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Gils Carbó a punto de caer por recibir coimas

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La procuradora viene resistiendo en su cargo, pero parece que será la propia Justicia la que le pondrá fin al juego.

Julio Blanck adelantó que el juez federal Julián Ercolini estaría a punto de redactar un fallo en su contra. La procuradora general está acusada de fraude contra la administración pública, coimas, tráfico de influencias, negociaciones incompatibles con la función pública y abuso de autoridad.

Ercolini se encuentra trabajando en un caso por coimas: la compra del nuevo edificio de la Procuración, ubicado en la calle Perón 667, por el que se pagaron 43.850.000 pesos a la empresa Arfinsa. De ese monto también salió una sospechosa comisión de 8 millones, es decir, alrededor del 20% del valor total, que habrían ido a parar a la cartera de la elegante Gils Carbó.

Las pruebas de que ella se haya quedado con la escandalosa comisión no son absolutas, pero funcionarios de su confianza se encuentran muy comprometidos. En su versión de los hechos, la procuradora apunta contra “funcionarios infieles”, que abrían cobrado la coima sin su conocimiento. Puntualmente, mencionó a Guillermo Bellingi, subdirector de la Procuración, y a su medio hermano, Juan Carlos Thill, quien cobró 3 millones de comisión.

Gils Carbó registró en su celular unas 32 llamadas hechas al teléfono de Bellingi, días antes de que se concrete la compra. En la declaración indagatoria también admitió haber visitado el edificio antes de que la licitación se abra formalmente, lo que complicó su defensa.

Mediante un escrito de descargo afirmó que “las presuntas irregularidades penales y administrativas se circunscriben a maniobras de Bellingi y Thill”, y precisó que “está probado que el único que cobró una comisión indebida fue Thill”.

Además remarcó que “no cobró ni se benefició” personalmente “por esta operación” y agregó que “la Procuración General de la Nación no abonó comisión alguna por la operación”.

En este sentido, la investigación parece tener varios puntos negros. Fuentes judiciales admitieron que Ercolini y el fiscal Eduardo Taiano todavía no lograron precisar a donde fueron los 8 millones. Es decir que la actual administración de la Procuración se encuentra complicada ya que está probado el hecho de corrupción, la misma Gils Carbó lo llamó de esa manera, pero todavía no hay un culpable preciso.

En caso de que se confirme el procesamiento Cambiemos podría avanzar en someterla a un juicio político ante el Congreso. De esta manera, en el Gobierno estarían festejando el haberla por fin apartado de su cargo.

Cabe recodar que la procuradora kirchnerista se negó a renunciar a su puesto a pesar de las presiones del Ejecutivo y del ministerio de Justicia.
En caso de ganar las elecciones de octubre con un buen margen, el gobierno podría recurrir a aliados para avanzar con el juicio. Estos son el Frente Renovador, el sector afín a margarita Stolbizer y el peronismo no kirchnerista. Tal vez también sea posible contar con los impredecibles bloques de izquierda.

En caso de que se avance con la destitución, el Gobierno podría hacerse con una victoria que espera desde hace casi dos años. Después vendrá la movida para encontrar a un nuevo titular del ministerio Público Fiscal, elección que seguro generará polémica.

Esta movida también podría dar pie para que se reforme ese ministerio. De hecho, desde la Asociación de Fiscales, presidida por Carlos Rívolo, hace tiempo que vienen solicitando que se reforme la legislación que permite el cargo vitalicio del Procurador General, y que se fije un periodo de 4 o 5 años.

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