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Lula da Silva y el juez Sergio Moro, cara a cara por primera vez en un juicio por corrupción

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El ex mandatario brasileño será interrogado por el juez en la ciudad de Curitiba, con el fin de determinar si recibió un apartamento con vistas al mar en la localidad costera de Guarujá, en San Pablo, como retribución por favores ilegales realizados a la constructora OAS

El ex presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva declarará hoy por primera vez cara a cara ante el implacable juez Sergio Moro, en el marco de un juicio por corrupción que puede llevar a prisión a uno de los líderes más importantes de Latinoamérica.

El ex mandatario, imputado en cinco causas, será interrogado por Moro en la ciudad de Curitiba (capital regional de Paraná, al sur del país) con el fin de determinar si recibió un apartamento con vistas al mar en la localidad costera de Guarujá, en San Pablo, como retribución por favores ilegales realizados a la constructora OAS, implicada en el caso Petrobras.

El primer encuentro presencial entre Lula y Moro, previsto para las 14:00, hora local, ha generado un sinfín de expectativas en Brasil y ha llegado a ser interpretado por algunos medios brasileños como un “ajuste de cuentas” entre el juez de primera instancia y el líder del Partido de los Trabajadores (PT), que gobernó Brasil entre 2003 y 2010.

Acorralado por la Justicia, Lula ha lanzado en los últimos meses duras acusaciones contra Moro, a quien ha denunciado ante el comité de derechos humanos de la ONU por abuso de poder y persecución política.

Miembros del Partido Obrero llegaron hasta Curitiba para apoyar al ex presidente Lula (Reuters)

Miembros del Partido Obrero llegaron hasta Curitiba para apoyar al ex presidente Lula (Reuters)

El primer round de alto voltaje entre Moro y Lula tuvo lugar el pasado 4 de marzo de 2016, cuando el magistrado ordenó llevar al ex presidente a declarar ante la policía, lo que levantó ampollas entre partidarios y detractores del político, que incluso llegaron a las manos.

El juez, responsable por el caso Petrobras y que ya ha mandado a prisión a importantes ejecutivos y políticos brasileños, teme un nuevo enfrentamiento entre ambas partes después de la movilización de los grupos en las redes sociales.

Para frenar una eventual gresca, Moro ha pedido a los manifestantes que apoyan las investigaciones del caso Petrobras que no acudan al tribunal y que eviten incidentes, un discurso que parece haber disuadido a algunos movimientos contrarios a Lula.

“Todo lo que queremos evitar en esa fecha es una confusión o conflicto y por encima de todo no quiero que nadie se lesione en una eventual discusión o conflicto ese día, por eso mi sugerencia es que no vengan. No necesitan venir. Dejen que la Justicia haga su trabajo con normalidad”, afirmó Moro en un inédito video que ha sido duramente criticado por la defensa de Lula.

Una mujer sostiene una figura de Sergio Moro en la aparece como un superhéroe (Reuters)

Una mujer sostiene una figura de Sergio Moro en la aparece como un superhéroe (Reuters)

Las medidas de seguridad han comenzado a ser reforzadas este martes en los alrededores del juzgado de Curitiba, donde a partir de la media noche se restringirá el paso a todas aquellas personas que no tengan una acreditación.

Los agentes vigilan desde primera hora del día los alrededores del juzgado, y al menos dos personas fueron abordadas después de tirar cohetes y bengalas en la puerta del tribunal, según pudo constatar EFE.

Mientras Curitiba se prepara para el juicio, los abogados de Lula han movido fichas hasta el último momento para intentar aplazar de nuevo el interrogatorio y analizar las 100.000 páginas de documentos anexadas en el proceso, el cual tiene en su punto de mira los supuestos favores que el ex mandatario recibió de la constructora OAS.

Según la Fiscalía, Lula recibió del grupo OAS 3,7 millones de reales (alrededor de 1,1 millones de dólares) en sobornos, que incluyen la entrega y reforma del apartamento de tres plantas en Guarujá y el almacenamiento de bienes personales del ex jefe de Estado durante cinco años.

Manifestantes vinculados al movimiento Viene a la calle instalan un inflable con la imagen del ex presidente  Lula da Silva vestido de presidiario durante una protesta frente al Palacio del Planalto, en Brasilia (Brasil)  (EFE)

Manifestantes vinculados al movimiento Viene a la calle instalan un inflable con la imagen del ex presidente  Lula da Silva vestido de presidiario durante una protesta frente al Palacio del Planalto, en Brasilia (Brasil)  (EFE)

El fiscal de la República Deltan Dallagnol llegó a afirmar que el ex presidente fue el “comandante máximo” de la trama corrupta destapada en Petrobras, lo que ha sido tajantemente desmentido por la defensa de Lula, que alega falta de pruebas por parte de los investigadores.

Además del juicio por el triplex, Lula se sentará en el banquillo de los acusados en otros cuatro procesos, uno de los cuales está relacionado con la supuesta compra de silencio del ex senador del PT Delcidio do Amaral, implicado en la corrupción de Petrobras.

Lula alega que detrás de las denuncias en su contra hay un interés político y la intención de frenar su posible candidatura a las elecciones de 2018, en las que lidera todas las encuestas de intención de voto.

(Con información de EFE)

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