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Cristina y el peronismo se enfrentan en la guerra de las fotos

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La ex mandataria continúa perdiendo el apoyo de los intendentes del conurbano.

Cristina Kirchner siempre fue víctima de un defecto muy marcado: la soberbia. Para estas elecciones decidió fracturar al peronismo y presentarse con un frente propio, Unidad Ciudadana, a partir de ahí el apoyo político fue disminuyendo. El problema es que a ella no le gusta compartir el liderazgo, prefiere ser reina y no líder, quiere seguidores, no compañeros.

Sin embargo, la merma en el apoyo que recibía del peronismo está cambiando. Es que años atrás ella era también “el peronismo”, pero ahora el movimiento político no está teniendo demasiados pruritos en recordarle que el partido es “el partido”, con o sin kirchnerismo.

Sus nueva pérdidas podrían ser los intendentes de Lomas de Zamora, Merlo, Navarro y Malvinas Argentinas, a quien se los empieza a ver cerca de Pichetto y de Cambiemos.

Miguel Ángel Pichetto es el jefe de la bancada peronista en el Senado, uno de los cuadros más importantes que le dijo no a la monarquía de Cristina. En una fotografía, que seguro le cayó a Cristina como un baldazo de agua fría, se mostró junto a los intendentes Gustavo Menéndez, de Merlo; Santiago Maggiotti , de Navarro; y Leonardo Nardini, de Malvinas Argentinas.

Por su parte, muchos ven con buenos ojos la posibilidad de que Menéndez quede al frente de la conducción del PJ Bonaerense, una vez que finalice el mandato de Fernando Espinoza, otro aliado de Cristina. En este sentido, es probable que el intendente de Merlo se acerque a quien tenga más fuerza para posicionarlo en el cargo.

Martín Insaurralde, de Lomas de Zamora, también se dejó fotografiar animadamente junto a Néstor Grindetti, el intendente de Lanús de Cambiemos. Ambos mantienen una muy buena relación y han logrado establecer estrategias conjuntas de gestión: realizan operativos de seguridad en conjunto, coordinan la repavimentación de zonas limítrofes y tienen varios proyectos en común.

Esa buena relación entre el intendente de Cambiemos y el del peronismo sin duda favorece en primera instancia a los vecinos. Por el contrario, desde el municipio de Lanús admitieron encontrar poca voluntad de diálogo en el ultra kirchnerista intendente de Avellaneda, Jorge Ferrareci.

Cabe recordar que Ferraresi es un férreo seguidor de Cristina, que sigue creyendo en el mito de la nueva Evita empoderada por La Cámpora. Por esa razón la mayoría de los actos importantes del Frente Unidad Ciudadana se realizan en su municipio. El costado complicado es que también comparte su tendencia al sectarismo y a priorizar su ideología antes que la gestión.

Sin embargo, por más sectaria que sea la ex mandataria, no puede darse el lujo de seguir perdiendo intendentes y la foto de Pichetto con tres de sus supuestos aliados sin duda la dejó en estado de alerta.

Su respuesta fue la de apurar una foto con el intendente de Hurlingham, Juanchi Zabaleta. Éste, junto al intendente de Bolívar, Eduardo ‘Bali’ Bucca, y el de San Martín, Gabriel Katopodis, habían apoyado a Florencio Randazzo en las primarias, aunque después de su fracaso decidieron volver a dar señales positivas a Cristina.

Cristina Kirchner junto a Juan Zabaleta en el Instituto Patria

Así, a poco de las elecciones legislativas Cristina y Pichetto se están disputando cada uno de los recursos del peronismo, un movimiento que necesita una urgente reunificación. No obstante, la modalidad que utilizan no puede ser otra que la de una Guerra Fría, ya que nadie se atreve a dar definiciones ni a asegurar apoyos y terminar pegados al bando perdedor. En este sentido las fotos son una declaración silenciosa y una muestra de poder, en un periodo donde las alianzas se redefinen semana a semana.

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