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El pago de las coimas de Odebrecht por el Sarmiento

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Federal police cars are parked in front of the headquarters of Odebrecht, a large private Brazilian construction firm, in Sao Paulo, Brazil, June 19, 2015. Federal police agent Igor Romario confirmed that Odebrecht CEO Marcelo Odebrecht and Andrade Gutierrez CEO Otavio Marques Azevedo were among 12 people arrested on Friday in a corruption investigation at state-run oil firm Petrobras. Brazilian prosecutor Carlos Fernando dos Santos Lima said at a news conference in the southern city of Curitiba that an investigation into Brazil's two largest construction firms uncovered a sophisticated scheme of illegal acts, including participating in a cartel and fraud in project bidding. REUTERS/Rodrigo Paiva

Así fue el proceso de pago de coimas, que tuvieron un piso de 3,3 millones de dólares, aunque se estima que podrían haber tocado los 20 millones.
El diario La Nación fue el encargado de develar los pasos del pago de coimas de la empresa brasileña Odebrecht por la obra de soterramiento del tren Sarmiento, la línea que conecta la Capital Federal con la zona oeste del GBA.

Los nombres de los intermediarios fueron dados por los propios directivos de la firma brasileña, a cambio de que sus penas sean reducidas. Se trata de Jorge “Corcho” Rodríguez, empresario famoso por ser ex novio de Susana Giménez, y Javier Sánchez Caballero, socio de Odebrecht en la obra y miembro de la empresa Iecsa, que hasta hace unos meses pertenecía a Angelo Calcaterra, primo de Mauricio Macri.

Según La Nación, el pago de sobornos comenzó cuando Odebrecht no estaba a cargo de la obra. De acuerdo al relato de los ex directivos de la constructora brasileña, esto sucedió cuando Iecsa negoció los primeros contratos con funcionarios cercanos al ex ministro de Planificación Julio de De Vido.

De acuerdo al ex directivo de Odebrecht y ex número dos de la empresa en América Latina, Antonio Mameri, una vez que comenzó su participación, Sánchez Caballero les informó que debían realizar pagos ilegales en la medida que vayan cobrando por la ejecución de la obra.

Así, Mameri declaró ante el juez brasileño Sergio Moro que entre enero de 2011 y enero de 2014 autorizó el pago de 2,9 millones de dólares para comas, según lo acordado con el ministerio de Planificación.

Caballero es el ex CEO de la constructora Iecsa, quien fue echado de su puesto cuando los hermanos Calcaterra vendieron la empresa a Marcelo Mindlin, dueño de Edenor y Pampa. El empresario negó la acusación y negó conocer a Mameri. Lo mismo hicieron las otras empresas integrantes del consorcio de la obra del soterramiento del Sarmiento, Iecsa, Ghella y Comsa.

Sin embargo, además de la confesión de Mameri, la Policía Federal brasileña logró obtener mails intercambiados en junio de 2010 por Mauricio Couri Ribeiro y Fernando Migliaccio. Se trata de dos integrantes de la División de Operaciones Estructuradas de Odebrecht, que la Justicia identificó como un área creada para manejar el pago de sobornos.

En los mails directamente hablaban de una reunión con Sánchez Caballero para discutir “DGI”, letras que solían utilizar para referirse al pago de coimas. La misma sigla aparece en otros tres E-mails. Incluso, en un correo cuyo asunto era “Reunión Sarmiento”, Couri Ribeiro apuntó una serie de cifras que en total sumaban 20 millones de dólares.

Segunda etapa de coimas: para destrabar pagos atrasados

Como se dijo antes, la obra quedó a cargo de un consorcio de empresas: Iecsa con el 30%, Ghella con el 30% y Comsa con el 10%. El 30% restante estaba en manos de Odebrecht, porcentaje que aumentó en 2013 al 50% y la firma brasileña se quedó con la dirección de la obra.

Este cambio en los porcentajes se realzó para obtener un crédito del Banco Nacional de Desarrollo (Bndes) brasileño. Para esa instancia también aparecen coimas que se habrían pagado para que los funcionarios brasileños aceleren el trámite.

Hasta aquí todo salió bien y el dinero circulaba sin complicaciones. La muerte de Néstor Kirchner, en 2010, afectó los acuerdos realizados por el ministerio de Planificación, que comenzó a atrasarse con los pagos.

Aquí comenzó “Corcho” Rodríguez a oficiar como interlocutor, en representación de Roberto Baratta, hombre de confianza de De Vido. Los diálogos y negociaciones los mantuvo con el director de Infraestructura de Odebrecht en la Argentina, Rodney Rodrigues de Carvalho.

Rodríguez no negó esta relación, pero desmintió cualquier hecho criminal. “Rodney es mi amigo. Pero juro por mi hija que nunca le pedí a ningún ejecutivo de Odebrecht dinero para coimear a funcionarios, como así también juro que ni De Vido, ni Baratta, ni ningún otro funcionario me pidió jamás una coima”, relató a La Nación.

Según Mameri, los hechos sucedieron de manera diferente: Rodney Rodrigues, su subordinado, habría sido visitado por “Corcho” en representación de Baratta, a quien describió como “el responsable de definir las prioridades de pago de las obras realizadas por el Gobierno”.

Según el relato de Mameri, Rodríguez les habría explicado a los miembros de Odebrecht Argentina que debían pagar “una contrapartida” por cada factura con pago atrasado, ante lo que se autorizaron nuevas coimas.

Es decir que tuvieron lugar una segunda línea de sobornos otorgados para acelerar y destrabar pagos atrasados. Estos también se ejecutaron a través de la División de Operaciones Estructuradas, en ese momento a cargo de Hilberto Mascarenhas da Silva, quien también dio detalles de las operaciones a la Justicia brasileña, a cambio de reducción de penas: se habrían pagado unos 180.000 millones de dólares entre enero de 2011 y enero de 2014, ene ese momento Ricardo Vieira reemplazó a Rodney Rodrigues al frente del equipo en Argentina. A partir de ahí, durante los 10 meses siguientes, se habrían abonado otros 290.000 millones de dólares.

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