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Vidal se libera del conflicto docente y se instala en la calle para juntar votos

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Le pasó la disputa con los gremios a Macri, Bullrich y Larreta. En los últimos días profundizó sus recorridas por distritos. A diferencia del caso La Emilia, visitó inundados. Habrá más timbreos.

La gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal, parece haber resurgido y superado el tire y afloje con los gremios docentes a lo largo de un mes, en el marco de una disputa que prácticamente paralizó la agenda diaria en la mayoría de las otras cuestiones de gobierno.

Su enfrentamiento con los principales dirigentes sindicales, la profundización de su estrategia de victimización y la idea de estirar los días para lograr un desgaste en las distintas agrupaciones representantes de los maestros llegó a su fin. En esta última semana, algo quedó en claro: la pelota ahora la tienen el presidente Mauricio Macri, el ministro de Educación, Esteban Bullrich, y el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta. Ellos tomaron la posta y desligaron de este inmenso dolor de cabeza a la dirigente de Cambiemos con mejor imagen. Ahora, Vidal da vuelta la página y pone su foco en la calle, sonriente y a los abrazos con los vecinos de la provincia. “Se vienen más timbreos, más Vidal en la calle”, prometen en Gobernación. Todo, con la mira en las legislativas.

El pasado 4 de abril -día de la apertura de sesiones ordinarias en el Concejo Deliberante de La Matanza-, Vidal estuvo en ese distrito peronista gobernado de Verónica Magario desde temprano visitando la sede de una asociación civil que brinda asistencia familiar y comunitaria, además de protagonizar un timbreo con vecinos. En esa ocasión, estuvo acompañada por el ministro de Desarrollo Social, Santiago López Medrano; la titular de la Fundación Banco Provincia, María Figueras, y el referente social local Lalo Creus. Esa visita le valió el enojo de la intendenta sucesora de Fernando Espinoza, que reprochó horas más tarde en su discurso que la mandataria provincial fuera de campaña a esa zona clave del conurbano y denunció un “desfinanciamiento” por parte del Gobierno provincial al municipal.

 

4 de abril. Vidal camina un barrio de González Catán, en La Matanza, bastión peronista del GBA. Volvería seis días después.

 

Exactamente una semana después, la gobernadora redobló la apuesta, volvió a pisar suelo matancero, y claro, sin mostrarse junto a quien comanda los hilos del distrito. Esta vez -además de López Medrano- también fue secundada por la ministra de Desarrollo Social de la Nación, Carolina Stanley, en el marco de una recorrida por una Cooperativa Obrera de Comunicaciones de la localidad de Isidro Casanova.

En el medio, Vidal se puso al frente del primer “timbreo de gestión”, como lo denominaron en Gobernación: fue a San Fernando junto al subsecretario de Asuntos Municipales, Alex Campbell, y a Agustina Ciarletta, coordinadora de los Centros de Referencia (CDR) de la provincia de Buenos Aires del ministerio de Desarrollo Social de la Nación. Otros 700 funcionarios bonaerenses hicieron lo mismo en otras zonas del conurbano, pero la nota la dio ella, que volvió a mostrarse personalmente caminando la calle, sonriente y a los abrazos con vecinos y vecinas de la provincia.

Su cambio de actitud es evidente: con el conflicto docente bonaerense -que había instalado un rictus de enojo en su semblante- reducido a la mínima expresión -así lo entienden en el Gobierno provincial-, tras la marcha atrás de los gremios en cuanto a la profundización de la protesta y los paros, ahora Vidal protagoniza un giro que la posiciona de vuelta como la gobernadora cercana a la gente, de buen semblante y con esperanza. El último raíd mediático en el que expuso aquel gesto adusto fue el miércoles 29 de marzo, principalmente por los medios del Grupo Clarín. Allí, Vidal se mostró dura, con una postura combativa contra los sindicalistas que en ese momento continuaban sosteniendo los paros. “No tiene que ver con el salario, sino con cuestiones partidarias porque piensan que, con la extensión del paro y perjudicando a los chicos y sus padres, nos pueden desgastar políticamente y producirnos un daño electoral”, remarcó una y otra vez. En el equipo de la gobernadora, ya tenían bien en claro que las bases les pedían con insistencia a Roberto Baradel, Mirta Petrocini y compañía volver a las aulas, cosa que quedó de manifiesto días después en las encuestas internas que llevó a cabo el Frente Gremial Docente.

A partir de ese momento, la mandataria volvió a salir a la calle con visitas y algún que otro timbreo en José C. Paz, San Isidro, Lanús y Junín, con el dato sorprendente de que ahora sí eligió aterrizar personalmente en una zona castigada por las lluvias e inundaciones: Mar del Plata. Sorprendente, porque en enero, en pleno escándalo por sus vacaciones en el Caribe mientras la localidad de La Emilia -San Nicolás- quedaba bajo el agua, la historia fue distinta: la gobernadora eligió no interrumpir su descanso ni tampoco viajar a la zona de la catástrofe, ya de vuelta en la Argentina.

En aquella ocasión, el equipo de gobierno evaluó que lo mejor era mandar funcionarios y legisladores a poner la cara, pero no a Vidal. Días después del inicio de la inundación, un grupo de inundados que vivía en barrios periféricos de La Emilia, -como Villa Hermosa, también conocida como La Papelera, o barrio Virgen del Rosario- viajó hasta La Plata para entregarle a Vidal un petitorio con mil doscientas firmas en donde pedían la ayuda del Estado para la reconstrucción tras el paso del agua. En Casa de Gobierno no tuvieron demasiada suerte: fueron recibidos por un jefe de departamento, que se comprometió a hacerle llegar el pedido a la jefa del palacio.

Eso ya pasó y hoy la historia y los ánimos son distintos. “El gobierno de la provincia de Buenos Aires continúa asistiendo a los damnificados de las inundaciones. La gobernadora y funcionarios recorren zonas afectadas”, comunicaron este último martes. A diferencia de La Emilia, ahora sí Vidal se mostró en una Mar del Plata pasada por agua, esta vez acompañada por su ministro de Gobierno, Joaquín De la Torre, quien en todo este último tiempo adoptó a aquella ciudad balnearia como segunda casa con la misión de sostener el complicado gobierno local del intendente oficialista Carlos Arroyo.

Vidal se sacó la mochila de la disputa con los gremios docentes y se la pasó a Nación, donde tomaron el discurso bonaerense y continuaron confrontando con los maestros -con mucha más fuerza después de la represión policial del último domingo en Congreso-, liberando en cierta forma a la gobernadora. Todos -principalmente Macri, Larreta y Bullrich-, teniendo en claro que ella tiene la condición de figura más taquillera de la alianza oficialista Cambiemos.

“Tenemos que encontrarnos en la mirada del otro”, les había pedido Vidal a sus funcionarios, legisladores e intendentes en el SUM de la Gobernación, un día antes del paro nacional convocado por la CGT. Allí los había reunido para -junto con su secretario de Comunicación, Federico Suárez- bajar línea de cómo continuar con la campaña en base a timbreos y diálogo directo con los vecinos. Esto ya empezó y, según le comentaron a Letra P distintas fuentes del gobierno provincial, es solo el comienzo de lo que se verá con más fuerza en los próximos días: “Más timbreos y más Vidal en la calle”, como figura principal de Cambiemos con la misión primordial de juntar votos para ganar una elección que pinta complicada. La campaña empezó por el conurbano, continuará en el interior.

http://www.letrap.com.ar

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