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Según el gobernador de Río Negro no hay un canal de diálogo abierto con los mapuches

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Foto: lapoderosa.org

Otra vez ocurrió un trágico enfrentamiento entre los mapuches radicalizados y las fuerzas de seguridad. En esta ocasión el saldo volvió a ser trágico: un manifestante fallecido. Según explicó el gobernador rionegrino, los miembros del RAM no reconocen al Estado, las leyes, ni las instituciones argentinas, por lo tanto no hay un reclamo administrativo por las tierras ni posibilidad de negociación diplomática, la violencia es la primera y la única herramienta que utilizan. “El grupo RAM es violento, autoritario y fundamentalmente sin ningún tipo de tolerancia a la hora de expresar sus ideas y acciones”, afirmó.

El hecho tuvo lugar el pasado sábado, en el marco de la toma de la Lof Lafken Winkul Mapu, ubicada la altura de la kilómetro 2006 de la Ruta Nacional 40 sur, en una zona que pertenece a Parques Nacionales. El desalojo, llevado a cabo por la Prefectura Naval Argentina, había sido ordenado por el juez federal de Bariloche, Gustavo Villanueva.

Entrevistado por radio La Red, el gobernador de Río Negro, Alberto Weretilneck, dio algunos detalles sobre la situación actual que se vive en relación al accionar de la organización Resistencia Ancestral Mapuche (RAM).

“Hay que tener en cuenta el contexto en el que se están dando este tipo de situaciones, que tiene que ver con un crecimiento con las ocupaciones, usurpaciones de distintos lugares con parte de organizaciones que se identifican con el pueblo Mapuche. Y en algunos casos, lideradas y acompañadas por lo que se denomina la RAM, que es un desprendimiento del mapuche chileno”, explicó.

El Gobernador agregó que a raíz de una escalada de situaciones violentas pudo comprobarse que el RAM se encuentra instalado en su provincia. También aclaró que como la organización no reconoce al Estado Argentino, no hay una pelea legal por las tierras que reclamen, sino solamente mediante acciones de ese tipo.

“Hace dos semanas atrás, tuvimos un intento de quema de un pozo petrolero en Neuquén y un pozo de gas en Río Negro y fue reivindicado por la RAM. Así que, en términos concretos, la RAM está en la provincia (…) es sumamente preocupante esta circunstancia, teniendo en cuenta que la RAM no reconoce el Estado argentino, la constitución, las leyes, nuestra bandera y menos el orden institucional argentino. Es una pelea que va mucho más allá de algunas reivindicaciones que tengan que ver con el pueblo mapuche”, continuó.

También enfatizó nunca se estableció un reclamo administrativo o una instancia diplomática abierta: “No hay un expediente en la división Tierras de la provincia ni en la división Parques Nacionales. Nunca hubo un reclamo por esa propiedad. De un día a otro se produce la usurpación y con esa usurpación se inicia esta situación. No hubo posibilidad de diálogo. Ni con el juez ni con la fiscal ni con ningún mediador, por lo cual quedó absolutamente clara su manera de operar“.

“Hace dos semanas atrás, tuvimos un intento de quema de un pozo petrolero en Neuquén y un pozo de gas en Río Negro y fue reivindicado por la RAM. Así que, en términos concretos, la RAM está en la provincia (…) es sumamente preocupante esta circunstancia, teniendo en cuenta que la RAM no reconoce el Estado argentino, la constitución, las leyes, nuestra bandera y menos el orden institucional argentino. Es una pelea que va mucho más allá de algunas reivindicaciones que tengan que ver con el pueblo mapuche”, dijo.

Y agregó, alarmado, que “estamos observando la presencia en la provincia de distintos integrantes de esas organizaciones en Bariloche, El Bolsón y otras zonas. Parte de la dirigencia o conducción de la RAM chilena se encuentra en la Patagonia argentina. Por lo tanto se trata de una cuestión mucho más profunda del Estado que tenemos que abordar. Lo que está en discusión es algo mucho más allá que algo figurativo. Una cuestión ideológica profunda donde se ponen en discusión muchas cosas de la Argentina”, advirtió.

Por su parte, mediante un comunicado oficial, el Ministerio de Seguridad explicó que los prefectos fueron atacados a tiros por mapuches y respondieron abriendo fuego “hacia los árboles y no en dirección hacia los atacantes”.

El comunicado oficial completo

Ayer a la tarde, un equipo de 4 efectivos de la Agrupación Albatros de la Prefectura Naval Argentina, cumpliendo con la orden judicial del juez federal Gustavo Villanueva, continuó con rastrillajes en la zona de Villa Mascardi con el objeto de recabar información e identificar a las personas prófugas luego del desalojo realizado el día jueves sobre los terrenos tomados por el RAM.

La patrulla partió de la base del Hotel de Parques Nacionales. En el recorrido, y a unos 400 metros de la Ruta Nacional Nº 40, detectaron más de 10 barricadas de madera y tierra, que el día anterior no estaban. Llegaron así a una barricada donde lograron ver entre 15 y 20 personas.

En ese momento, dos de los Albatros quedaron en estado de alerta, escondidos, mientras que los otros dos bajaron hasta una antena, 150 metros abajo, para comunicarse con dos efectivos que se encontraban a 300 metros de la Ruta 40.

Los dos miembros de Prefectura que quedaron en el lugar escucharon gritos que aparentaban ser gritos de guerra y observaron el desplazamiento de un grupo de entre 15 y 20 personas encapuchadas, con máscaras antigases de tipo militar y banderas con lanzas que en sus puntas tenían atados cuchillos. Además, otros portaban armas blancas, por lo que la patrulla de Prefectura esperó escondida entre la vegetación para evitar ser descubiertos.

Los que venían de abajo se encontraron de frente con este grupo de 15 a 20 personas encapuchas y armadas. Los dos Albatros dieron la voz de “Alto Prefectura”, que no fue acatada.

El grupo comenzó una agresión contra los Albatros con piedras, boleadoras y lanzas. Uno de los efectivos, cumpliendo con las normas legales y de uso racional de la fuerza, repelió el ataque con un arma no letal con munición no letal de pintura con motivo de hacer cesar la actitud violenta del grupo en cuestión y de hacerlos retroceder.

Una vez que los efectivos lograron aproximarse al resto de la patrulla, todos ellos se cubrieron detrás de los árboles, intentando resguardarse de la agresión del grupo de personas que continuaba atacando con todo tipo de armas.

Inmediatamente se escucharon gritos por parte del grupo de encapuchados, que decían “los vamos a matar, son pocos, son cuatro” y, acto seguido, los efectivos escucharon fuertes estampidos en dirección a su posición y observaron a dos o más personas portando armas de fuego que, por el sonido y el efecto de las efracciones, daban cuenta de ser de grueso calibre. Además, se dieron cuenta del calibre de las balas porque arrancaron ramas gruesas de cuajo.

A continuación, el grupo de personas comenzó a avanzar utilizando movimientos tácticos militares y adoptando una formación de emboscada envolvente sobre los cuatro efectivos, lo que demostraba la preparación militarizada del grupo, que sumada a las máscaras de gas, daban la impresión de un grupo preparado para un evento violento.

Uno de los efectivos, al ver que la patrulla se encontraba superada en número, intentó comunicarse con la base para informar sobre la situación, comunicando que se encontraban superados en número y solicitando apoyo y autorización para hacer uso de sus armas de fuego para salir del rodeo.

Allí, siguiendo con el uso progresivo de armas y al no recibir respuesta de la base, producto de la mala señal de la zona, usaron una granada de aturdimiento flash bang. Frente a la situación y frente a los disparos de armas de fuego por parte del grupo violento, inmediatamente comenzaron a replegarse hacia abajo, cubriéndose con disparos de fuego intimidatorios siempre en dirección hacia los árboles y no en dirección hacia los atacantes, ya que no se podía visualizar más a aquellos hombres que se encontraban disparando con armas de fuego.

Mientras la patrulla descendía, recibió el apoyo de otro efectivo que se encontraba ascendiendo luego de oír el pedido de ayuda. Finalmente, el personal se reorganizó e inició el descenso. En el camino se encontraron con el escalón de recibimiento constituido por dos efectivos y se continuó con el descenso utilizando movimientos tácticos de cobertura sin necesidad de efectuar más disparos. En la zona de las barricadas se encontraba otro efectivos más y finalmente se descendió hasta la Ruta 40, en donde la patrulla se reagrupó con el Grupo de Control de Disturbios, finalizando el operativo.

Posteriormente, se tomó conocimiento sobre la existencia de personas heridas, una de ellas de gravedad. A las 18.00 horas aproximadamente, desde la ladera de la montaña y en la zona próxima al puesto de la Prefectura Naval, descendieron dos personas con una tercera que estaba herida.

En ese momento se procedió a la detención de los mismos, identificados como Fausto Jones Huala y Alejandro González, constatándose luego que la persona herida había fallecido. Según fuentes de la comunidad en la montaña se encontraban heridas otras dos personas, quienes se resistían a ser atendidos en el hospital. Una de ellas sería una mujer perteneciente al Ejército Argentino y capacitada en alta montaña, información que hoy confirmó el Ejército Argentino.

En la zona ya se encontraban presentes la fiscal federal Silvia Little y el secretario Marcos Labay junto con el jefe de Prefectura Bariloche, Leandro Ruata. Por decisión judicial la Prefectura fue retirada del lugar, quedando la zona a resguardo de la Policía Federal y las actuaciones judiciales en manos de la Policía de Seguridad Aeroportuaria. También estaba presente en el lugar personal de la Policía de la provincia de Río Negro. El armamento utilizado por la Prefectura durante el operativo fue secuestrado por orden de las autoridades judiciales.

El Ministerio de Seguridad, a través de la Prefectura Naval, bajo las órdenes operativas de la Secretaría de Seguridad de la Nación, lamenta lo sucedido pero considera que, en esta oportunidad, no se trató de un grupo de protesta o de reivindicación sino de una metodología de violencia armada, inadmisible con la democracia y el Estado de Derecho, y deposita la confianza en la investigación judicial para demostrar que actuó bajo todas las medidas operativas y protocolos que se utilizan en un enfrentamiento armado.

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