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Tras un enorme despliegue, detuvieron a “Pata” Medina y allanaron la Uocra local

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SE ENTREGO ANOCHE EN SU CASA DE PUNTA LARA, CERCADO POR FUERZAS FEDERALES

Lo acusan de lavado de dinero y asociación ilícita. La Justicia ordenó otros 30 allanamientos

La pesadilla doméstica y cotidiana de los vecinos de avenida 44 entre 4 y 5 cobró ayer escala nacional, durante una jornada de alta tensión gremial, política y judicial que tuvo como epicentro la sede platense la Unión Obrera de la Construcción y como protagonista central a su líder, Juan Pablo Medina, quien terminó detenido en horas de la noche, al igual que uno de sus hijos y su cuñado.

En la mira de la Justicia Federal, que libró en su contra un pedido de detención por presunto “lavado de dinero”, el “Pata” inició su día arengando a una turba resuelta a defenderlo a cualquier costo que copó el barrio aledaño con el edificios del sindicato. Y lo acabó preso.

Entre ambos extremos, los acontecimientos se sucedieron vertiginosamente. Por la mañana, Medina advirtió a sus partidarios, “autoconvocados” según su propia definición, que si era detenido se iba a “prender fuego la Provincia”. Horas después, cuando el barrio se había convertido en un literal polvorín -cócteles Molotov incluidos- y una caravana de efectivos federales llegaba a la Ciudad por la Autopista Balbín, volvió a salir al balcón para pedir un reclamo “sin actos de violencia, como corresponde en democracia”.

Para entonces, se había configurado entre las calles 2, 6, 43 y 45 una suerte de “zona de guerra” por la que era virtualmente imposible circular en ningún vehículo sin toparse con un embotellamiento o un bloqueo liso y llano. En el tramo de 44 entre 3 y 5, que reúne varias dependencias de la administración públicas y numerosos comercios, centenares de militantes de la UOCRA alimentaban una olla a presión que parecía a punto de estallar.

Las escenas tenían ribetes post-apocalípticos, envueltas en el humo espeso e irrespirable provocado por la quema de montañas de cubiertas de autos y el penetrante olor a orina que salía de los umbrales. Algunos de los partidarios del “Pata” llegaron a deambular con capuchas, tanques de aceite rebanados a modo de escudo, y blandiendo varillas de hierro aletado, como gladiadores estrafalarios de algún videojuego.

Desde la demolición de un muro para acopiar escombros y armar barricadas, pasando por el uso desembozado de la vía pública como baño -sin restricciones- por parte de los manifestantes, el consumo de bebidas alcohólicas y los cánticos contra todo aquel que se atreviera a “tocar” al “Pata”, la chance de una desconcentración en calma parecía entonces lejana.

Sin embargo, pasadas las 16.30 Medina -quien ordenó la paralización de más de 200 obras privadas y públicas en nuestra ciudad, como gesto de protesta ante sus desventuras judiciales- pidió públicamente a los suyos que “bajaran un cambio”.

“No demos lugar a la provocación…” evaluó, y continuó, aludiendo a la posibilidad de que alguien portara armas: “si alguno de ustedes trae alguna cosa rara… que no le dé de comer al enemigo”.

Luego de pedir a los afiliados al gremio que permanecieran en estado de alerta y movilización, Medina abandonó la sede gremial, no sin antes apelar como posible “mediador” para una “mesa de diálogo” al arzobispo platense Héctor Aguer.

COMPÁS DE ESPERA Y ENTREGA

Desde entonces, hasta entrada la noche, se desconoció su paradero. Mientras tanto, decenas de efectivos federales con patrullas, camiones hidrantes, motos y vehículos acorazados se concentraron en las cuadras de 49 entre 15 y 17 -provocando no pocas quejas vecinales-, a la espera del inicio de los operativos dispuestos por la Justicia. También se desplegó una guardia en la Terminal de Omnibus.

La orden de detención contra Medina fue librada por el juez federal de Quilmes, Luis Antonio Armella, en cuyo tribunal se tramitan sendas causas que lo tienen como imputado: una por presunta extorsión contra el Estado Nacional, vinculada con las obras de remodelación de la estación ferroviaria de Pereyra -y que también involucra a la empresa CONINSA-, y la otra por supuesto “lavado de dinero” por medio de una empresa ligada con los servicios gastronómicos.

Fue en el marco de esta última que se pidió la medida; si bien los abogados del referente gremial pidieron de inmediato la exención de prisión, ésta fue denegada por Armella. Apelada también la denegatoria, la resolución final recaerá en alguna de las salas -hoy se sabría cuál- de la Cámara Federal de Apelaciones de La Plata.

Por lo tanto, según lo confirmó anoche a EL DIA el propio Armella, la orden de detención siguió vigente, y fue efectivizada pasadas las 21,30 en la casa que el líder sindical posee en la localidad ensenadense de Villa del Plata, vecina a Punta Lara.

Tras una tensa espera, Medina llegó al lugar, que había sido virtualmente cercado por la Policía y Gendarmería, y por consejo de sus abogados resolvió entregarse. Cerca de la medianoche, tras una larga negociación, fue llevado a una sede de Prefectura, donde iba a pasar la noche y esta mañana lo trasladarían a un penal federal (se mencionó que podría ser Marcos Paz o Ezeiza).

También fue allanada en horas de la noche la sede de la Unión Obrera de la Construcción – filial La Plata, que se encontraba al cuidado de un par de militantes y en la que los gendarmes aseguraron haber hallado las bombas molotov que se habían exhibido durante la protesta de horas atrás.

Anoche, en el marco de otros 30 allanamientos (entre ellos en la sede porteña de una firma de servicio de catering que vinculan a Medina), fueron detenidos también a uno de los hijos del sindicalista, Cristian “Puly” Medina y el cuñado David García, según confirmaron fuentes del ministerio de Seguridad provincial. De los procedimientos participaron más de 400 efectivos.

Al cierre de esta edición era confusa la situación procesal de la mujer de Medina, al igual que de otros integrantes del núcleo familiar, se indicó. Además trascendió que había al menos tres empresarios comprometidos en la causa.

De ahora en más, se especula con la modalidad y los protagonistas que tendrá la casi segura intervención del gremio local, para la que se baraja en principio un plazo de treinta días y diferentes medidas de “normalización”.

LA CAUSA POR “EXTORSION”

La investigación por presunto lavado de dinero que enfrenta Juan Pablo Medina no es la única que lo tiene como imputado en los tribunales federales de Quilmes.

La fiscal Silvia Cavallo pidió que se investigue su participación en una “extorsión” contra el Estado Nacional, en el marco de una causa abierta meses atrás a instancias de un grupo de vecinos autoconvocados para reclamar la adaptación y apertura de la estación Pereyra al servicio de trenes de pasajeros en su flamante modalidad eléctrica.

Allí, la obra quedó en stand-by por tiempo indeterminado cuando un grupo vinculado con la delegación local de la UOCRA tomó violentamente el obrador de la firma CONINSA SA, habitado hasta ese momento por afiliados a la UOCRA-Florencio Varela. Luego, Medina firmó un acuerdo con la empresa, que no fue homologado por el gobierno porque requería “actualizar” el presupuesto para los trabajos. Esto dio pie a la fiscal Cavallo para pedirle al magistrado que investigue la eventual “connivencia” entre Medina y la empresa Coninsa “para aumentar el costo” de la remodelación de la parada ferroviaria.

http://www.eldia.com/

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