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Cáncer de cuello de útero: avanza la estrategia argentina que es modelo en el mundo

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Casi 200 mil mujeres de cinco provincias y tres municipios bonaerenses ya se hicieron el test de VPH, que fue incorporado como método de tamizaje primario.

Sacar un turno. Ir al consultorio. Recostarse en la camilla para la extracción de la muestra que se envía al laboratorio. Buscar el informe. Volver al ginecólogo con los resultados. De rutina para muchas, lejano para otras tantas a quienes diversas barreras (geográficas, culturales, económicas) les impiden hacerse periódicamente un Papanicolau (Pap). Esa es la principal razón por la que, pese a ser prevenible casi por completo, el cáncer de cuello de útero sigue produciendo 5.000 nuevos casos al año y 2.000 muertes. Para bajar esas cifras, el Ministerio de Salud implementó una estrategia pionera y modelo a nivel mundial: la introducción del test de VPH como método de tamizaje primario, al que ya accedieron casi 200 mil mujeres de cinco provincias y tres municipios del Conurbano bonaerense.

Lo que hace altamente prevenible a este tipo de cáncer ginecológico -el segundo más frecuente detrás del de mama- es que desde que se producen los primeros cambios en las células hasta que aparece el cáncer transcurren en promedio de 10 a 15 años. El avance lento es una ventaja que se desaprovecha si la mujer en ese tiempo no accede a controles que permitan diagnosticar su condición de riesgo y tratarla antes de que evolucione. El test, que se realiza a mayores de 30 años, es un método eficaz de prevención porque posibilita detectar o descartar la presencia de los tipos de Virus de Papiloma Humano (VPH) que pueden generar esas alteraciones en las células del cuello del útero (que son las que detecta el PAP).

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“En los lugares en los que está disponible, el test de VPH ha duplicado la detección de lesiones precancerosas y cáncer y hemos logrado llegar a mujeres que nunca se habían realizado un Pap o que llevaban décadas sin hacérselo”, sostiene en diálogo con Clarín Silvina Arrossi, coordinadora científica del Programa Nacional de Prevención del Cáncer Cervicouterino (PNPCC) e investigadora del Conicet por el Centro de Estudios de Estado y Sociedad. Jujuy fue la provincia en la que debutó esta nueva tecnología de tamizaje, con un proyecto demostración que se desarrolló entre 2011 y 2014 en hospitales y centros de salud públicos. Los resultados mostraron que la estrategia no solo fue efectiva para aumentar la detección en comparación con el Pap (1,25% vs. 0,62%), sino que permitió llegar a más mujeres y alcanzar así la meta de cobertura.

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