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Michel Temer fue denunciado por corrupción y se arriesga a ser destituido por la Corte Suprema

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Lo hizo la Procuraduría General de la República; el Presidente de Brasil habría recibido una ventaja indebida de 500.000 reales (US$ 150.000) ofertada por Joesley Batista, presidente de JBS

RIO DE JANEIRO.- Se vuelve a agravar la crisis en Brasil. Por primera vez en la historia del país, la Procuraduría General de la República presentó anoche una denuncia penal por corrupción contra el presidente en ejercicio, Michel Temer , en una acción judicial que podría acabar con la destitución del mandatario por su participación en el escándalo de sobornos del frigorífico JBS.

En la demanda entregada al Supremo Tribunal Federal (STF), el procurador Rodrigo Janot afirmó que Temer, “valiéndose de su condición de jefe del Poder Ejecutivo y líder político nacional, recibió para sí y por intermedio de (su ex asesor y diputado) Rodrigo Rocha Loures, una ventaja indebida de 500.000 reales (US$ 150.000) ofertada por Joesley Batista, presidente de JBS”.

Temer estaba bajo investigación por presunto intento de obstrucción de la Justicia, corrupción pasiva y asociación ilícita desde el mes pasado, cuando estalló el escándalo de JBS, la mayor procesadora de carnes del mundo. Las pruebas que lo comprometen surgieron del acuerdo de delación premiada que firmaron con la Justicia los dueños del frigorífico, los hermanos Joesley y Wesley Batista, investigados en el marco de la operación anticorrupción Lava Jato.

Joesley Batista, entregó a la PGR la grabación clandestina de una conversación que había mantenido con Temer en su residencia presidencial, en marzo, en la que el mandatario parecía dar el aval al empresario para el pago de coimas al oficialista Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), y para comprar el silencio de un potencial delator de la Lava Jato, Eduardo Cunha, el condenado ex titular de la Cámara de Diputados. El año pasado, Cunha fue el principal impulsor del proceso de impeachment contra la presidenta Dilma Rousseff, que permitió que Temer, entonces su vice, accediera al poder.

Batista también reveló a la Justicia que, según lo acordado con Temer, JBS hacía entregas regulares de dinero al diputado y consejero presidencial Rocha Loures, para financiamiento de campañas del PMDB. Gracias a la información, la Policía Federal consiguió registrar en video una de las entregas y Rocha Loures -apodado tras la grabación como “el hombre de la valija”- fue luego detenido.

Ante la crisis, la defensa de Temer reclamó al Supremo Tribunal Federal (STF) una pericia del audio que lo incriminaba. Los resultados fueron entregados el viernes, y recién ayer la Policía Federal, que ya había apuntado la existencia de “vigorosos” indicios de corrupción por parte del presidente, aportó su informe final: rechazó cualquier edición de la grabación y concluyó que el Temer “complicó” las investigaciones e “incentivó pagos ilegítimos” de Batista a Cunha. Ahora, es probable que en los próximos días el procurador general presente otras dos nuevas denuncias contra Temer, por intento de obstrucción de la Justicia y asociación ilícita.

La división de las demandas complicará la estrategia del presidente para bloquear la acción penal de la PGR en el Congreso. Es que para que Temer sea apartado de su cargo por 180 días y juzgado por el STF, cualquier denuncia formal debe ser aprobada por dos tercios de la Cámara de Diputados (342 de un total de 513), luego de ser analizada por la comisión de Asuntos Constitucionales y de Justicia. Según el Palacio del Planalto, el gobierno tiene el respaldo político suficiente en Diputados para frenar allí cualquier demanda contra el presidente, pero eso es algo que sólo se sabrá durante cada una de las votaciones, en la que los diputados deberán ponerse uno a uno de pie y explicar su voto. El desgaste de apoyar públicamente a un presidente con tan baja popularidad (7% según la última encuesta de Datafolha divulgada el sábado), podría llevar a que varios legisladores cambien de opinión y erosionar así la base política de Temer.

El mayor riesgo para el presidente es que el principal socio del PMDB en la coalición oficialista, el Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) decida darle la espalda. Los socialdemócratas están muy divididos sobre su permanencia en la base gubernamental en medio de acusaciones de corrupción que afectan al mandatario y a varios ministros de su gabinete; sus miembros más jóvenes (llamados “cabezas negras” por la falta de canas) han presionado por la ruptura cuanto antes. Ayer, en una columna publicada por el diario Folha de São Paulo, el ex presidente socialdemócrata Fernando Henrique Cardoso volvió a pedir la renuncia de Temer.

“Apelo al presidente para que medite sobre la oportunidad de un gesto de grandeza, con el cual ganará la anuencia de la sociedad para conducir una reforma política y comandar nuevas elecciones”, escribió el líder socialdemócrata.

Una eventual salida del PSDB podría disparar una desbandada general de aliados y dejar a Temer al borde del juicio en el STF.

En caso de que la Cámara baja apruebe el apartamiento de Temer de su cargo, asumiría el poder interinamente el titular de Diputados, Rodrigo Maia (del partido Demócratas, DEM, también socio del PMDB). Si la Corte hallara culpable a Temer, Maia tendría un plazo de 30 días para convocar a todos los diputados y senadores para elegir un reemplazante; o sea, el nuevo presidente saldría de una elección indirecta para completar el resto del mandato actual, que termina el 31 de diciembre de 2018.

Antes de que fuera presentada la denuncia de Janot, el presidente afirmó que no será abatido y advirtió que su gobierno es el único que puede recuperar la economía del país después de la peor recesión de su historia.

“Brasil está en sus carriles, en el camino de la responsabilidad y en la ruta de la superación. Nuestra agenda de modernización es la más ambiciosa en mucho tiempo; ha sido implementada con disciplina, tenacidad, con sentido de misión. No hay plan B, hay que seguir adelante. Nada nos destruirá, ni a mí ni a nuestros ministros”, aseguró Temer, desafiante, durante un acto en el Palacio del Planalto.

Fuente: La Nación

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