Inicio Tapa ¿La restricción para contratar familiares también va al Congreso?

¿La restricción para contratar familiares también va al Congreso?

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La medida anunciada por el presidente solamente afecta a la esfera del Ejecutivo nacional, sin embargo se espera que más organismos estatales la adopten. El ejecutivo lanzó la primera piedra, pero ahora se enfrenta a resistencias internas.

El nepotismo es moneda corriente en el Estado argentino, atraviesa a todos los organismos y es practicado por prácticamente todos los espacios políticos. Inevitablemente, una práctica tan extendida es difícil de cambiar, probablemente la resistencia tiña el debate en los meses siguientes.

Después del anuncio del presidente, Mauricio Macri, las cámaras del Congreso Nacional no se dieron por aludidas. “Nosotros no entramos en ese recorte porque todo lo que había que hacer ya se hizo”, dijeron voceros de la vicepresidenta Gabriela Michetti a periodistas de La Nación.

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El límite salió a ponerlo el ministro de Modernización, Andrés Ibarra, quien afirmó que la restricción al ingreso de familiares “es una exigencia de la sociedad”. Lo dijo en una entrevista realizada por Luis Novaresio para radio La Red.

“Esto es un camino de ida, la sociedad nos pide más austeridad y transparencia. Todo esto va a ser copiado y esta línea que nos pide el Presidente va a ser tomada por distintos organismos”, afirmó, dando a conocer la intención del Ejecutivo de que otras dependencias estatales copien la medida.

De momento, no hay planes formales para extender la restricción, sin embargo el debate quedó instalado a tal punto que se convierte en un peso político, porque, como afirmó Ibarra, el pedido pertenece a la sociedad.

El tema, en términos políticos, es serio: año a año se suceden los casos de nepotismo en el Estado, que son condenados por la sociedad, pero siempre quedan en la nada misma, desde la designación de la hija de Agustín Rossi (Unidad Ciudadana) en el Banco Central, hasta las hermanas del ministro Jorge Triaca (PRO), como para nombrar los más recientes.

Eso sucede porque en Argentina estamos tan en contra como acostumbrados a la práctica. En este sentido, la ausencia de una prohibición formal y de consecuencias reales se traduce en despachos de funcionarios públicos y legisladores repletos de familiares. En este sentido, resulta necesario un marco regulatorio.

El ejecutivo marcó la cancha en el asunto, pero ¿podrá hacer lo necesario para que no se le vuelva en contra? Ahora que Macri instaló el “ejemplo”, la sociedad, inevitablemente, esperará que los demás organismos públicos se sumen. En el mediano o largo plazo, en caso de no hacerlo, habrá que pagar un costo político.

En definitiva, se trata de una buena medida y la respuesta a un verdadero reclamo social, sin embargo, las medias tientas pueden ser contraproducentes. Ahora el Ejecutivo deberá evaluar cómo avanzar con el tema, y vencer las reticencias dentro de sus propias filas.

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