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“El autoabastecimiento energético no es una condición sine qua non para tener desarrollo económico”

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El ministro de Energía, Juan José Aranguren, aclaró que el Gobierno nacional no se propone lograr el autoabastecimiento energético y aseguró que el “objetivo estratégico” es reemplazar las importaciones por producción local. “Por haber intervenido mucho en los mercados hoy tenemos que importar el 25% del gas y el 10% del crudo liviano que necesitamos”, sentenció.

Tras inaugurar el 53° congreso de la Comisión Latinoamérica de Empresarios de Combustibles (CLAEC), el ministro dialogó con ámbito.com sobre la liberación de los precios de las naftas, la reforma tributaria que se viene en el sector, las estaciones de servicio y su vínculo con las offshore de Shell. “No fui dueño de ninguna offshore, es un absurdo, durante 36 años fui empleado de la cuarta categoría”, se justificó.

Periodista: ¿Cuánto falta para que la Argentina llegue al autoabastecimiento energético?

Juan José Aranguren: Autoabastecerse significa ser exportadores netos, tener energía que en un momento se puede importar y exportar. Lo importante es cómo podemos desarrollar todos nuestros recursos. Vamos seguir importando gas de Bolivia, porque ellos no tienen mucho que hacer con su gas y es como una cuenca de producción propia, obviamente pagándola. Pero más importante es la seguridad energética, que significa tener acceso a varias fuentes de energía, asequible y a precios razonables.

P.: ¿Y cómo se alcanza la seguridad energética?

J.J.A.: Hay que adoptar una visión de largo plazo. Durante mucho tiempo en la Argentina pensábamos en el hoy y en el mañana como mucho, y tenemos que empezar a pensar cuál es el plan para el 2030 o 2050, donde deben confluir distintas formas de energía para mitigar el impacto del cambio climático para lo cual se requiere moverse de formas de energías más sucias a más limpias.

P.: Entonces se seguirá importando energía.

J.J.A.: El objetivo estratégico es reemplazar las importaciones. Al importar, importamos mano de obra extranjera, impuestos y regalías que se pagan afuera. Si lo reemplazamos por producción propia tendríamos mano de obra local, factor multiplicador en la economía, pago de impuestos y regalías, desarrollo económico. El desarrollo de Vaca Muerta genera condiciones para poder reemplazar la importación. Si le quieren llamar autoabastecimiento, llámenle autoabastecimiento. Hoy Japón no es un país autoabastecido, está muy lejos de serlo, y es una potencia mundial. El autoabastecimiento no es una condición sine qua non para tener desarrollo económico.

P.: Tras la liberación del precio de los combustibles, el valor internacional del crudo llegó a máximos en dos años, ¿se espera otra suba de naftas?

J.J.A.: Es una decisión que toman las compañías, el mercado es libre. Se terminó un acuerdo que regía hasta fines de 2017, pero ya está suspendido, y a partir del primero de enero va a estar el mercado vinculado con el mundo. Va a estar en cabeza de las compañías petroleras valorar cuál es la evolución de las distintas variables: crudo, tipo de cambio y valor de los biocombustibles. No solo hay que ver la subida de los últimos días, tendrán información de que puede pasar en los próximos días y esperarán a que se confirmen. Los contratos de petróleo crudo se firman por determinado mes, se compran cargamentos a precio fijo o variable, pero se tiene en cuenta el promedio de la cuenta del mes. Por lo tanto, que haya aumentado el crudo la última semana no necesariamente es el costo que termina ocasionándole a la petrolera. Hay que ver la tendencia, si se queda, tomarán decisiones a la suba. Esperamos que también lo hagan cuando esté a la baja, como hicieron la semana pasada. Nos tenemos que acostumbrar en la Argentina a que el precio puede subir o bajar.

P.: ¿El Estado podría volver intervenir si el precio impacta muy fuerte en el bolsillo de los consumidores?

J.J.A.: Queremos que el mercado se comporte como tal. El Gobierno ya ha hecho mucho: eliminamos las retenciones a las exportaciones y quitamos los aranceles a las importaciones. Con eso quitamos la variable de tener precios artificiales en la Argentina, que como consecuencia de eso, estamos donde estamos, hay que aprender. Por haber intervenido mucho en los mercados hoy tenemos que importar el 25% del gas y el 10% del crudo liviano que necesitamos. Esto ocurrió porque pretendimos vivir asilados del mundo.

P.: ¿Qué prevé la ley de reforma tributaria para los combustibles?

J.J.A.: Se busca modificar la componente impositiva. Hoy es ad valorem: cuando el combustible ex refinaría (antes de los impuestos) aumenta, el impuesto también aumenta y exacerba el movimiento tanto hacia arriba como para abajo del precio. Vamos recuperar un sistema que teníamos antes del 2003, que es un impuesto fijo, sin alterar la carga impositiva de hoy, pero manteniendo una carga fija que solo se modificará trimestralmente por la evolución del índice de precios. Esto permitirá que tenga una amortiguación: cuando suba el precio ex refinería el impuesto por tres meses quedará como está o subirá por inflación, y no por movimientos internacionales de petróleo. Y cuando baje será exactamente igual.

P.: ¿Quedó descartado el uso del Impuesto de Transferencia a los Combustibles (ITC) como acordeón para subir o bajar los precios y morigerar el impacto en la economía local?

J.J.A.: Después de haber intercambiado ideas en el Gabinete sobre ese acordeón o fondo de compensación, creemos que todavía no es momento. Primero hay que lograr cierto nivel de estabilidad y después puede ser que se implemente. Hoy vamos a empezar con trasformar el impuesto variable a fijo, que busca reducir la volatilidad de precios del mercado internacional. En todo momento eran las dos cosas. El efecto acordeón se produce igual: cuando el precio del combustible sube, no sube tanto porque el componente es fijo, y cuando baja, no baja tanto porque el componente fijo sigue manteniéndose.

P.: Los dueños de las estaciones de servicio reclaman al Congreso la sanción de un nuevo marco regulatorio para la comercialización de combustibles, ¿es posible impulsarlo?

J.J.A.: Con las normas vigentes de hoy se pueden generar las condiciones de competencia. La discusión la tiene que dar el Congreso, cada cual puede opinar. No creo que hoy tengan que estar en cabeza de los contribuyentes los fondos específicos para la remediación ambiental o capacitación (de trabajadores). Son más carga impositiva en forma de impuestos directos o fondos específicos, no me gusta. Hay otras cosas que sí me gustan, como cuál es el real valor que tiene la consignación o la reventa. Todo aquello que signifique mayor libertad en el mercado lo voy a apoyar. Todo lo que signifique mayor restricción no lo voy a apoyar. Puedo apoyar algunas partes (de la ley) y otras, trato de mantener coherencia. Los diputados de Cambiemos van a ser nutridos en lo que es la visión del Ministerio de Energía sobre el contenido de la ley, después si se trata, se puede modificar, para eso está el Parlamento.

P.: Usted apareció vinculado como director de dos empresas radicadas en paraísos fiscales. Una es Shell Western Supply and Trading Limited, una subsidiaria de Royal Dutch Shell PLC, de Barbados, y la otra es Antilles y Guianas Limited, otra filial de la petrolera anglo-holandesa, donde figura que ocupó un lugar de directorio entre mayo y julio de 1996.

J.J.A.: No puedo ocultar que durante 36 años trabajé en la misma compañía, que estuve dos veces trabajando en el exterior. A mitad de los noventa estuve coordinando países de África y de América Latina, y como parte de esa responsabilidad fui representante del accionista y me senté en los directorios de las compañías que se mencionaron, y otras más, en Namibia, Sudáfrica, Botswana, Kenia, Uganda y en la región desde Paraguay hasta Barbados y Guatemala. Sin ser dueño de ninguna offshore, eso es un absurdo porque durante 36 años fui empleado de la cuarta categoría, participé de esos directorios.

P.: Pero en abril de 2016 Shell Western Supply and Trading se quedó con siete de los ocho cargamentos de gasoil licitados por CAMMESA, la Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico, que depende de su cartera.

J.J.A.: (Shell) trabaja en la comercialización internacional de hidrocarburos probablemente desde antes que yo empiece a trabajar, y obviamente opera en el mercado internacional. Por lo tanto, cuando Enarsa llama a cotizar cargamentos de Gas Natural Licuado o CAMMESA llama por el gasoil, se contacta a todas las empresas. En ninguno de los procesos en donde se seleccionó a la del precio más bajo, que siempre fue la que ganó, yo participé. ¿Por qué? Porque así lo dice la ley de ética en el ejercicio de la función pública: un funcionario no puede tomar decisiones particularmente vinculadas con la empresa que lo empleó en los últimos tres años y eso fue lo que pasó.

P.: Se menciona que la empresa donde usted fue director facturó u$s 240 millones el año pasado.

J.J.A.: Cuando Cammesa compra por u$s 150 millones eso no es la ganancia de una empresa. En el mercado de la comercialización el margen es muy pequeño, es menor de 0,5%. Esos u$s 150 millones o u$s 240 millones es el precio de facturación. Esa adjudicación fue a la empresa que cotizó el precio más bajo, salvo que alguien quiera o pretenda, que porque el ministro estuvo empleado en esa empresa, le impidamos que vengan a cotizar el precio más bajo o compremos a otra compañía a un precio más alto. Es realmente un absurdo.

http://www.ambito.com

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