Radiografía de una familia narco mendocina

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En el marco de una serie de allanamientos, la semana pasada la Policía Federal desbarató una poderosa banda narco que operaba en Guaymallén y Godoy Cruz, liderada por “el clan Pizarro”, una familia dedicada a la actividad delictiva.

Secuestraron tres vehículos de alta gama, 81 mil dólares, un millón de pesos y detuvieron a cinco personas, entre ellos quien sería uno de los líderes de la organización, conocido como Jonathan “el Moncho” Pizarro y a su madre, Hilda Pizarro.

La familia ya era conocida, tanto en el ámbito de la narcocriminalidad como en los medios. En 2015 amenazaron de muerte a Juan Manuel Bancalari, en ese momento fiscal en Guaymallén. El magistrado investigó un crimen que terminó con una condena de 20 años de prisión para Diego Pizarro.

El fiscal Bancalari, amenazado por los Pizarro

A su vez, en 2011, en medio de un intento para pasar a Chile un cargamento de 225 kilos de marihuana, resultó detenido Nelson Fabián Pizarro, vinculado a dos conocidos boliches del Gran Mendoza, y quien ya era buscado por antecedentes de narcotráfico.

En ese operativo se terminaron incautando vehículos, celulares, dinero, más marihuana y cocaína. Cuando llegó a juicio, recibió una pena menor y recuperó la libertad.

Hay que agregar que en 2003, otro Pizarro fue asesinado en el penal donde estaba detenido por tenencia de estupefacientes.

Como sea, en esta oportunidad los investigadores pudieron comprobar que el clan traficaba estupefacientes y luego blanqueaba el dinero obtenido a través de la compra de autos de alta gama y propiedades, entre otras cosas.

La policía secuestró vehículos de alta gama y gran cantidad de dinero

Eso sí, cuando les consultaron de dónde provenía el dinero con el que se movían no dudaron en asegurar que era producto de la recaudación de los boliches que regentean en la provincia, ecuación que no cierra por ningún lado.

Más allá de lo antedicho, lo curioso es que los Pizarro supieron moverse con una impunidad sorprendente, que no careció de protección policial y, según puntuales especulaciones, inmunidad política.

En tan sentido, el Post pudo confirmar que la familia fue aportante a las campañas de al menos dos gobernadores de Mendoza.

Ello les permitió moverse con la tranquilidad y soltura que ostentaron a lo largo de los años. Basta preguntar en el barrio La Estanzuela de Godoy Cruz o en el Municipal de Guaymallén para percatarse de ello. Allí supieron ser jefes y señores.

“A los Pizarro los conocía todo el mundo, todos saben que su apellido es sinónimo de drogas y crimen, no se entiende cómo es que pudieron zafar tantos años”, advirtió a este diario uno de los investigadores del caso.

La única explicación posible, como se dijo, reposa en la protección de la que parecen haber gozado, que culminó gracias a la intervención de la Policía Federal junto a la justicia ad hoc.

En estas horas, la investigación avanza con gran hermetismo. Se sabe, sí, que habrá novedades en estos días ya que serán detenidos quienes traían desde el norte del país la droga que luego era comercializada en Mendoza. Ya han sido individualizados.

Lo mismo ocurrirá con los subalternos de los Pizarros, algunos más complicados que otros. Si bien hay quienes solo hacían mandados menores, otros llegaron a cometer delitos de diversa índole, desde el movimiento de los narcóticos hasta el apriete con armas de fuego.

Solo hay que esperar, lo que viene, según dicen, será para alquilar balcones.

 

por Christian Sanz

http://www.mendozapost.com

 

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