016 para de nuevo revertirse en el último trimestre, cuando entró en una curva ascendente que se prolongó durante toda la mitad inicial de 2017.

A partir de entonces se encuentra cediendo algo, para finalmente retroceder, por primera vez, el 0,1% en noviembre en comparación con igual mes del 2016. Se trató de la primera caída interanual desde el inicio de la serie relevada.

Colaboraron en términos reales en esa distensión las materias primas, el salario privado, los conflictos laborales y los bienes de capital, que en todo caso contrarrestaron la presión ascendente que ejercieron la presión tributaria, la energía eléctrica, el costo logístico, la tasa de interés activa, el riesgo país, los costos de seguro patrimonial y el costo de la construcción.

O sea que las acciones de gobierno, principalmente, han sido las que más descolocaron el costo de producción de las empresas privadas, debido a los elevados impuestos que aplica, los tarifazos y la alta tasa de interés positiva que le estuvo aportando al carry trade (bicicleta financiera en buen romance) con que la Casa Rosada financió el déficit fiscal y el atraso cambiario.

Marcelo Trovato escribió hace un tiempo: “Cuando Ud. lee que las reservas del BCRA crecen, está asistiendo a una gran mentira, peligrosa mentira. Lo que aumenta son las deudas.”
El atraso cambiario no lo es todo

El dólar incidió en la competitividad, pero por el lado de los costos pesaron los precios regulados por el Estado, como los servicios públicos, transporte y los impuestos municipales, muy por encima porcentualmente de los salarios nominales.

El Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas prevé que los aumentos en las remuneraciones estarán, en 2018, entre el 15% y el 20%, contra una inflación que alcanzará el 27% y habrá de licuarlos. Y ni qué hablar comparados con tarifazos e impuestazos.

Otro factor que conspira contra costos más eficientes es la estancada utilización de la capacidad instalada en la industria. En diciembre llegó al 64%, que representa un alza de apenas 0,4% contra el mismo mes de 2016.

Además, ese nivel refleja una caída de 5,2 puntos porcentuales frente a noviembre (que había sido de 69,2%, el nivel más alto de la era Macri), en tanto el de diciembre fue uno de los tres registros más bajos del año pasado, al cerrar con un nivel promedio de 65,3%, informó el INDEC.

Los bloques sectoriales que presentaron en diciembre niveles superiores al general fueron:

-refinación de petróleo (86,3%), que lideró el ránking;

-productos minerales no metálicos (76,7%),

-industrias metálicas básicas (73,3%),

-papel y cartón (72,8%) y

-sustancias y productos químicos (68,9%).

Existe consenso entre los economistas en torno de que las empresas recién comienzan en pensar en inversiones para ampliar la capacidad del sector cuando se acercan al 75% de su capacidad instalada.

De ser así, esto indicaría que al menos 4 de estos sectores estarían en condiciones de ampliar la capacidad de su sector.

Abajo del nivel general quedaron:

-productos del tabaco (61,8%),

-productos de caucho y plástico (61,5%),

-productos alimenticios y bebidas (61,2%),

-edición e impresión (57,8%),

-productos textiles (55,7%),

-metalmecánica excepto automotores (55,6%) e

-industria automotriz (38,3%).

 

¿En qué andará Paolo Rocca, de Techint?

¿En qué andará Paolo Rocca, de Techint?

El año pasado, el sector fabril mostró un crecimiento desigual, con 6 ramas que cerraron en alza, y un número similar, en baja.

Entre las que pudieron superar el nivel del año pasado figuran

-edición e impresión (+0,9%),

-neumáticos (+1,5%),

-minerales no metálicos (+6,2%),

-metálicas básicas (+9,2%),

-automotriz (+5,4%),

-metalmecánica (+8,5%).

La desaceleración del indicador con respecto a noviembre tiene que ver con un factor estacional en el que se verificaron más paradas de planta por días feriados, por los días festivos y por vacaciones de personal.

En refinación de petróleo, el registro de diciembre constituye uno de los valores máximos para 2017, luego del 86,4% que se había registrado en junio.

En diciembre, la interanual del sector se debió a las subas en las producciones de nafta súper, gasoil, aerokerosene (vinculado al mercado de aviación) y asfaltos.

El aumento en sustancias y productos químicos estuvo vinculado al mayor nivel de actividad de los productores de agroquímicos, químicos básicos, fibras sintéticas y artificiales y gases industriales.

Por otra parte, los productos minerales no metálicos crecieron por la mayor actividad de la construcción, mientras que en la industria textil se vio un alza en la producción de hilados de algodón y en la fabricación de tejidos, teniendo en cuenta el bajo nivel de comparación de diciembre de 2016 por las paradas de planta y las vacaciones que afectaron los niveles de producción.

Según el último informe elaborado por el INDEC sobre la actividad industrial, en diciembre el crecimiento fue de 0,3% interanual.

De esa forma, la estadística oficial reportó un alza de 1,8% a lo largo del 2017, que -pese a la suba- todavía no le permite alcanzar los niveles que la actividad fabril tenía en 2015, en lo cual el costo argentino se convierte en causa y a la vez efecto.

 

Preocupado presidente de la Unión Industrial Argentina, Miguel Acevedo, de Aceitera General Deheza.

Preocupado presidente de la Unión Industrial Argentina, Miguel Acevedo, de Aceitera General Deheza.

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