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Otra denuncia por despido injustificado en el ex RENAR

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Natalia Gambaro, directora del ANMAC ex RENAR

La administración de Natalia Gambaro continúa sumando denuncias por persecución, y despidos en condiciones irregulares.

En este caso, SEPRIN pudo acceder a la denuncia presentada por la señora Micaela Gisele Attadía, quien afirma haber sido despedida de su puesto de trabajo, en la mesa de entradas del ANMAC ex RENAR, sin justificativo. Las circunstancias que giran en torno al hecho son absolutamente dudosas e involucran hostigamiento, persecución y hasta un hecho de acoso sexual.

En la carta dirigida a la directora del organismo, la denunciante pide explicaciones por su despido y solicita su reincorporación. También explica que es madre de tres hijos y se encuentra cursando una carrera universitaria, por lo que necesita urgentemente su fuente de trabajo.

En los primeros párrafos de la carta Attadía se pregunta si la razón por su despido no pudo haber girado en torno a su paso por un área sensible, la División Técnica, en su momento coordinada por Santiago Balsa y bajo las órdenes del jefe de departamento, Fernando Kotoulek. En la misma, relata, pudo tomar conocimiento sobre el faltante de armas en el organismo. El caso ocurrido durante la gestión anterior tiene una investigación abierta. Sin embargo, la denunciante advierte que un hecho similar ocurrió bajo la actual gestión, y que todavía no ha tomado mayor notoriedad.

De acuerdo al relato de Attadía, la persecución y hostigamiento se hicieron palpables durante el curso de su último embarazo. El mismo atravesó una serie de complicaciones que la obligaron a tomarse licencia, sin embargo, desde el organismo inicialmente enviaron médicos en varias oportunidades para constatar que no se trate de un “falso embarazo”. Prueba de lo contrario, afirma, es su hija de casi un año de edad.

En ese momento, a la mujer le habían llegado versiones de que ya se encontraba en una lista de “personal a despedir”, pero, con el objetivo de evitar problemas legales, el ente esperó a que la beba cumpla los siete meses y medio de edad.

Según explica Attadía, en ese periodo de embarazo se produce la excusa utilizada para el despido, al menos de forma implícita, ya que el telegrama no incluía ninguna razón específica: “una carta de compromiso firmada por una licencia de maternidad de 3 meses pagada por ANSES, durante el periodo de cambio de ente regulador del organismo”.

Es decir que la mujer contrajo una deuda por la que fue intimada a devolver el dinero. Para resolver el asunto, explica en la carta, su primera intención fue sacar un crédito para saldar la deuda. Sin embargo, su compañero de sector y actual delegado de UPCN, Moisé Ballarino, le sugirió dejar el asunto en manos del sindicato para intentar negociar algún plan de pagos.

En ese camino, las gestiones de la coordinadora de delegados del sindicato en el organismo, Brenda Cebrían, empeoraron la situación con el ente acreedor. Asimismo, todas las conversaciones con el gremio al respecto de su situación fueron inútiles y contraproducentes, las últimas en tono hasta irrespetuoso.

Esas conversaciones al respecto del resguardo de su puesto de trabajo, a pesar de lo infructuosas, dieron pie a otra situación desagradable. Según denuncia Attadía, tres semanas antes de su despido, mientras caminaba hacia la parada del 45, en Av. 9 de Julio y Bartolomé Mitre, se cruza con dos empleados del organismo: Andrés Firpo y Diego Grondona. Este último la persigue hasta alcanzarla y comienza a hablarle, afirmando que trabajaba en el quinto piso del la ANMAC, preguntando por su trabajo y si le gustaría obtener una mejor posición. La respuesta fue que cualquier propuesta laboral podía realizarse por vías formales.

Según explica en el texto presenta, al día siguiente una compañera de trabajo, de nombre Carmen Lemiña, le comentó que Grondona había pedido referencias suyas y había preguntado “si era discreta”, ya que quería invitarla a salir, aparentemente con la intención de aprovecharse de su situación. Lemiña eventualmente fue removida del quinto piso por “meterse excesivamente en asuntos que no le corresponden”.

Finalmente, los delegados de UPCN no hicieron nada por su caso y cortaron abruptamente la comunicación con ella después del despido. Asimismo, recibió la orden de retirarse inmediatamente del edificio, bajo la advertencia de que en caso contrario sería escoltada por personal policial. Tiempo después, cuando fue a retirar su último recibo de sueldo, la propia Gambaro dio la orden de que un efectivo policía la acompañara a la salida, relata Attadía.

En sus últimos intercambios con el gremio, Alejo Conde, Secretario general de UPCN para el ministerio de Justicia y el Sr. Javier Rodríguez la citaron solamente para desalentar su intención de reincorporación. Según ellos, la única alternativa era recurrir a favores políticos, o avanzar en la denuncia por acoso sexual contra Firpo y Grondona.

En este contexto, Attadía solicita explicaciones de su despido y una pronta reincorporación. También recuerda que tuvo todas evaluaciones favorables sobre su desempeño y, suspicazmente, que no tuvo acceso a expedientes sensibles, como sí lo tuvo el despedido director nacional del Registro y Delegaciones del ex Renar, José Capdevilla.

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