A pesar de los discursos altisonantes y las bravuconadas, las empresas petroleras fijan agenda, también en Santa Cruz

0
Compartir

Los petroleros de Chubut, altamente reactivos (históricamente) ante despidos y demandas empresariales del sector, asumieron un papel más “negociador” y paulatinamente fueron bajando el tono a la discusión hasta aceptar, prácticamente con muy pocos cambios, la flexibilidad del CCT que le exigían las operadoras del Golfo San Jorge. Esto era indispensable, ante lo inevitable: despidos, disminución productiva, cierre de empresas de servicios. Santa Cruz se resiste y la realidad cuenta otra historia.
El titular del Sindicato de Petroleros Privados de Santa Cruz Claudio Vidal ha dicho a quienes lo quieran oir, que su sindicato no va a entregar sus conquistas a las empresas petroleras; en otros términos, que no va a aceptar prescindir de derechos ganado a los largo de todos estos años, solo porque a las operadoras se les ocurra.

Sin embargo, los petroleros de Chubut y Neuquén han pasado por una situación similar y debieron bajar el tono a la discusión, “aggiornarse” con la realidad que vive hoy el país y especialmente el sector petrolero y pactar condiciones ciertamente muy por debajo de las que históricamente han tenido como exigencia los trabajadores petroleros de la Patagonia, debido a la crisis internacional del crudo pero también a los vaivenes de la economía de este país y fundamentalmente, a las regionales y/o provinciales.

Santa Cruz, en tanto, trata de resistir las proyecciones negativas que tienen las operadoras y la crisis de éstas afecta a las dedicadas o de servicios, que son, en realidad, las que mueven la padrón laboral de la provincia. Es así que, ante el cierre de una de las empresas de servicios petroleros, los trabajadores quedan en la calle o bien, durante el tiempo que dura la crisis, quedan stand by en sus casas, mientras cobran un mínimo de sueldo. Esto, claro está, puso al sindicato en pie de guerra, sin embargo, la realidad muestra que la estrategia de enfrentamiento y la beligerancia basado en discursos ideológicos, poco tienen que ver con la verdad de lo que realmente ocurre.

En Santa Cruz, desde que el kirchnerismo perdió el gobierno nacional, YPF, la empresa que en los 90 los Kirchner forzaron a su privatización y hace algunos años la volvieron a estatizar, quedó enfrente del sindicato petrolero de esta provincia, donde su Secretario General es kirchnerista. Por lo tanto, desde diciembre del 2015 pasó a ser blanco de los reclamos y objeto de cuanto tipo de amenazas con detener la producción e interponerse en la productividad de la empresa, se le pueda imaginar.

El nuevo marco internacional y nacional, ha obligado a los sindicatos a barajar y dar de nuevo, sin embargo Claudio Vidal apuesta a más, apoyado en la empatía que tiene con sus amigos del gobierno, entre ellos el Vicegobernador Pablo González, la propia gobernadora Alicia Kirchner y el Secretario de Trabajo, Teodoro Camino.

Para reforzar toda esta artillería de discursos desafiantes que entabla Vidal, los diputados de la provincia aprobaron una Ley de Emergencia Petrolera, donde entre otras muchas cuestiones que tienen que ver con el resguardo de las fuentes de trabajo, le prohíben a las operadoras despedir gente por 180 días.

A pesar de ellos San Antonio Internacional SA que tiene base en las Heras, informó a la opinión pública que debido a la falta de trabajo, procedió al cierre de su base en esa localidad y por consiguiente 300 trabajadores quedaron definitivamente en la calle.

Las frases de Vidal como “no vamos s sacarle la plata a los trabajadores para dársela a los empresarios”, o “no apoyaremos ni aprobaremos la flexibilización de nuestro Convenio Colectivo”, ha quedado en discursos sin contenido ni efectividad ante la realidad concreta: SAI cerró, la gente se quedó sin trabajo y no hay nadie a quien exigirle una solución.

José Lludgar, de Petroleros Jerárquicos de Chubut, ha sido claro al respecto al reconocer que “en la situación que está hoy nuestra industria es necesario llegar a un acuerdo amplio, aunque eso duela tener que dejar en el camino cosas que otras veces ganamos. No valen de nada las bravuconadas y los caprichos, cuando la crisis golpea a todos”, dijo el dirigente quien reconoció las negociaciones que junto al Secretario General de Petroleros de Chubut, tuvieron que aceptar en la mesa de negociación en Buenos Aires.

Para Santa Cruz el problema es doble, porque el gobierno de Kirchner, pretende ir con todo contra YPF, de hecho el sindicato de petrolero le hace un reclamo permanente por la falta de exploración y perforación, la baja de productividad y amenaza con inmovilizar la empresa; pero por otro lado, cualquier acción contra YPF implicaría una reducción sustancial en los magros dividendos que cobra la provincia por las regalías hidrocarburíferas. Dicho así y atento al papel que juega el Sindicato de Santa Cruz, la situación provincial en el área del petróleo tiende a complicarse, si no llega a prevalecer un acuerdo pactado que le baje las pretensiones al sindicato y le permita a las empresas achicar sus costos y sostener, el tiempo que dure la crisis, un margen más acotado de gastos.

Fuentes del sindicato petrolero de Chubut, le aseguraron a OPI que, finalmente, Santa Cruz va a terminar acordando la flexibilización, porque es el único camino que tiene para evitar que muchas empresas de servicios petroleros, algunas de las cuales están en virtual cesación de pago, puedan subsistir. De no ser así, además de SAI habrá una seguidilla de cierres de subsidiarias de las operadoras, que agravarán aún más la actual coyuntura.

(Agencia OPI Santa Cruz)

Print Friendly, PDF & Email
cript async src="https://pagead2.googlesyndication.com/pagead/js/adsbygoogle.js">

Comments