Inicio Política Arde el peronismo tras el desafío de intendentes a Cristina

Arde el peronismo tras el desafío de intendentes a Cristina

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El plantón que varios intendentes importantes del conurbano bonaerense le hicieron el martes a Máximo Kirchner, a otros referentes importantes del espacio K y a los rostros visibles de una transversalidad que se pretende reflotar para las legislativas de octubre dejó al peronismo en estado de conmoción. Todos siguen asegurando reconocer el liderazgo de Cristina de Kirchner, pero por primera vez se le animan incluso a ella: su postulación a senadora es deseada por lo que mide en las encuestas, pero ahora le hicieron saber explícitamente que están dispuestos a darle la espalda si en el combo se intenta colar a dirigentes como Luis D’Elía, Amado Boudou o Gabriel Mariotto. Ella, que los desespera al no terminar de blanquear sus planes personales, ya no decide sola.

Los dueños de lo que queda del poder territorial justicialista en el distrito permanecieron el martes en la sede del Frente Nacional Peronista de la calle Bolívar, a apenas dos cuadras del teatro Caras y Caretas, en Venezuela al 300, donde dejaron esperando a los responsables de un armado K que hasta ahora se suponía más sólido.

Los rebeldes (Martín Insaurralde, de Lomas de Zamora; Ariel Sujarchuk, de Escobar; Fernando Gray, de Esteban Echeverría; y Gustavo Menéndez, de Merlo; entre otros) tienen distintos niveles de veto sobre algunos de los personajes que aparecieron en el encuentro de la calle Venezuela. El rechazo a los tres mencionados más arriba es general, en los dos primeros casos por sus antecedentes y cuitas judiciales; en el último porque consideran que “pontifica pero no suma nada”.

Hay, también, algunas tirrias con otro: Martín Sabbatella. Sin embargo, están lejos de ser generalizadas y se concentran en el peronismo más tradicionales, que, anclado en la Guerra Fría, recela de su background ideológico. Otros, en cambio, le reconocen entidad para jugar en el espacio.

Un blanco nuevo de broncas es el caudillo matancero, Fernando Espinosa, que trató de calmarlos en Bolívar mientras su delfina, la intendenta Verónica Magario, se mostraba en Venezuela. “No todos tenemos la chance de poder estar en dos lugares a la vez”, le mandó decir Sujarchuk.

La novedad, descripta por este como un “posicionamiento” más que como una ruptura, actualizó el interés de varios jefes comunales por avanzar hacia una lista de unidad que evite la Primaria Abierta Simultánea y Obligatoria que Florencio Randazzo sigue pregonando, al punto de haberla convertido es spots no oficiales que parecen más un reclamo a las estructuras que una apelación a los votantes.

“Unidad” es la obsesión de esos intendentes, que hasta se animan a jugar con nombres. “Los D’Elía y los Boudou están afuera, de eso no hay duda. Pero pueden ser parte Florencio y Verónica (Magario) para el Senado y la representación del kirchnerismo puede darse con Juliana Di Tullio y hasta con Sabbatella”, dijo uno de ellos.

Cerca de Randazzo, en tanto, festejaron la novedad, más porque confirma las advertencias que el precandidato les hace cotidianamente que por simple morbo. “La unidad que les prometen a los intendentes no es otra cosa que agarrar la lapicera para terminar metiendo a personajes que nadie quiere”, dijeron allí.

Para Randazzo, la palabra “unidad” sigue siendo insípida y mantiene en alto otra, una sigla en verdad: PASO. “Pensar en que Florencio deje de proponer primarias es no conocerlo. Además, en 2015 no las habilitaron y se perdió: ¿no aprendieron nada?”, dijo un hombre cercano a él. “Vamos a dar la discusión dentro del partido y la unidad la va a generar el voto popular, una unidad de la oposición al Gobierno de (Mauricio) Macri”.

Con todo, el escenario es fluido, y la fuente prefirió “no ser del todo taxativo ni parecer soberbio”. “A lo mejor hay lista única porque del otro lado no terminan armando ninguna”, chicaneó.

La impresión es que el randazzismo anticipó la implosión inevitable de un edificio demasiado diverso y que ahora predomina la decisión de esperar para pasar, luego, a recoger a los más disconformes.

“Váyanse con Randazzo. Vamos a la cancha a combatir y vamos a ver cuáles son los resultados”, reaccionó D’Elía en su programa de radio. “Los muchachos que coquetearon con Randazzo, vuelven a coquetear y ponen excusas” para romper, dijo, por su parte Mariotto.

La pelota, como desde hace mucho, la tiene Cristina. Lo novedoso es que ahora le quema en las manos.

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