Vergüenza: Milagros Olivera, acusada de maltratos, espionaje, estafa y fraude, volvió a Salud

Según los propios trabajadores del ministerio de Salud de la provincia de Buenos Aires, el retorno de Milagros Olivera, que ostenta un verdadero prontuario para ser una ex vendedora de Avón, es poco menos que una pésima noticia para todos.
Su historia personal es una de estafas, fraude y violencia. Hija de Enrique Olivera, ex jefe de Gobierno porteño, trabajó en el área de Movilización de Recursos de UNICEF Argentina, pero tuvo que renunciar a su cargo en el año 2015 luego de quedar involucrada en un escándalo por defraudación de fondos en seis países distintos: Chile; Kenia; Paraguay; Perú; Tailandia y Uruguay.
Con el fraude a cuestas, ingresó al ministerio de Salud de la Nación de la mano de Andrés Scarsi, ex viceministro de esa cartera y actual ministro de Salud bonaerense. Su ex novio, Gustavo Grobocopatel, involucrado en el famoso “Escándalo HSBC”, en el que fue investigado por el Congreso Nacional por haber utilizado cuentas en Suiza para evadir y blanquear dinero, haciendo uso de su empresa para fugar divisas por medio de una maniobra del banco HSBC, puso el peso de sus millones en manos del ministro Jorge Lemus, quien hizo la vista gorda ante el flojo currículum de Milagros Olivera.
En ese entonces, haciendo uso de los millones de su otrora pareja y de los contactos de su difunto padre, Olivera generó la llegada de Pablo Bertoldi Hepburn, un funcionario de la Agencia Federal de Inteligencia, como director ejecutivo del Hospital Posadas. Esto generó un escándalo de grandes proporciones, por el que la Justicia investigó al gobierno por actividades de espionaje dentro del nosocomio.
Esto despertó fuertes sospechas en la ya por entonces denunciada Olivera, que fue acusada por Elisa Carrió de responder a la subdirectora de la AFI, Silvia Majdalani. Ajena a su reputación, la funcionaria desembarcó en el ministerio de Salud de la provincia de Buenos Aires como asesora en la Unidad de Ministro y responsable de Relaciones Institucionales y Comunicación. Como le ocurre siempre, su paso fue breve y torpe. En aquella ocasión, aprovechó la inauguración de un lactario en la Legislatura bonaerense para increpar duramente a una periodista de REALPOLITIK. La raíz del enojo era que la agencia había publicado, pruebas en mano, que la entonces ministra de Salud Zulma Ortiz tenía una oficina paralela en el coqueto barrio de Puerto Madero. Luego del escándalo que produjo el hecho, los trabajadores del ministerio elevaron protestas ante el maltrato permanente al que Olivera somete a sus subordinados. Ante el rechazo de todos quienes la rodean, la poco útil funcionaria fue corrida del cargo y enviada al ministerio de Educación.
Con el tiempo, en este corredero de denuncias, Olivera volvió a desembarcar en el ministerio de Salud de la provincia de Buenos Aires con la llegada de Andrés Scarsi. Desde el primer día, se presentó como “la verdadera jefa” o “la jefa en la práctica”, afirmando que su presencia relega la de Scarsi a un segundo lugar. Las primeras denuncias por malos tratos llegaron en tiempo récord: a menos de un día de su regreso, ya había sembrado las primeras semillas de la discordia.
En este contexto, La situación tomó temperatura en forma veloz y los trabajadores ya se encuentran consensuando una medida de fuerza para pedir que aparten del cargo a la funcionaria. (www.REALPOLITIK.com.ar)

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