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Consejos para curar heridas del pasado

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Para sanar las heridas del pasado es necesario dejar la autocompasión, no pensar constantemente en lo ocurrido, distraerse en actividades agradables y enfocar la mente en el futuro.

Pensar en lo que ha sucedido muchas veces no nos permite disfrutar el presente, y mucho menos mirar hacia el futuro. Por eso, es fundamental aprender a curar las heridas del pasado. Las marcas más profundas quedan grabadas “a fuego”, pero, tenemos la capacidad de dejarlas de lado. Entérate cómo en el siguiente artículo.

Curar heridas del pasado y eliminar el dolor

En algún momento de la vida todos hemos experimentado un dolor emocional inmenso e imposible de explicar. Duele mucho y parece que nada ni nadie nos puede ayudar. Sin embargo, está en nosotros cómo actuamos ante esa marca que nos ha dejado la muerte de un ser querido, una separación o un gran trauma.

Esto significa que está en nuestras manos dejar de lado aquello que nos duele, curar heridas del pasado y seguir adelante. Es frecuente culpar a otros por lo que nos pasa. No asumimos nuestra cuota de responsabilidad en esa situación y deseamos que el otro se disculpe.

Por supuesto, que tus sentimientos son genuinos y muy fuertes, pero algo debes hacer al respecto: acumular odio, resentimiento y dolor no es saludable para ti (y tampoco para los demás). Si te aferras demasiado al pasado revivirás una y otra vez esa situación angustiante. Y si tu mente está enfocada en esos pensamientos… no podrás tener experiencias nuevas, reconfortantes o sanadoras.

Por este motivo, es fundamental aprender a curar heridas del pasado. Olvida esa situación que te ha dejado devastado, deprimido o inmóvil. Atraviesa la etapa de duelo y no le des más importancia de la que realmente se merece. ¡Está en ti mirar hacia el futuro!

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Consejos para curar heridas del pasado

Los hechos dolorosos nos dejan huellas muy profundas. Es verdad que cada uno necesita atravesar por diferentes etapas para superarlo, pero hay muchas personas que se aferran a esos sentimientos negativos.

Es momento de dejar atrás todo lo que te duele. Debes mirar al futuro para poder sanar las heridas del pasado. No olvides, que mientras el trauma siga latente cualquier cosa lo hará salir a la luz y evitará que seas feliz.

1. Comprende la situación

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Puede ser que hayas sido lastimado o abandonado. Eso te ha llevado a la posición actual. Comprender la situación no quiere decir pensar una y otra vez en lo ocurrido; significa analizar lo que pasó y saber, por ejemplo, cuáles son tus creencias al respecto, por qué te sientes de esa manera, cómo puedes salir adelante, en fin. Mira todo como si no te estuviese ocurriendo a ti: ¿Qué le dirías a alguien que pasa por lo mismo?

2. Acepta que ha sido necesario

En algún momento las decisiones o actitudes que has tomado te sirvieron para sobrevivir ante una situación horrible. Te has protegido a ti mismo como cualquier otra persona lo haría. Pero, ha llegado el momento de cambiar el enfoque. Ya no necesitas la autocompasión ni la lástima. Es hora de modificar el ángulo del problema. Eres más fuerte de lo que crees.

3. No te resistas a los pensamientos

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Una de las enseñanzas que se ofrecen en la meditación es que cuando aparece un pensamiento debemos “soplarle” para dispersarle, tal y como sucedería con una nube que se mueve con el viento.

Si luchamos contra él se volverá más fuerte y persistente. Haz la prueba de no pensar en una manzana… ¡te lo pasarás todo el día pensando en esa fruta! La mente puede jugarnos una mala pasada.

Por ello, la próxima vez que aparezcan esos pensamientos o sentimientos relacionados a una herida del pasado lo mejor que puedes hacer es enfocarte en otra cosa. Cambia el sufrimiento por la motivación. No te quedes en casa recordando el ayer. Vive el hoy y piensa en el futuro.

4. Haz algo que te agrade

Es cierto que cuando estamos deprimidos o angustiados no tenemos ánimo para hacer nada. Preferiríamos pasarnos todo el fin de semana en la cama mirando películas románticas, oyendo música triste o llorando mientras revolvemos el baúl de los recuerdos.

Es importante que cuando te sientas mal hagas algo que te quite ese sentimiento. Comienza con algo pequeño, como mirar vídeos graciosos para renovar las energías y salir de la cama. Luego aprovecha para dar un paseo con tu mascota, darte un baño de inmersión o preparar un rico almuerzo. A veces limpiar u ordenar la casa ayuda a despejar la mente.

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5. Deja de lado el calendario

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En ocasiones nos sentimos más tristes que lo habitual en una fecha específica. Puede ser el día en que has terminado una relación o que ha fallecido un familiar. Esos aniversarios dolorosos nos tienen que encontrar con la mayor motivación posible. Organiza para ese día algo bonito, que te haga sentir bien contigo mismo.

Por ejemplo, puedes ir de excursión a un sitio nunca antes visitado, pedir cita en el salón de belleza, quedar con aquellos amigos que siempre te hacen reír. No te sientas culpable por continuar con tu vida: tienes el derecho de ser feliz.

6. Aprende

El último paso para curar heridas del pasado es pensar en las enseñanzas adquiridas, que seguramente te han hecho más sabio, más fuerte, más poderoso o más audaz. La próxima vez que tengas que pasar por algo malo o deprimente, tendrás las herramientas adecuadas para hacerle frente y superarlo de la mejor manera.

 

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